El ámbito internacional volvió a ser clave para el sector constructor español en 2018, cuyo desempeño registró una vez más cifras históricas. Durante el pasado año, los grupos constructores españoles se hicieron con contratos en el exterior por un valor de algo más de 27.000 millones de euros, sin  incluir aquéllos relacionados con el ámbito de las concesiones de infraestructura.

La cifra supone un incremento en el entorno del 3% en relación con la registrada en 2017, de acuerdo con datos del sector, cuyas principales compañías concluyeron el pasado año con una cartera agregada de pedidos cercana a los 100.000 millones de euros, también solo teniendo en cuenta contratos referidos a obra tradicional.

El sector prosigue la tendencia de incrementar el peso de los mercados internacionales en su cartera pese a que el mercado español ha ofrecido algunos síntomas de mejora a lo largo de 2018. Una transformación que se inició a mediados de la pasada década y que se agudizó cuando comenzaron a dejarse notar los primeros síntomas de la crisis en la licitación pública.

En 2018, ACS volvió a ser el grupo con un mayor volumen de adjudicaciones en el exterior, con contratos de construcción valorados en algo más de 14.000 millones de euros. Las principales aportaciones llegaron de los mercados norteamericano y australiano. El sector exterior aporta algo más del 85% del negocio del grupo.

Durante el ejercicio ha llamado la atención el desempeño de Sacyr, con una cifra próxima a los 2.500 millones de euros en el ámbito de construcción internacional.

Estrechos márgenes

En los últimos ejercicios, el sector constructor español ha logrado cifras de adjudicación de contratos en el entorno de los 45.000 millones de euros, contando negocios como el de las concesiones y los servicios.

La cartera de las constructoras españolas en el exterior ha ido en aumento en la última década pese a la existencia de factores negativos como el progresivo estrechamiento de los márgenes, que ha complicado los objetivos de rentabilidad en grandes proyectos. En los últimos años también se ha incrementado la competencia, en especial de empresas provenientes del sudeste asiático.

Además de los mercados mencionados, el foco de las empresas españolas del sector también está situado en Latinoamérica, cuyo desarrollo en materia de infraestructuras sigue ofreciendo atractivas oportunidades para el incremento de las carteras.

La suma de los resultados cosechados por las grandes constructoras cotizadas en 2018 arrojó cifras negativas debido a los saneamientos llevados a cabo por OHL y Ferrovial, cuyas pérdidas conjuntas sumaron casi 2.000 millones de euros. La positiva evolución de los beneficios de ACS, Sacyr y FCC dio como resultado una suma de algo más de 1.300 millones de euros. Las pérdidas también serían superiores a los beneficios incluso con la incorporación de Acciona, aunque la mayor parte de su negocio está basado en el sector energético.