La felicidad es un tema del que se habla mucho y se conoce poco. Hay épocas en las que nos sentimos más dichosos que en otras, y a veces no hay un cambio entre una situación y otra. También hay ocasiones en las que, por mucho que lo intentemos, no conseguimos esa ansiada felicidad. ¿Qué es lo que nos impide sentirnos plenos?

Durante sus más de 25 años de profesión, Irene López Assor ha adquirido un profundo conocimiento de la psicología humana y ha tratado a cientos de pacientes, observando en ellos ciertos patrones que se repetían. Todo ello le ha permitido identificar que hay exactamente diez obstáculos principales que se interponen entre nosotros y nuestra felicidad, y los cuales recoge y explica en su libro 10 obstáculos que te impiden ser feliz (Alienta).

En el libro se detallan cuáles son estos obstáculos, qué características tienen, por qué surgen y cuáles son sus consecuencias para tu vida. Hoy en Vozpópuli vamos a centrarnos en el primer obstáculo de la lista: las madres tóxicas.

Las madres tóxicas: un obstáculo que te impide ser feliz

El tema de las madres es uno de los principales motivos que se trata en una consulta de psicología, sobre todo el tipo de relación que tenemos con ésta y ese vínculo que creamos, ya que, al analizarlo en profundidad, "descubrimos cómo va a repercutir o cómo está repercutiendo en nuestras relaciones sociales, tanto de pareja como de amigos", señala Irene López en su libro.

¿Qué es una madre tóxica? "Es aquella que tiene una visión negativa del mundo. Suelen ser madres muy destructivas, muy victimistas, posesivas y controladoras la mayor parte del tiempo".

López afirma que hay que "tener claro es que la actitud de los padres hacia los hijos va a ser determinante a la hora de que el niño desarrolle correctamente su personalidad. Por lo tanto, es importante que los padres traten de entender las necesidades de los niños. (...) Abrazarlo, acariciarlo, mostrarle cariño, jugar con él, cuidar su propio bienestar emocional y físico, puesto que repercutirá en el comportamiento hacia su desarrollo en la edad adulta. Aunque parezca para muchos increíble, muchas madres no juegan, no muestran cariño hacia sus hijos, son frías y distantes, por lo tanto, no van aportar seguridad al menor. El menor siente que 'es culpable' de esto, y genera una autoexigencia para ser el niño perfecto y ser visto o atendido por la madre".

Durante el embarazo se estima que un 19,2 por ciento de las mujeres están deprimidas, pero no van al médico

Al respecto, los estudios determinan que entre un 10 y un 16 por ciento de las mujeres embarazadas recibe un diagnóstico de depresión mayor durante el embarazo. Otras investigaciones apuntan que durante el embarazo se estima que un 19,2 por ciento de las mujeres están deprimidas, esto significa que no manifiestan su estado de ánimo real, fingiendo una alegría que muchas veces no es cierta, más bien todo lo contrario. "Un grupo de psicólogos (Boyd, Mogul, Newman y Coyne, 2011) descubrieron en esta línea que esas mujeres no son tratadas porque les da vergüenza ir al médico y les da apuro reconocer este sentimiento tan negativo en referencia a su maternidad porque piensan que son malas madres. (...) Al no hacerlo, las consecuencias son desde una depresión posparto hasta una exigencia excesiva para con sus hijos cuando son mayores, haciéndoles saber en numerosas ocasiones la frase fatídica: 'Yo he dado la vida por ti'".

La maternidad no es fácil

¿Cómo reconocer a una madre tóxica?

Para las características de las madres tóxicas, Irene López toma como referencia a la psicóloga Susan Forward, autora, en la década de 1990 del libro titulado Padres que odian.

  • Madres con falta de autoestima: suelen mostrar una clara falta de autoestima y de confianza en sí mismas. Por ello utilizan la relación con sus hijos como una forma de cubrir sus carencias y necesidades. Como ellas no se sienten merecedoras de atributos positivos, depositan en sus hijos dicha carencia, haciéndoles responsables de unas expectativas que no son las del hijo, sino las de ellas. Irán transmitiendo a sus hijos la misma falta de autoestima e inseguridad que tienen ellas; así, el niño, ya adulto, nunca va a ser autosuficiente y va a depender de la madre en casi todos los aspectos de su vida.
  • Madres excesivamente controladoras: necesidad de tener controlado cada aspecto de su vida, de la misma manera que intenta controlar todos los ámbitos de la vida de su hijo.
  • Madres que utilizan a sus hijos para conseguir sus sueños: utilizan a sus hijos como medio para conseguir las metas o deseos que ellas no alcanzaron.
  • Madres manipuladoras: utilizan el chantaje emocional cuando los hijos intentan ser independientes; estas madres se sienten ofendidas y expresan que se sienten rechazadas. Lo que ocurre aquí es que los hijos, por no ver enfadada a su madre, por hacer el bien a su madre, sienten que tienen que hacer algo que no va con ellos, o que no es de ellos, o que no les corresponde.
  • Madres que buscan ser el centro de atención: apoyarán con mensajes positivos mientras los hijos estén en el camino del éxito, pero cuando llegan, empezarán a echar su trabajo por tierra, a hacer comparaciones, y lo peor de todo, comenzarán a fingir estados de salud delicados para que el hijo las atienda a ellas y no a su trabajo exitoso.
  • Madres negligentes: no cuidan de forma correcta a sus hijos de manera permanente, siendo frecuente la intervención de los servicios sociales en algunos casos.
  • Madres excesivamente autoritarias: las que imponen su criterio, y todo se tiene que ver según éste. No admiten que los hijos tengan otras opiniones, ellas tienen que decir cuál es la opinión real.
  • Madres que maltratan física y psicológicamente: son madres egoístas, anteponen sus necesidades o su bienestar a los de sus hijos; son manipuladoras y utilizan a los hijos para conseguir sus propios intereses, aunque ellas les hagan creer que lo que hacen siempre es por su bien.
  • Madres celosas: cuando el niño es adulto y entabla relaciones de amistad o de pareja satisfactorias ellas se encargan de destruirlas. De boicotearlas por los celos que les producen.
  • Madres narcisistas: piensan que todo lo que es su hijo y lo que ha hecho en su vida es gracias a ellas. Se ponen en una posición egoica y narcisista donde todo gira en torno a ellas.

¿Qué consecuencias tiene haber tenido una madre tóxica?

Si tu madre es tóxica es más que probable que presentes estos sentimientos y características, detallados por López:

  • Sentimiento de culpa.
  • Sentimiento de vacío.
  • Buscar siempre el reconocimiento.
  • Miedo a tomar decisiones.
  • Relaciones tóxicas, tanto de pareja como de amistad.
  • Miedo al compromiso.

¿Qué podemos hacer para ser felices si tenemos una madre tóxica?

Si te has sentido identificado con las líneas anteriores y crees, en efecto, que la relación con tu madre te impide ser feliz, la psicóloga Irene López propone lo siguiente –que está mucho más explicado en el libro–:

  • Reconocer que tu madre es tóxica: es doloroso pero es necesario para cortar el nexo.
  • Entender y comprender: mi madre no es como yo la tengo en mi cabeza.
  • Empezar a no depender de lo que ella piense de ti, tomar tus propias decisiones.
  • Aprender a poner límites a tu madre y decirle hasta dónde y cuándo puede opinar o meterse en tu vida.
  • Aceptar que ella nunca va a cambiar.
  • Recordar cosas bonitas de tu madre y de tu infancia.
  • No repetir el patrón tú con tus hijos.

Esto es, a grandes rasgos, lo que la psicóloga expone en su primer obstáculo para alcanzar la felicidad. Un tema, el de las madres tóxicas, que sigue siendo medio tabú hoy en día, a pesar de que se ha demostrado que es lo que marca, en muchas ocasiones, los trastornos posteriores que experimentan los adultos.