La Embajada española en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, ha dispuesto una urna en su interior para que los madrileños residentes en el país pudieran ejercer su derecho al voto. Sin embargo, la urna se ha quedado vacía: las papeletas no han llegado. Ni siquiera el personal de la embajada ha podido votar.

"Estoy triste e indignada. Como madrileña tengo derecho a decidir. Viva donde viva. Y el deber de nuestros gobernantes, sean del signo que sean, y de las instituciones que nos representan, es asegurarse que yo pueda votar. Ni más ni menos", lamenta Beatriz García-Moliner, madrileña residente de la capital de Malasia. "El que no lo hagan es indignante e inaceptable, es vergonzoso tener un sistema así de obsoleto y no acorde a los tiempos en que vivimos y a un país democrático del siglo XXI".

García-Moliner explicó el martes en una conversación telefónica con Vozpópuli que los madrileños que viven en Malasia "hemos solicitado nuestro voto en plazo, pero no ha llegado ni uno solo; es increíble que piensen que pudiera funcionar el voto por correo, aquí las felicitaciones de Navidad nos llegan en junio", comentó.

Para recaudar mis impuestos nunca hay problema, aunque viva a 11.000 kilómetros"

"Se de otros muchos españoles en mi misma situación que están igual de indignados y avergonzados que yo. Y desgraciadamente también sé que nada cambiará. Ya lo he denunciado a las autoridades pertinentes y distintos partidos políticos en el pasado, y en muchos casos ni siquiera he recibido acuse de recibo. No tiene ninguna prioridad ni interés", expresó.

El problema denunciado por García-Moliner es una queja constante de los españoles residentes en el extranjero desde hace años. Las dificultades que afronta un español en el exterior a la hora de votar son tales que muchos terminan por desmotivarse y renunciar a su derecho al voto.

La española residente en Kuala Lumpur señaló a este diario que lleva 21 años viviendo fuera de España, y que desde entonces, de 19 posibles elecciones -ocho generales, siete autonómicas y cuatro al Parlamento Europeo-, solo ha podido ejercer su voto en cuatro ocasiones.

"¡Qué triste tener que criticar la gestión de quienes dirigen mi país y tener que criticar que no ampare mi derecho al voto, pero que siempre recaude mis impuestos. Para eso no hay problema aunque viva a 11.000 kilómetros", se quejó.