Música

Taburete: "No llenamos conciertos por ser el hijo de Bárcenas o el nieto de Díaz Ferrán"

En poco más de un año, la música compuesta por Guillermo Bárcenas ha pasado de sonar tímidamente en la terraza de una residencia universitaria de Barcelona a retumbar en el Sonorama.

Lo está "petando". En poco más de un año, la música compuesta por Guillermo Bárcenas -hijo del ex tesorero del PP Luis Bárcenas- ha pasado de sonar tímidamente en la terraza de una residencia universitaria de Barcelona a retumbar en las salas Caracol, La Riviera y Razzmataz e, incluso, a hacer botar a cientos de jóvenes en la Plaza del Trigo durante el festival Sonorama. A finales de 2014 formó la banda Taburete con Joaquin Gasset y Antón Carreño -nieto del ex presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán-, pero el primero se fue y se sumaron otros tres: Manuel Hevia, Guillermo Gracia y Antonio de la Fuente, además de un trompetista para dar a algunos temas "ese toque de ranchera". El primero de ellos, Hevia, es a quien han dedicado el título de su segundo disco, Dr. Charas, el nombre con el que Bárcenas apodó a este asturiano que ha terminado cambiando su trabajo como urólogo en el Hospital La Paz por el de batería gracias a una excedencia. "Da buen rollo, es una pata fundamental de Taburete... ¡Nos da paz!", cuenta el líder de la banda, que es fan de Extremoduro. Una paz que es necesaria para un grupo de amigos que tiene la suerte de poder vivir de la música bajo el paraguas de su propio sello discográfico, Voltereta Records, pero el peso de contar con alguno de sus familiares encabezando la lista de imputados del Caso Gürtel o reclamando permisos penitenciarios para salir de Soto del Real.

Taburete
Taburete Taburete

Conscientes de la influencia que han tenido sus nexos familiares en el vertiginoso salto a la fama que han protagonizado, Willy (27) y Antón (21) defienden que "eso" solo les ha servido para despertar el interés de los medios de comunicación, pero no para llenar conciertos, un éxito que deben, más que nada, a las redes sociales. "El apellido ha ayudado a que nos hayan querido hacer millones de entrevistas, hay que saber reconocer las cosas, pero no llenamos conciertos por ser el hijo de Bárcenas o el nieto de Díaz Ferrán, los llenamos por nuestra música. La gente no paga 20 euros de una entrada porque hayamos salido en una entrevista por una curiosidad", consideran. Ambos nos reciben junto al resto de la "tropa" en una atípica oficina en la parte trasera de un restaurante madrileño, el Rincón de Vespok. Allí, alejados de las "garras" de la industria tradicional, han instalado su sello. "Las discográficas han quedado anticuadas, quizá en el futuro ayudemos a otros artistas con nuestra política, que es más justa para ellos. La gente quiere más cercanía", dicen los jóvenes, que últimamente escuchan mucho al británico Paolo Nutini y al mexicano Caloncho. Con esta filosofía, los integrantes de Taburete se remangan diariamente para "hacer de todo": desde subir las canciones a Spotify a conseguir contactos para las giras, pasando por contestar mensajes en Facebook y hacer los guiones para los videoclips. Un esfuerzo que están viendo recompensado -pese a alguna colleja en forma de titular-, pues de comenzar "sin un puto duro" han pasado a calentar motores para tocar en el Barclaycard Center de Madrid (antiguo Palacio de Deportes) el próximo 16 de marzo y a preparar su primera gira latinoamericana con México, Chile y Argentina como destinos. ¿Su consigna? "¡Que no pare la joda!".

- Tres tequilas y Dr. Charas, dos discos en poco más de un año. ¿Qué balance hacéis de este periodo?

Willy: Es el mejor año de nuestras vidas. Vemos enero ya muy lejano por todo lo que ha pasado, en el último mes nos hemos hecho muy conocidos. Toda la vida te están diciendo que de esto viven tres, que está muy bien que cantes y que toques la guitarra para pasarlo bien, pero... Esto ha superado todas las expectativas. Pensar que dentro de tres meses vamos a llenar el Palacio de los Deportes es de locos cuando hace un año y medio estábamos tocando en el bar Hoyo 19 para 70 personas.

- ¿Decís que hacéis "Electrochotis con toques New Age pero tranquilito"? ¿Cómo es vuestra música?

Antón: Es pop melódico, súperpegadizo.

Willy: Y con aires de la música española de siempre, esa que le gusta igual al padre, al hijo y al nieto, o eso es lo que nos dice la gente. ¡Incluso les a los niños pequeños! Yo he sido monitor y los niños de diez años estaban como locos con las canciones, pueden llegar a mucha gente y eso es lo que queremos.

- También dicen que es música para "pijos"...

Willy: ¡Eso son chorradas! Nos borramos completamente de esa definición porque no hacemos música para pijos, hacemos música para todo el mundo. Además, no sé muy bien a qué se refieren con esa palabra. ¿A la forma de vestir? ¡Que cada uno vista como le de la gana!. La gente pide respeto, pero luego no respetan lo que a ellos no les interesa y si se refieren a la actitud de chulo y prepotente, eso lo tendrán todos los grupos entre sus fans.

Antón: Puede ser que el perfil de la gente que va a nuestros conciertos sea ese, pero cuando vas al Arenal Sound o al Sonorama y la Plaza del Trigo esta botando entera... ¿Qué pijos hay ahí? Que vean los conciertos o que escuchen las canciones de la gente que hace covers en internet, los hay que llevan camisetas de Los Chicos del Maíz, no sé...

- En la canción Amos del Piano Bar habláis de "pisitos" en Sierra Nevada y en Nueva York, viajes a Peniche, "trampas" en Malta, ¿fomenta esto la etiqueta de 'niños de papá'?

Willy: Es una canción biográfica, habla del verano que estuve en Malta, el viaje con amigos a Peniche, cuando viví en Nueva York... Es evidente que mi familia ha tenido dinero, no voy a ir ahora de que lo hemos pasado mal, ¡sería ridículo! He vivido bien, pero todo lo que he conseguido desde que empieza Taburete hasta hoy, lo hemos logrado única y exclusivamente nosotros. De hecho, surgió en el peor momento económico y, aunque la gente no se lo cree, no tenía dinero ni para tabaco. Me hace mucha gracia cuando la gente dice cosas como 'esos instrumentos los hemos pagado nosotros', de verdad, ¡si este disco nos costó 2000 euros que tuvimos que pedir porque no teníamos ni un puto duro! ¿Qué me van a dar en casa si tenemos las cuentas congeladas desde hace años?

Antón: Encima estamos en una situación en casa en la que no nos dan nada porque tampoco es que haya nada en abundancia. Con la crisis, como a mucha gente le ha pasado, pues no se puede.

-¿Creéis que el triunfo de vuestra música terminará con las etiquetas?

Antón: No creo, pero como también pensamos salir de España y ahí no hay Bárcenas ni Díaz Ferrán... Allí somos un grupo que lo ha reventado en España, que es como tendría que ser.

-¿Creéis que vuestra música podría gustar a Pablo Iglesias? ¿Os gusta la política?

Willy: Por supuesto, estoy convencido de que si escucha los discos, al menos un par de canciones le gustarían. Le recomiendo Dr. Charas o Johnny Pistolas. Nunca me he identificado con ningún partido político que haya habido en España. Pero me parece justo que gobierne el PP, que es el que ha ganado en las elecciones, no sé, se supone que en una democracia eso es lo justo.

Antón: Antes me enteraba más, ahora me parece un teatrillo.

-¿Qué le vais a pedir al próximo año?

Willy: Que esto sea siempre venir a la oficina. Tenemos la suerte de que, cada día, este sea nuestro trabajo, estar con tus amigos diseñando tu propia carrera. No somos un grupo que ha surgido como un producto discográfico, es algo muy natural, muy orgánico, lo hemos hecho nosotros, lo hemos continuado nosotros y vamos a seguir haciéndolo nosotros.

Antón: No somos los mejores músicos del planeta, pero somos amigos y funciona. Después de La Riviera nos dijeron que cambiásemos los músicos por "una banda de verdad", pero dijimos que no.

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