Los premios Princesa de Asturias han tenido este año más interés en la calle que otras ediciones, ya que el Ayuntamiento de Oviedo está gobernado por una coalición en la que está el PSOE y Somos (marca de Podemos en la capital asturiana) y había interés en ver cómo se desarrollaba el acto. La ciudad se vuelca a favor, y también por lo visto el viernes en contra, de estos ‘Nobel’ españoles.

En esta ocasión también hubo protesta, que encabeza IU, a la que se sumó Podemos con la misma vicealcaldesa de Oviedo, Ana Taboada y dos de sus ediles. Es decir que mientras el alcalde de Oviedo, Wenceslao López (PSOE), asistía a la ceremonia de entrega de los Premios, su número dos se manifestaba contra el acto. Los concejales socialistas Marisa Ponga y Ricardo Fernández habían acudido también a la ceremonia de entrega de los galardones, según informó sin mucho entusiasmo la web municipal.

Parece que están en peligro los fondos que cada año el Ayuntamiento destina a los premios, que se acercan a los 300.000 euros. La izquierda no quiere este tipo de festejos ni paseos por la alfombra en su ciudad. El que estaba al acecho era el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que no dudó en manifestar en el Hotel Reconquista que si Oviedo no quería los premios, él ofrecía Cantabria a “este excelente reclamo publicitario”.

Revilla fue uno de los que llegó tarde a la ceremonia y se paseó solo por la alfombra. Mientras cientos de personas fueron puntuales con el protocolo, el presidente cántabro llegó cuando ya se esperaba a los Reyes y habían entrado algunos de los premiados. Peor fue lo de Gloria Lomana y Josep Piqué que llegaron poco antes que Juan Ramón Lucas. Otra de las que prefirió no mezclarse en la cola con los formales que habían llegado a tiempo fue Mariló Montero, que mostró su bella y desnuda espalda a los fotógrafos durante todo el tiempo que quisieron los periodistas gráficos.

Si Albert Rivera y Pedro Sánchez fueron los políticos más reclamados (apenas se vió a los del PP), sin duda fue Sofía, la reina madre, la triunfadora de la ceremonia en el interior del Teatro Campoamor. Llegó con los Reyes, pero cuando se separó de ellos y apareció en el palco fue ovacionada con el público en pie. También fue cariñosamente aplaudida cuando se despidió de los asistentes, incluso hizo que los invitados se olvidaran por unos momentos que también los reyes estaban bajando al patio de butacas para despedirse. Las muestras de cariño arreciaron cuando se despidió desde el coche, mientras los militantes de Podemos e IU gritaban con sus banderas republicanas contra la monarquía.