Teletrabajo y trabajo presencial no son un mundo de blancos o negros, sino de una amplísima gama de grises que han tenido sus partes buenas y sus partes malas, suponiendo un cambio radical para miles de trabajadores en 2020, a través de las restricciones por la covid-19 y de la adaptación de los entornos laborales a esta 'nueva normalidad'.

Lo innegable en esta paulatina adaptación es que familia y trabajo se han aglutinado así en una misma esfera, lo que también ha supuesto tensiones añadidas. La diferencia estriba en lo precipitado de la situación, que obligó así a empresas en las que el teletrabajo no estaba implantado a abrir una vía por explorar, sobre todo en un escenario económicamente peor, donde también se tuvo que hacer un desembolso alto.

Hablamos de algo tan aparentemente obvio como los arrendamientos de oficinas, pero también de la adaptación de equipos u ordenadores para el uso doméstico, un shock para el que no se estaba preparado y que fue repentino. De manera paulatina y bien llevado a cabo, el teletrabajo puede propiciar ventajas tanto para el trabajador como para el empresario.

Podríamos citar una mejor conciliación de la vida personal y laboral, más flexibilidad horaria, reducción de gastos y menores costes, mayor productividad e incluso una notable reducción del absentismo laboral. Pero, evidentemente, estas serían las partes positivas en un escenario idílico.

La realidad, trasladada a través desde el estudio Covid-19 Global Impact, de Cigna Salud España, especialista en seguros de salud, enfocada al mercado corporativo (en más de 30 países y con más de 169.000 asociados bajo Cigna Corporation) aporta luz a estas inquietudes, como muestra de los riesgos potenciales de tener el trabajo en casa: un 42% asegura estar conectado los fines de semana, un 39% afirma trabajar desde antes del inicio de su jornada y un 19% se considera incapaz de desconectar ni siquiera en vacaciones.

¿Trabajo presencial o teletrabajo? Ninguno: híbrido

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Es conveniente evitar el fenómeno 'always on' o siempre conectado del teletrabajo. ©Gtres.

Eso no niega las evidentes ventajas que el teletrabajo lleva asociadas, según indica Ana Romeo, directora de Recursos Humanos de Cigna, que cita como uno de los elementos de mayor transformación la gestión de personas. En ese nuevo contexto, "basado en entornos de trabajo híbridos y en un mayor uso de las nuevas tecnologías" encontramos algunas características que hacen estimulante o beneficioso trabajar desde casa como "mayor versatilidad, inmediatez y flexibilidad, tanto para las empresas como para los empleados".

Sin embargo, podríamos decir que no es oro todo lo que reluce, ya que "también está favoreciendo que los trabajadores se vean incitados a atender asuntos profesionales en cualquier momento", lo que Ana Romeo califica como "cultura del always on" y que sintetiza en "la incapacidad de desconectar del trabajo de manera efectiva", en comparación al trabajo presencial.

Para ella, el cambio vendrá en intentar aglutinar lo mejor de ambos mundos, siendo imposible negar las ventajas que presencialismo y teletrabajo tienen, ya que somos un ser social por naturaleza y que "estar mucho tiempo sin tener vínculo y contacto físico con los compañeros puede tener efectos psicológicos adversos y aislar a las personas".

Cita además otros efectos positivos que el trabajo presencial tiene como que "los empleados potencian las relaciones con sus compañeros y, también, el engagement con la empresa". Del mismo modo, otra característica inherente a este regreso es que "propicia la diferenciación entre la esfera laboral y personal, lo que, en algunos casos, facilita la desconexión y la conciliación", incluso pudiendo trasladarse directamente a un plano físico: "al disponer de mesas y sillas ergonómicas, se reducen las dolencias musculoesqueléticas", ya que no es lo mismo un espacio diseñado para ello, como es -o debiera ser- el del trabajo presencial, frente a la improvisación del trabajo a distancia.

Evidentemente, el perfil del teletrabajo también supone aspectos saludables para el trabajador, como son la flexibilidad, que "fomenta la cultura de confianza entre empleados y supervisores", que redunda así en el rendimiento diario, indicando Ana Romeo que las ventajas pasarán por un "modo de trabajo híbrido", basado en "adecuadas herramientas de conectividad y conexión".

La salud mental, en el epicentro de la preocupación

Según su punto de vista, abrimos así ahora un horizonte con bastantes posibilidades donde conviene que "los departamentos de Recursos Humanos revisen el estilo de liderazgo y la cultura organizacional", y en los que se fomente la creación de entorno laboral que promueva el apoyo constante, la cohesión y el compromiso".

Además, la pandemia ha acelerado otra conversión en la propia conciencia del trabajador: "el cuidado de la salud mental en el entorno profesional mejora la experiencia de empleado." De ello encontramos datos en el COVID-19 Global Impact elaborado por Cigna, como es que un 58% de los trabajadores españoles demanda una mayor comprensión con su situación personal, un 55% pide más apoyo en cuestiones de salud mental y un 50% espera coberturas sanitarias mejoradas.

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Recuperar la interacción es una de las claves y necesidades básicas del trabajo presencial. ©Gtres.

Aparece así en el tablero una nueva ecuación, tradicionalmente olvidada -no solo en el entorno laboral, independientemente que hablemos de trabajo presencial o teletrabajo-, que es el de la salud mental y es que el teletrabajo, mal gestionado, puede aumentar el estrés o provocar depresión, o propiciar el llamado burnout, tres factores asociados al mundo laboral y que no son exactamente lo mismo.

Siendo conscientes de que hablamos de un retorno paulatino al lugar de trabajo, vamos a desgranar seis claves para que, aquellos que se han acostumbrado al teletrabajo, regresen al trabajo presencial de manera optimista.

Seis claves para el retorno saludable al trabajo presencial

No vamos a indicar ahora las pautas para crear un entorno seguro en el trabajo presencial en lo tocante al propio covid.-19, ya que son muchos los ejemplos que hemos encontrado, ya sean sobre aforos, distancias de seguridad, protocolos o desinfecciones.

  • No negar el temor. Hay una sutil barrera entre quejarse por todo y hacer como que no ha pasado nada. Tanto empleadores como empleados han de tener claro que la situación aún puede ser comprometida, por lo que no es conveniente hacer ver que no ha pasado nada. Hablar, mantener una conversación fluida y sincera sobre posibles reticencias será necesaria en ambas direcciones.
  • Readaptación paulatina. Más allá de que la intención empresarial sea -o no- recuperar la presencialidad al completo, esta debe producirse de forma escalonada. Bien sea con algunos trabajadores o con algunos días, pero no un retorno total desde el primer día. Esto, a nivel empleado, es especialmente relevante para ir desconectando también del trabajo en casa. Por eso, no estaríamos buscando que el primer día haga absolutamente todas las horas de trabajo presencial, sino que se divida la jornada o, como opción, acercarse a la oficina de manera previa para volver a familiarizarse con el espacio.
  • Mantener los hábitos positivos del teletrabajo. Considerar las ventajas que el teletrabajo ha podido implementar es un buena forma de crear confianza en el trabajador, de demostrar que su opinión es importante y de que se le escucha. Razón por la que es necesaria una comunicación bidireccional entre ambas partes, más aún cuando la proximidad en el trabajo presencial lo puede permitir de forma más fluida que por teléfono o por correo electrónico
  • Divertirse. Cumpliendo con las normas de seguridad que así lo permitan, volver a concebir el espacio laboral como un lugar no exento de diversión será una de las claves, facilitada desde la dirección, para que el regreso no sea tan áspero. No hablamos de convertirlo en un parque temático, pero sí ser conscientes de que puede haber trabajadores a los que les cueste más esa vuelta a la oficina. Por eso, es conveniente no renunciar a un ámbito distendido en la medida de lo posible.
  • No anticipar. Desterrar pensamientos negativos será una forma espléndida de volver al trabajo. Pensemos cuando éramos niños y veamos el regreso como 'volver a ver', igual que echábamos de menos a los compañeros del colegio. No caer en fatalismos o pensamientos negativos será más que necesario, y por eso también es relevante dar su importancia a la salud mental dentro de la estructura organizativa de la empresa.
  • Mantenerse con los pies en la tierra. No pecar de optimista, pero tampoco de pesimista, sino ser consciente de los cambios y saber que será una labor adaptativa en la que todos estamos inmersos (trabajadores y empleadores) y que no cambiará de la noche a la mañana. Ahora más que nunca los buzones de sugerencias deben ser una vía importante de comunicación, siempre que tengamos claro ciertos mínimos en cuanto a seguridad, adaptación y nueva normalidad.