El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha calificado este jueves como "ocurrencia" la propuesta del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, de reducir la jornada laboral semanal a cuatro días, y ha insistido en que no es momento de esos debates ni tampoco de otros como el relativo a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). 

"No vamos a contestar a ocurrencias que se le ocurren cualquier día a alguien. Estamos en una situación bastante seria, así que la CEOE no va a estar haciendo comunicados cada vez que a alguien se le ocurra una cosa. Es la negociación colectiva la que tiene que gestionar estos temas. Estando en la que estamos, no es momento de plantear debates que lo único que generan es desconfianza y que pueden llevar a la gente a decidir incluso no no contratar por las dudas sobre lo que va a pasar aquí", ha lamentado Garamendi. 

El presidente de la patronal ha señalado que España necesita estabilidad, ya que es la que "da confianza y es la que genera inversión y creación de empleo". 

Tampoco se ha mostrado favorable a un debate sobre la subida del SMI más allá de los 950 euros mensuales en los que se sitúa actualmente. 

"Es evidente que con la que está cayendo, con la situación en la que están las empresas, sobre todo las más vulnerables (hostelería, comercio, agricultura...) (...) no es el momento de hablar de estos temas", ha señalado Garamendi, quien ha recordado que la Comisión Europea ya ha advertido de que una subida del SMI podría redundar en una pérdida de empleo.

Fondos europeos

El presidente de CEOE ha denunciado además que después de que el Gobierno subiera el SMI en enero de este año (de 900 a 950 euros), "no se indexaron los contratos públicos al SMI", como ya contó Vozpópuli. 

La patronal todavía no ha recibido comunicación del Ejecutivo sobre su propuesta de subida de este indicador, pero ha recalcado que su planteamiento se centra en la recuperación del empleo y no en incrementar los costes de las empresas. 

Garamendi ha hecho todas estas declaraciones durante la presentación del documento "21 iniciativas estratégicas de país para la recuperación y transformación de la economía española", en el que incluyen 21 ejes a los que creen que deberían destinarse los 140.000 millones de euros que España recibirá de Bruselas en forma de préstamos y subvenciones para modernizar el país. 

En su opinión, por cada euro público que invierta el Gobierno, las empresas podrán movilizar cuatro euros de inversión.