La inflación ha escalado hasta el 2,7% en el mes de mayo, su nivel más elevado de los últimos cuatro años, impulsada por el encarecimiento de la energía y los alimentos y, sobre todo, por su comparativa con unos meses del año pasado en que los precios se deprimieron por el efecto de la pandemia. La subida de los precios ha generado preocupación, de ahí que el Gobierno haya reaccionado públicamente pidiendo calma.

El dato, divulgado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el viernes, se ha conocido después de que en Estados Unidos se publicara un dato del Índice de Precio al Consumo (IPC) del 5% en el mes de mayo, lo que supone el mayor incremento de precios desde agosto de 2008 y lo que ha despertado el temor a la inflación, ya que hay quien teme que el repunte no sea transitorio.

Ante este ambiente de preocupación, el recién nombrado secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Gonzalo García Andrés, ha grabado un vídeo para la prensa en el que asegura que estamos "ante un repunte temporal de la inflación que se irá normalizando en los próximos meses" y ha prometido que el Ministerio de Nadia Calviño seguirá muy de cerca su evolución.

"En el dato de la inflación de mayo confluyen varios factores transitorios. El primero es la persistencia de restricciones en la oferta ante la reactivación de la demanda que estamos observando. El segundo es el efecto base, que surge al comparar los precios de esta primavera con los meses de 2020, en que los precios de los servicios alcanzaron mínimos históricos", explica, en alusión al efecto de distorsión que se produce al comparar con un año excepcional, del que ya alertó Vozpópuli.

El secretario de Estado apunta que si se descuentan los componentes más volátiles de la inflación, como la energía y los alimentos, seguimos estando en un nivel muy próximo a cero; una tendencia que se observa también en otros países de la eurozona y que "es mucho más moderada de la que se ve en EEUU", tranquiliza.

La recuperación económica, detrás del repunte

Según los datos del INE, los precios en España son a cierre de mayo un 2,7% superiores a los que se registraron hace un año, debido principalmente al encarecimiento del transporte (+9,4%, por la subida de precios del carburante), del ocio y la cultura, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas.

Si se observa la evolución de la inflación subyacente (el indicador sin tener en cuenta alimentos y productos energéticos -los más volátiles-), ésta sólo ha aumentado un 0,2% en términos interanuales. Nunca antes desde agosto de 1986 se había registrado tanta diferencia entre la tasa general y la subyacente.

La principal razón que se encuentra detrás del encarecimiento de los precios -incluidos los de la energía- es la recuperación de la economía a marchas forzadas, que ha provocado que se dispare la demanda y que la oferta (la producción) no sea capaz de cubrirla, generando el consiguiente aumento de precios como primer síntoma.

Este desfase entre oferta y demanda quedó recogido en el último informe de la consultora Markit sobre el índice PMI compuesto -de manufacturas y servicios- de la Eurozona, publicado a principios de mes, en que se reflejó la mayor expansión desde febrero de 2018.

Los insumos registran la mayor subida en una década

"Gracias a la continua fortaleza de la demanda de productos manufacturados y la notable mejora de los nuevos pedidos recibidos por el sector servicios, los nuevos pedidos del sector privado en su conjunto aumentaron al ritmo más fuerte desde junio de 2006", explican.

Ante este repunte de la demanda, los precios de los insumos -las materias primas- subieron a la tasa más pronunciada en más de una década, que fueron a su vez trasladados a los clientes. Se produjo así "el aumento más fuerte de los precios cobrados en la historia de la serie".

La subida de precios es precisamente lo que más preocupa a los economistas de esta consultora. "Un área de creciente preocupación son las limitaciones de la capacidad, tanto en términos de escasez de suministros como de dificultades para contratar personal nuevo para satisfacer el reciente incremento de la demanda".

"Esto está provocando un aumento en las presiones de los precios, que deberían disminuir a medida que mejoran las condiciones de la oferta, pero puede seguir siendo un motivo de preocupación durante algunos meses, especialmente si la escasez de mano de obra se traduce en salarios más altos", añaden.

La subida de precios genera preocupación en los mercados y despierta críticas de algunos segmentos como los sindicatos, que aprovechan el encarecimiento del coste de vida para pedir subidas de salarios, mayor cobertura del Ingreso Mínimo Vital para los 600.000 hogares sin ingresos en España y un incremento del Salario Mínimo Interprofesional.