BIODIVERSIDAD

Por qué las montañas se llenan de especies únicas

Investigadores holandeses y malasios han estudiado la biodiversidad de una montaña en Borneo para determinar cómo evolucionaron las especies en las alturas. El resultado indica que primero fue la montaña y después las especies que se adaptaron a vivir en ella.

Un grupo de botánicos, durante la expedición
Un grupo de botánicos, durante la expedición Joris van Alphen

El monte Kinabalu, en la isla de Borneo, es uno de los últimos paraísos de biodiversidad que quedan en la Tierra. Durante millones de años, su aislamiento e inaccesibilidad la han convertido en una especie de santuario para decenas de especies que solo pueden encontrarse aquí, como la araña Myrmarachne malayana que se mimetiza con las hormigas o los preciosos caballitos del diablo Euphaea basalis que solo viven sus riachuelos. Pero, ¿cómo evolucionaron estas especies aquí y qué papel jugó la geología en esta evolución?

Primero se formó la montaña y después evolucionaron las especies únicas.

Para intentar dar una respuesta a estas cuestiones el equipo de Menno Schilthuizen organizóp una ambiciosa expedición a la montaña Kinabalu en la que investigadores holandeses y malasios tomaron muestras de hasta 33 especies de animales, plantas y hongos endémicas del lugar. Los resultados del análisis genético, publicado esta semana en la revista Nature, da la respuesta a la pregunta inicial: primero se formó la montaña (relativamente joven, hace unos 6 millones de años) y después evolucionaron las especies únicas que lo habitan.

El monte Kinabalu, en Borneo

Los resultados indican que el proceso se produjo de dos maneras: por un lado, especies que viven en zonas más bajas se movieron hacia la cumbre y se adaptaron a la altitud y por otro lado llegaron especies por el aire procedentes de otras zonas altas como la cordillera del Himalaya. "Descubrimos que las especies endémicas son más jóvenes que la montaña", recalca Schilthuizen, "y después vimos que habían evolucionado de ancestros que ya preferían condiciones de frío".

La araña Myrmarachne malayana que se mimetiza con las hormigas

El estudio demuestra que las montañas son una especie de incubadora natural de la biodiversidad, ya que facilitan una especiación relativamente rápida, pero también es una llamada de atención sobre el frágil equilibrio de estos ecosistemas. "Nuestros resultados implican que la fauna y flora tropicales no pueden adaptarse de forma sencilla a un cambio climático". Comprender este extremo puede ayudar a mejorar su protección y a concienciar sobre las necesidades de frenar el calentamiento global.

Referencia: Evolution of endemism on a young tropical mountain (Nature) DOI 10.1038/nature14949

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