Cultura

Así fue el día en que dejó de sonar la música en Las Ventas

Todo ocurrió el 24 de mayo de 1939. Los partidarios de Marcial Lalanda y Domingo Ortega tuvieron algo que ver. En días de San Isidro, conviene recordar algunas cosas.

Todo ocurrió en 1939...
Todo ocurrió en 1939...

La anécdota la recordó hace poco Morante de la Puebla en una tertulia en Madrid. Lo hizo de pasada, ciñéndose solo a la trifulca. Pero como la historia –a la manera de algunos astados-  a veces hace hilo, conviene enhebrar muy bien el estambre para no perder el rumbo. La plaza de toros de Las Ventas es la única en todo el mundo en la que la banda de música no interpreta ni una sola pieza durante las grandes faenas. ¿Existe un motivo concreto? Sí.

La anécdota la recordó hace poco Morante de la Puebla en una tertulia en Madrid. Lo hizo de pasada, ciñéndose solo a la trifulca...

Todo ocurrió el 24 de mayo de 1939. Vale decir que el solo nombre del festejo concitaba el silencio y el oprobio. Ocurrió en La Corrida de la Victoria. Funesta vitola para aquella tarde. La Guerra Civil Española había llegado a su fin en un país en el que todos amanecieron derrotados, sembrados de muertos y miedos. Aquel fue el primer festejo taurino que se celebraba en Madrid tras la contienda y que hasta esa fecha había funcionado como huerto. La actividad taurina se había interrumpido con una novillada el 22 de julio de 1936.

Durante la faena de Marcial Lalanda, justo el primer toro de la tarde, el público pidió música para acompañar la muleta del diestro de Ribas del Jarama...

Aquel agrio regreso para una nación hambreada y fantasmagórica tuvo un desenlace áspero, como el aire que se respiraba en aquellos días. El cartel lo integraban el rejoneador Antonio Cañero y los espadas Marcial Lalanda, Vicente Barrera, Pepe Amorós, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y Luis Gómez, "El Estudiante".

Una imagen de la partitura del pasodoble Domingo Ortega.
Una imagen de la partitura del pasodoble Domingo Ortega. KSB

Durante la faena de Marcial Lalanda, justo el primer toro de la tarde, el público pidió música para acompañar la muleta del diestro de Ribas del Jarama. Los músicos interpretaron el paso doble en su honor. El asunto no habría ido a más de no ser porque en la faena de Domingo Ortega, el cuarto toro, no sonó ni una nota. Así que los partidarios del toledano montaron en cólera y se armó una tángana. A partir de entonces la Monumental de Las Ventas no concede la floritura musical al último tercio, que normalmente retumba en muchos sitios excepto en el coso venteño.

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