La selección italiana ha conseguido este martes el pase a la final de la Eurocopa tras derrotar a la mejor versión de España de la Eurocopa 2020 en la tanda de penaltis, a la que se llegó con el 1-1 (Chiesa y Morata) que reflejó el marcador tanto al final del tiempo reglamentario como tras disputarse la prórroga. El equipo que dirige Roberto Mancini ya espera rival, que saldrá del Inglaterra-Dinamarca que se juega este miércoles (Telecinco; 21.00), para el choque que proclamará al próximo campeón de Europa en Wembley (Londres).

La semifinal llegaba irradiando aroma a revancha, a una 'vendetta' que se inició con aquella tanda de penaltis de la 'Euro 2008' en la que Casillas compró su billete para el Olimpo de los dioses futbolísticos con dos paradas que llevaron a la selección a semifinales y que los italianos, que venían de ganar el Mundial en 2006, juraron consumar. Algo que no pudo darse, ya que cuando se volvieron a enfrentar en la final de la 'Euro 2012', un rodillo español pasó por encima de ellos y aumentó esas ganas de ajuste de cuentas.

Esta vez el ambiente era diferente, Italia llegaba sin perder un encuentro en todo el torneo y asustando a medida que jugaba más partidos. Por su parte, el combinado español, de menos a más y amparado, una vez más, a la equipación blanca que tan buenos resultados le ha dado en esta competición, se había plantado en semis espoleado por la tanda de penaltis ganada ante Suiza en cuartos, pero cediendo el cartel de favorita a la 'Azzurri'

Antes del inicio del choque saltó la sorpresa. La frase usada por Luis Enrique -"Morata y diez más"- para defender la presencia del delantero español en el once a pesar de sus fallos no tuvo validez en esta ocasión. El seleccionador español decidió emular a Del Bosque en la final de 2012, optando por un 'falso 9' en punta con Oyarzabal y dejando en el banquillo el ariete de la Juventus. El combinado de Mancini, en cambio, no introdujo novedades. con respecto a su duelo de cuartos ante Bélgica.

La semifinal comenzó al son de Raffaella Carrà y su celebre "Fiesta, que fantástica, fantástica esta fiesta", ya que ambas selecciones implantaron un estrepitoso ritmo desde el pitido inicial queriendo imponer su métrica sobre el campo. El encuentro parecía un 'toma y daca' entre dos púgiles por el peso wélter. España golpeaba e Italia respondía, ninguno quería perder comba al encuentro.

Esa fue la tónica dominante durante la primera mitad, a los 15 minutos España ya dispuso de varias ocasiones claras contra Donnarumma y cinco minutos más tarde, en el 20, los azurris dieron su primer zarpazo ganando la espalda a la defensa española por el flanco derecho y provocando la salida en falso de Unai Simón. No obstante, los atacantes italianos, con la portería vacía, se recrearon en exceso y Busquets acabó desbaratando la ocasión. El partido era una sucesión de ocasiones para ambos lados, un choque 'box to box' en el que nadie era capaz de implantar su juego.

La primera parte concluyó con un resultado que reflejaba lo vivido en los primeros 45, con un empate a cero entre dos selecciones que se tuvieron excesivo respeto. Un primer asalto en el que se vio a unos espectaculares Pedri y Busquets derrochantes de calidad, y poco, muy poco, a los mediocentros Italianos que fueron echados de menos por el seleccionador azurri, Mancini.

Choque de potencias en la segunda mitad

El guion no cambió en el inicio de la segunda mitad, ambos equipos tenían claro que esa era la hoja de ruta que les llevaría a la final, y por ello salieron las dos selecciones con una intensa presión, con las líneas altas y rápidas transiciones con el balón en el poder.

Pero, en el momento que mejor estaba España, cuando los jugadores de Luis Enrique eran dueños del balón y de las ocasiones más peligrosas, una contra que en una primera instancia fue cortada por Laporte, dejó un balón muerto al borde del área para que Chiesa, con un chut colocado, batiera a Unai Simón y rompiera las tablas del marcador.

No obstante, el gol no amilanó a los españoles. La reacción de Luis Enrique no tardó en llegar y nada más anotar Italia introdujo a Morata para añadir más mordiente al ataque español.

A pesar de la buena reacción española tras encajar el gol, creando varias claras ocasiones para devolver el empate al marcador, los italianos tenían el encuentro a su placer. El combinado italiano se encontraba muy cómodo defendiendo las acometidas de La Roja y buscando una contra que sentencie el partido.

Cuando quedaban diez minutos, cuando parecía que todo estaba sentenciado, tras una galopada de Morata que cedió a Dani Olmo para hacer una pared en la frontal, y que él recibió de nuevo solo ante el portero italiano, batió con un disparo raso ajustado al palo. Volvía el empate al partido.

El gol de Morata hizo que los españoles asediaran la portería italiana pero sin fortuna. El 1-1 no se movió y una nueva prórroga se jugó lugar en esta Eurocopa.

Prórroga

La prórroga era la segunda que jugaba Italia en el torneo y la tercera consecutiva que disputaba España, la primera vez en la historia de este campeonato que un equipo juega tres prórrogas seguidas. El tiempo extra tuvo el honor de ser quien decidió el primer finalista de esta Eurocopa.

Los primeros 15 minutos extra fueron un reflejo de los últimos compases de la segunda mitad. España estuvo volcada en campo italiano, mientras que la Azurra mostró una vieja cara suya de la que no había hecho uso hasta ahora en la Eurocopa, el 'catenaccio'. El combinado que dirige Roberto Mancini puso el 'autobús' y únicamente se limitó a despejar los ataques de La Roja.

Aunque durante la primera mitad de la prórroga España dominó, en la segunda fue todo lo contrario. Italia dominó e incluso el árbitro le anuló un gol por un claro fuera de juego. No obstante, ambas selecciones estaba en la 'reserva'.

A pesar del esfuerzo de ambos equipos, los 30 minutos de la prórroga no fueron suficientes y los penaltis fueron, una vez más, el juez que decidiría el primer finalista de esta Eurocopa.

En esta ocasión, al contrario de lo que pasó con Suiza, la cruz cayó del lado español y La Roja, a pesar de que Unai Simón detuvo el primer penalti italiano, fue eliminada tras los fallos de Dani Olmo, que mandó su lanzamiento a las nubes, y Morata, cuyo disparo fue detenido por un inspirado Donnaruma.