La vulnerabilidad de los jóvenes españoles nacidos entre 1985 y 1995, la llamada 'generación de la doble crisis', que se enfrenta por segunda vez en dos décadas a una crisis económica global, se refleja en su capacidad de generar ingresos: los de 33 años cobran de media 10.000 euros al año, sólo un tercio de lo que ingresan los de su misma edad en Alemania.

La brecha norte-sur en Europa queda recogida en el informe y documental elaborados por el think tank EsadeEcPol -que dirige el expolítico de Ciudadanos, Toni Roldán- y la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad -adscrita al partido político liberal alemán-, en los que se muestra la desigualdad de oportunidades que hay entre los jóvenes del sur y el norte de Europa.

"Hemos producido este documental, que acompaña al estudio, para darle una cara humana y real al fenómeno. No sólo es importante mostrar en España, Italia o Portugal lo que está causando esta crisis, sino también sensibilizar a Bruselas, a Alemania… para que sepan quiénes son las caras que están detrás de las cifras y las estadísticas", explica David Henneberger, director de la Fundación, en una entrevista con Vozpópuli.

La desigualdad es económica pero también social. Los nacidos entre 1985 y 1995 (que tienen ahora entre 25 y 35 años) en España comienzan su vida laboral con unos ingresos inferiores a los de la generación anterior, y cuando ya tienen 33 años y alrededor de una década de experiencia sólo ingresan una media de 10.000 euros al año, frente a los cerca de 30.000 que cobran en Alemania.

La precariedad de la juventud en España

Estos niveles de ingresos tan bajos, unidos al menor empleo para los jóvenes (España es líder en desempleo juvenil tras la crisis de la covid-19), dificultan la capacidad de acumular riqueza de los más jóvenes.

Mientras en España un joven de 33 años que lleve diez años trabajando sólo ha acumulado de media ingresos por valor de 75.000 euros (7.500 euros al año), los alemanes de esa misma edad acumulan unos 200.000 euros; lo que a su vez se traduce en desigualdad de oportunidad en el ámbito personal: los españoles se emancipan más tarde y posponer la decisión de tener hijos y/o formar una familia.

Aunque el problema afecta directamente a los países del sur de Europa, Henneberger explica que debe preocuparle a toda la Unión Europea.

"Como alemán me debe preocupar que un joven en el este de Alemania, que es más pobre que el oeste, tenga menos oportunidades que un joven en el oeste, pero también que un joven español tenga menos oportunidades que un joven alemán", apunta.

David Vincent Henneberger, director de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad
David Vincent Henneberger, director de la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad. Clara Rodríguez

Educación y modelo del país, las raíces de la desigualdad

Sobre las razones que provocan esta diferencia, expone que por un lado se debe a un problema de educación y, por otro, de "diversificación y de la productividad de la economía".

"España depende mucho de algunos sectores muy importantes como el turismo y ahí la productividad obviamente no es tan alta (…) Al final es eso, la base de la economía, la ciencia, la investigación, crear nuevas empresas, empresas en industrias en las que haya un valor añadido muy grande y con eso se pueden pagar salarios más altos", argumenta.

El descontento de los jóvenes aviva los populismos

El director de la Fundación Friedrich Naumann señala que la existencia de una generación joven que vive en una situación tan precaria supone un riesgo social y también político, ya que aumenta su desafección por el sistema y su desconfianza en las instituciones, lo que a la postre podría llevarles a optar por los populismos.

De hecho, señala que la satisfacción con la democracia de los jóvenes es mayor en España o Italia que en Portugal, ya que en los dos primeros países hay partidos políticos populistas -tanto de izquierda como de derecha- a través de los cuales los jóvenes pueden expresar su descontento con el sistema.

La cohesión social y económica no sólo es un problema de los países en los que hay más pobreza o más problemas, sino que es un problema de la Unión como tal"

El populismo, advierte, "supone un desarrollo fatal para los países, porque el consenso, el compromiso, es un valor muy importante en la política. Al final, un país no gana con el populismo y para Europa es también una señal (…) A nosotros nos preocupa mucho, creemos que debe preocupar a toda la UE".

Soluciones para los jóvenes

Entre las soluciones a este problema, Henneberger señala la re-educación y propone también el fomento de las migraciones dentro de Europa para corregir algunos desequilibrios.

No se atreve a pronosticar una nueva oleada de emigración de jóvenes españoles a países europeos como la que vivió el país después de la crisis de 2008, pero sí cree que podría ser una opción beneficiosa para todos los países de Europa, en los que las bajas tasas de fecundidad dificultan el crecimiento demográfico.

Aún así, se muestra optimista con la recuperación económica y cree que una vez superada la pandemia habrá sectores como el turismo que se recuperarán con mucha más velocidad que tras la última crisis.