Cultura

Michel Houellebecq: retrato de un novelista vivo a cargo de un hombre muerto

Ese nuevo retrato del escritor y novelista aparece en Houellebecq economista (Anagrama), una lectura atenta, punzante y corrosiva de las novelas, la poesía y la prosa miscelánea de uno de los escritores más polémicos de la actualidad.

Michel Houellebecq.
Michel Houellebecq. EFE

La decadencia del cristianismo dio origen al materialismo y a la ciencia moderna, con dos grandes consecuencias: el racionalismo y el individualismo, las dos ubres de la economía y dos de los rasgos que predominan en su narrativa. Más claro no canta un Premio Goncourt. En especial cuando lleva por nombre Michel y apellido Houellebecq, santo y seña de la polémica en una época sin atributos. ¿Habla el autor de Las partículas elementalesde economía? No precisamente. Habla contra la economía. No esperábamos menos de un impresentable como él.

Ese nuevo retrato del escritor y novelista aparece en

Houellebecq economista (Anagrama), una lectura atenta, punzante y corrosiva

Ese nuevo retrato del escritor y novelista aparece en Houellebecq economista (Anagrama), una lectura atenta, punzante y corrosiva de las novelas, la poesía y la prosa miscelánea de uno de los escritores más polémicos de la actualidad. EL retrato que de un hombre vivo hace otro que ha muerto. El ensayo en cuestión fue escrito por Bernard Maris, periodista, fundador y colaborador de Charlie Hebdo, donde usaba el seudónimo Oncle Bernard y del cual fue también director adjunto hasta 2008. Él fue una de las víctimas del atentado contra la sede del semanario en París durante enero de 2015 -la portada esa semana estaba dedicada al novelista, quien llegaba a las librerías con Sumisión-.

Escrito con el mismo humor y el mismo desencanto que los libros de Houellebecq, no deja de ser -según sus editores- una guía útil de sus obras y un ensayo sobre la profundidad del pensamiento del autor de Las partículas elementales: “Nadie tiene como Houellebecq la inteligencia del mundo contemporáneo”, afirmó Maris. 

Houellebecq un autor un catoblepas, un escritor que de tanto comer de sí mismo, se ha quedado en los huesos… literarios -al menos eso opinan algunos-, se renueva a los ojos de Maris, quien logra desentrañar el pensamiento económico que sostiene la crítica de Houellebecq a la sociedad europea que atraviesa desde Plataformay El mapa y el territorio hasta alcanzar su versión más delirante en Sumisión.

Sumisión es una versión todavía más dramática de la desertificación que el bienestar de la sociedad individualsta produjo en Europa

De hecho, lo que se supone era una nueva entrega del hastío francés, un elogio a la decadencia y la sátira, se confunde con una novela islamofóbica, cuando se trata en realidad de una versión todavía más dramática de la desertificación que el bienestar produjo en las instituciones. El individualismo y la racionalidad económica son la gasolina del hastío de sus personajes anodinos.

 “Debemos temer a los economistas. Pues la economía es más que una elucubración metafísica; es una moral de hierro. Tú debes obrar racionalmente en un cálculo coste, beneficios; debes ser interesado; debes amar el dinero; debes monetizar tu vida, tus elecciones, tus deseos (…)”.

Por qué retratar a un Houellebecq economista, se pregunta Maris. Pues por dos razones. Con el paso de los años, asegura, la economía terminará revelándose como una increíble charlatanería ideológica que actuó como moral de una época. Houellebecq, como Pascal, sacó a los economistas de la nada y les regaló el tiempo de su obra. "Él cree en su duracion. Y no se equivoca. Su fama rescatará la ideología de la competencia como la de Homero rescata todavía los clamores del combate bajo las puertas Esceas de Troya. Habla de competencia, de destrucción creadora, de productividad, de trabajo parasitario y de trabajo útil, de dinero, de muchas otras cosas y habla de todo esto esto mejor que los economistas, porque es escritor".



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