El Ministerio de Trabajo ha confirmado este martes que queda descartada una posible congelación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), un indicador que subirá a partir del 1 de enero de 2021 independientemente de que la CEOE se oponga. 

Así lo ha recalcado el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, después de reunirse en el Ministerio con los representantes de la patronal y los sindicatos para fijar sus posturas iniciales. "El lunes volveremos a reunirnos. Las organizaciones se han comprometido a repensar sus posturas, sobre todo las patronales, que van a reconsiderar su voluntad de congelar e incluso bajar el Salario Mínimo", ha señalado. 

Ha advertido, no obstante, de que "la falta de respaldo por parte de alguna de las partes de la mesa no puede impedir que el Gobierno tenga que seguir cumpliendo con sus iniciativas, ni tampoco puede evitar que ante la dificultad de encontrar un respaldo unánime pueda explorar soluciones distintas, por ejemplo, un acuerdo con alguno de sus integrantes", es decir, sólo con los sindicatos. 

La postura del Ministerio está en línea con la de UGT y CCOO, ya que ambos optan por una subida del SMI, mientras que la CEOE se opone frontalmente a ninguna subida que suponga un incremento de los costes para las empresas, dada la situación de vulnerabilidad que afrontan por la pandemia. 

La subida podría quedarse en el 0,9%

El Gobierno no ha querido precisar una cifra de a cuánto quiere subir el SMI desde el nivel actual de los 950 euros. "Vamos sin marcos cerrados y estamos dispuesto a oír el resultado de esa mesa (...) Preferimos guardar una discreción", ha señalado, aunque sí ha reconocido que para fijar esa cifra el Gobierno tiene en cuenta muchas referencias, entre las que se encuentra la inflación prevista. 

Esta última, del 0,9%, es precisamente la que se ha utilizado para fijar la revalorización de las pensiones y la subida del sueldo de los empleados públicos y, según fuentes cercanas a la negociación, podría ser la cuantía en que se suma el SMI para conseguir arañar el parabién de la patronal. 

La CEOE ha terminado aceptando en otras ocasiones una subida del SMI a regañadientes, con el argumento de que su labor en la negociación ha permitido que el alza fuera mucho menor de lo previsto. Una subida casi simbólica del 0,9%, que elevaría el SMI de 950 euros a 958,5 euros (8,5 euros más al mes), podría encajar en la patronal, a cambio de evitar un alza del 5%, hasta los 1.000 euros, como reclama UGT. 

Esta subida más moderada también podría servir para conciliar diferencias dentro del Gobierno y apaciguar el enfrentamiento entre la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, partidaria de congelarlo, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que se niega a repetir la política que aplicó Mariano Rajoy en 2012 y 2014.

Aseguran que la subida no ha afectado al empleo

Esos dos años fueron los únicos en los que se congeló el Salario Mínimo. "Fue en 2012 y 2014, con Mariano Rajoy, y fue un ejemplo de utilizar la solución de la austeridad a la crisis", una fórmula que ellos no quieren replicar, ha recalcado Pérez Rey.

El Ministerio de Trabajo ha sacado pecho de su voluntad de subir el SMI y ha defendido que incrementarlo no tiene ningún tipo de efecto sobre el empleo, en respuesta a las preocupaciones de algunas instituciones sobre la posible destrucción de puestos de trabajos o incremento de la economía sumergida que puede producir un aumento del SMI. 

Esta preocupación se extendió especialmente en 2019, con la subida sin precedentes del 22,4% que aprobó el Ejecutivo, y posteriormente en 2020, al elevarlo desde 900 a 950 euros. 

"Valoramos de forma entusiasta la subida del SMI que se ha producido en este país en los últimos años, que no ha afectado en absoluto al empleo, de hecho la mayor subida del SMI en nuestro país ha sido compatible con la mayor subida del empleo en Europa".