La votación del referéndum ilegal planteado por el Gobierno catalán pudo haberse realizado a través de la criptomoneda rusa ethereum.

Ethereum permite realizar el recuento de votos automáticamente, de forma transparente, y mostrar un resultado fiel a la realidad y contrastable por terceros, ya que la moneda está desarrollada sobre blockchain, tecnología que permite guardar en un registro con todo lo ocurrido, fichero que está abierto a todo el mundo y con la peculiaridad de que es difícilmente manipulable.

El sumario del juzgado número 13 de Barcelona que investiga el referéndum catalán instruido por el magistrado Juan Antonio Ramírez Sunyer refleja el interés de los impulsores del procés por Bloockroot Sadcv, empresa propiedad del empresario Vicent Nos Ripolles dedicada a la consultoría y los contratos inteligentes para la gestión de capitales y toma de decisiones sobre tecnología blockchain.

Según la declaración de Ripolles, Carles Puigdemont (ex presidente de la Generalitat de Cataluña), Oriol Junqueras (ex vicepresidente), Carles Mundó (ex consejero de Justicia), Marta Rovira (actual de secretaria general de Esquerra Republicana de Cataluña) y Xavier Vendrell (militante del grupo armado Terra Lliure entre 1989 y 1991 y miembro de Esquerra Republicana de Cataluña) se vieron el 16 de agosto con Quim Franquesa, también testigo del caso y entonces dedicado a desarrollar herramientas de votación para ayuntamientos catalanes.

"El sistema funcionaría mediante un contrato inteligente a través de la criptomoneda ethereum, que permitiría garantizar la identificación de los votantes a través de idCAT, el certificado electrónico de Cataluña, y un tique en el que se incorporaba una fotografía personal. A partir de ahí se mandaría una papeleta para poder votar online"

Fue precisamente Franquesa quien contactó con Ripolles porque necesitaba alguien que pudiera desarrollar un proyecto de votación ciudadana, y todas las variantes que pudiesen surgir para el procés.

Durante la reunión Ripolles declara en el auto que propuso un sistema de voto basado en ethereum, la criptomoneda más importante después del bitcoin, creada por el joven programador ruso Vitalik Buterin en 2013 y cuyo valor de capitalización es hoy en día de 40.000 millones de dólares.

Antes de la reunión, Ripolles realizó una propuesta de trabajo sin saber que iba destinada a que quienes estuviesen fuera de Cataluña pudiesen votar en el referéndum del 1-O.

Los llamados smart contracts que puede incorporar la moneda virtual rusa ethereum tienen validez, sin depender de autoridades, debido a su naturaleza: son un código visible por todos y que no se puede cambiar, al existir sobre la tecnología blockchain, la cual le da ese carácter descentralizado, inmutable y transparente

Durante la cita, Marta Rovira, siempre según Ripolles, preguntó si el sistema de voto permitía el sufragio tanto dentro como fuera de Cataluña, a lo que Franquesa respondió afirmativamente.

Ripolles explica en su declaración que Franquesa les explicó que "el sistema funcionaría mediante un contrato inteligente a través de ethereum, lo que permitiría garantizar la identificación de los votantes a través de idCAT, el certificado digital electrónico de Cataluña, y un tique en el que se incorporaba una fotografía personal. A partir de ahí se mandaría una papeleta para poder votar online".

Vicent Nos Ripolles asegura que declinó desarrollar el trabajo, para el que se planteó un coste de medio millón de euros, porque sospechaba de su ilegalidad, y declara en el sumario desconocer si finalmente Quim Franquesa continuó desarrollando esta plataforma para votar.

Por qué ethereum y no bitcoin

Aunque ethereumbitcoin son monedas virtuales, ethereum ofrece más posibilidades a pesar de no vivir el boom del bitcoin.

Permite, por ejemplo, "ser programada", es decir, que se realicen pagos u operaciones cuando sucedan determinadas cosas. Es decir, soporta lo que se denominan smart contracts (en inglés contratos inteligentes).

El blog de la casa de cambio española Bit2Me explica lo que es un smart contract: "Un contrato inteligente es capaz de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismo de manera autónoma y automática, sin intermediarios ni mediadores. Evitan el lastre de la interpretación al no ser verbal o escrito en los lenguajes que hablamos, sino que se han desarrollado en código de programación. Un smart contract tiene validez sin depender de autoridades debido a su naturaleza: es un código visible por todos y que no se puede cambiar al existir sobre la tecnología blockchain, la cual le da ese carácter descentralizado, inmutable y transparente".