Cultura

César Bona: “Que un niño vaya feliz a la escuela no significa que no se le exija”

Elegido como el candidato para los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los Profesores, Bona conversa en esta entrevista sobre los retos de España en Educación.

Hasta hace algo más de un año, César Bona (1972) acudía puntual, todos los días, al aula de 5º de primaria de un colegio de Muel, en Zaragoza. Todo en su vida era entonces anónimo, hasta que fue elegido como candidato español en la lista de  los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los Profesores. Aquello dio un vuelco a su vida. Hoy, no hay conferencia suya que no se llene ni medio que no lo haya entrevistado.

No hay conferencia suya que no se llene ni medio que no lo haya entrevistado. ¿Qué piensa 'el mejor maestro' de España del sistema educativo?

Publicó un libro, La nueva educación, al que ahora se suma Las escuelas que cambian el mundo, un volumen en el que describe su recorrido por los siete centros educativos españoles adscritos a las Escuelas Changemaker de Ashoka, una red mundial de escuelas pioneras que buscan adaptarse a "las necesidades educativas actuales" y de las que él ofrece un análisis en estas páginas.

Poco dado a la repregunta –no las encaja muy bien, todo sea dicho- y visiblemente incómodo ante aquellas que relativizan sus ideas pedagógicas, César Bona conversa con Vozpópulisobre en qué consiste, a su juicio, una noción de educación realmente efectiva.  

No cree en la evaluación cuantitativa de PISA, tampoco en la noción categórica de lo que una capacidad lectora o matemática supone

Bona, quien para combatir el absentismo escolar echó mano del cajón flamenco y del teatro contra el analfabetismo, se pliega ante una idea más humana no sólo de la escuela, sino de la sociedad de la que ésta forma parte. No cree en la evaluación cuantitativa de PISA, tampoco en la noción categórica de lo que una capacidad lectora o matemática supone, ni mucho menos en la efectividad de nociones como la disciplina o la compartimentación del saber.

-¿Qué piensa el 'mejor maestro de España' del informe PISA ?

-En los días siguientes a la publicación del informe, los medios de comunicación se llenaron de titulares, como si se tratara de un Rankin o una competición deportiva: 'Vamos quintos, vamos primeros, vamos sextos'. ¿Y ahora…? Ah, claro, ya todo se disolvió otra vez. Habría que saber primero qué mide PISA, para qué sirve.

"Para mí PISA no es el sistema de medir que seguramente consideraríamos más eficiente para ver qué es la educación en sí misma"

 -Al margen de cómo se interpreten esos datos en la opinión pública, la medición de las aptitudes deja en evidencia al sistema educativo en España.

-Eso es mucho más complejo. Para mí PISA no es el sistema de medir que seguramente consideraríamos más eficiente para ver qué es la educación en sí misma. Es cierto que mide competencias como lingüística o matemática. Pero la expresión oral, el respeto hacia los demás, todas esas cosas siguen sin aparecer, cuando son tan importantes o más que las matemáticas y lengua.

-Eso no exime al sistema educativo español de sus carencias.

-Hay muchas cosas que mejorar y hemos de ser autocríticos, eso es indudable. Qué enseño, para qué enseño  y cómo lo enseño es algo que tenemos que tener presente. En ese sentido hay cosas que se hacen ya desde hace muchos años (que no se valoran), siguen siendo válidas y seguirán siéndolo. Se pone Finlandia como un ejemplo, y este país tiene experiencias maravillosas que valdría la pena traer a España, claro, pero en España estamos haciendo cosas que deben ser valoradas: aprender a escuchar a los niños, hacerles sentir importantes.

"El conocimiento es también el respeto por uno mismo y hacia los demás. ¿Cuándo se enseña eso si de nueve a diez toca inglés y de diez a once matemáticas?"

-Esa fue una de las acciones que favoreció su elección para el Global Teacher Prize. Pero, ¿qué es lo singular de su forma de trabajar?

-Creo que son cosas obvias, algo tremendamente sencillo: escuchar, dar importancia a cualquier niño o niña como lo haríamos con un adulto, para que se sienta útil. Hay que pensar que el conocimiento es importante pero también hay muchas otras cosas, por ejemplo: la necesidad que tenemos todos los seres humanos de sentirnos queridos.

-¿Y cómo puede hacer eso un docente promedio cuando (según PISA)  un 25% del tiempo de clase tiene que utilizarlo para mantener el orden?

-(Ríe con cierta autosuficiencia) La disciplina se está tomando como el principal objetivo, porque se supone que los niños están aprendiendo cosas que tienen que vomitar en un examen; y te lo digo así, con ese verbo. Uno de los procesos que se olvida es la participación de los chicos, su necesidad de ser escuchados. En algunos institutos públicos tienen dos horas de tutoría a la semana durante las que se conocen, aprenden a quererse y a respetarse entre ellos mismos. Eso es educar para la sociedad. Ir a la escuela o el instituto no significa que un alumno sea un recipiente que alguien debe llenar. El conocimiento es también el respeto por uno mismo y los demás. ¿Cuándo se enseña eso si de nueve a diez toca inglés y de diez a once matemáticas? Algo que tiene que cambiar.

"Eso es lo que debe hacer un profesor: invitarlos a investigar, abrir ventanas"

-¿Qué experiencia suya reivindica al momento de explicar y poner en marcha estas ideas?

-Escuchar a los niños, tomarlos en cuenta. En una ocasión invité a los niños a investigar qué es un circo. No les di la información; los invité a investigar. Luego de comprobarlo y verlo por sí mismos, muchos me dijeron: no quiero que existan animales en los circos. No me gusta cómo los tratan. Se formó una sociedad protectora de animales constituida por ellos.

-¿Eso es formación? ¿Acaso no convendría saber primero qué es y luego valorarlo?

-Estás equivocada. No fue una opinión que yo les trasmití, fue lo que ellos dedujeron tras hablar con sus padres e ir al circo a buscar información. Eso es lo que debe hacer un profesor: invitarlos a investigar, abrir ventanas. Probablemente el conocimiento que yo les dé sea más sesgado que el hecho de proponer que sean ellos quienes investiguen y saquen sus propias conclusiones, que sean capaces de obtener información y contrastarla. La información que yo doy no es la válida. Es la que ellos buscan y contrastan. Además, contamos con las familias. Si eso es algo sesgado…

"Lo que yo me pregunto es si la sociedad está preparada ya no para la reforma, sino para el cambio que todos pedimos en todos sitios"

-¿Por qué dice ser escéptico ante una reforma educativa?

-Escéptico no. Lo que yo me pregunto es si la sociedad está preparada ya no para la reforma, sino para el cambio que todos pedimos en todos sitios. Pasas por una terraza, o una panadería, y por muy raro que parezca, la gente habla de la educación y sobre lo necesario que es ese cambio, pero me pregunto si estamos preparados. El cambio hay que mirarlo y comenzarlo desde uno mismo. Los padres que han llevado a sus niños a escuelas donde se introducen cambios tienen muchísimo qué decir, porque de lo contrario  parece que sólo los maestros deseamos cambios cuando es un tema de toda la sociedad.  Es más: pídele opinión a los niños y adolescentes; qué sienten en las escuelas donde se hacen cambios, si tienen ganas de volver al día siguiente. Esa una de las misiones de los maestros: hacer que tengas ganas de seguir aprendiendo, sea como sea.

-La educación, al menos hasta hoy, no es una elección. Es una obligación. Nadie tiene que convencer a un niño para ir al colegio, es su deber.

-¿Sabes qué grado de fracaso escolar existe en la actualidad? Es alto. ¿Por qué no se busca el cambio entonces? Tú fuiste al colegio, porque era tu obligación y ahora eres periodista... enhorabuena. Pero hay muchos que no llegaron a eso, que han tenido que abandonar la escuela, que no cogen un libro porque no les gusta leer.

"¿Sabes qué grado de fracaso escolar existe en la actualidad? Es alto. ¿Por qué no se busca el cambio entonces?"

-Hace poco Fernando Savater dijo que uno de los mayores problemas de la lectura es que la gente no entiende lo que lee. Eso es una competencia lectora acumulada.

-Deberíamos salir a la calle y preguntar a un adulto: ¿Tú lees? 'Pues no', te dirá.  Si le preguntamos  por qué, te dirá: 'porque no me atrae'.

- 4 de cada 10 españoles no abre un libro nunca. ¿Eso le parece un tema de gustos?

-Leer debe estar asociado con lo placentero, desde niño.

- No hace falta leer a Faulkner pero sí al menos comprensión lectora esencial.

-Si la lectura es placentera y ocurre con frecuencia, poco a poco entenderás mejor lo que lees. Hay gente que dice que hay que obligar a leer. ¡No! A los niños tenemos que invitarlos a ver la lectura como un placer, lo demás fluye solo, incluyendo la comprensión.

"A los niños tenemos que invitarlos a ver la lectura como un placer, lo demás fluye solo, incluyendo la comprensión"

-El libre albedrío. ¿Cómo se combina eso con unos contenidos que sería necesario cumplir? A muchos no nos gusta declarar la renta, pero hay que hacerlo.

- Tenemos que educar para la vida, no para que uno sepa inglés o matemáticas o lengua, sino para la vida. El gran error es pensar que los productos envasados (que son matemática, inglés, lengua) suplen la educación para la vida.  Esa frase pesa muchísimo: ‘yo hice matemática e inglés y aquí estoy’.  Enhorabuena, pero siguen siendo productos envasados ¿Tiene sentido enseñar a un niño a hacer una cuenta? Cuando un niño sale de clase habría que preguntar qué has aprendido para qué lo vas a utilizar en tu vida.

-¿No está usted preparando una generación de niños con remilgos, que no conocen el esfuerzo y que son mil veces más propensos a la frustración?

-Es lo contrario. Le dices: sal ahí y usa tus conocimientos. Hay que educar para la frustración también pero hay que darles herramientas y no para el futuro como dice la gente asociándolo con conocimiento. No: las herramientas se dan para ahora, para que los niños se relacionen con su entorno y sepan reaccionar ante distintas circunstancias. Para eso se educa también.

"Hay que educar para la frustración también pero hay que darles herramientas y no para el futuro, sino para ahora"

-Los niños que se forman son los ciudadanos que cumplen (o no) las leyes o respetan al otro. ¿Cuál es el demos de la escuela? ¿Cómo la entiende usted?

-La vida política, de la polis... Para mí entre la escuela y la vida no deben existir barreras. Estoy educando seres sociales no seres individuales. Cada paso ha de ser para entender que no hay yo sin nosotros. Cuando eres niño comprendes lo importante del ejemplo de uno para cambiar las cosas. Los adultos no, los adultos piensan en sí mismos.

-¿Por qué se hizo maestro?

-Ya lo he dicho en otras ocasiones: yo no tenía vocación de maestro, pero cuando me hice  maestro me di cuenta de las posibilidades que tiene esta profesión. Me permite ofrecer algo. No sólo tengo que utilizar el conocimiento para conseguir cambiar cosas.

"Yo no tenía vocación de maestro, pero cuando me hice maestro me di cuenta de las posibilidades que tiene esta profesión"

-Usted se ha tomado un año sabático para estudiar las experiencias de otras escuelas, que recoge en este libro.

-Quería dar voz a las tres patas de la educación: maestros y maestras, familias y niños. Por eso me siento afortunado de haberlo hecho y de darle voz a los niños. A cada instituto que fui pedí hablar con todos. Conseguí niños felices de ir a la escuela. Hay miles de personas que van amargadas a trabajar. ¿Cómo rinden? Eso lo sabemos todos. Es nuestra obligación hacer que sean felices. No estoy hablando de darles facilidades, sino herramientas para entender lo que sucede alrededor. Que vaya un niño feliz a la escuela no significa que haya malos resultados o que no seamos exigentes. Es todo lo contrario. Hay gente banaliza esa palabra y dice: ‘a la escuela no se va a ser feliz’. A la escuela se va a ser feliz aprendiendo y si no, pregúntale a las miles de familias con niños que piden no ir a la escuela.

"¿Y por qué no se enseña en las escuelas? ¿Por qué no hablamos de empatía? Un ser humano es mucho más que conocimiento"

-¿Cuál es la más débil de esas tres patas que ha mencionado?

-Es una pata que está pero no he nombrado: la administración. Los docentes desean ser formados. Hay profesores que van a congresos, organizan jornadas. La administración también necesita formarse. Porque de lo contrario siempre iremos por caminos separados. Cuando la administración entienda qué es la educación, empezaremos a hacer las cosas bien. Los maestros ya lo están haciendo, falta ahora la administración.

-¿Qué ocurre con el problema del acoso escolar? ¿por qué se ha profundizado?

-¿A ti la empatía te parece importante?

-Claro.

-¿Y por qué no se enseña en las escuelas? ¿Por qué no hablamos de empatía? Un ser humano es mucho más que conocimiento. Planteándonos para qué sirve la educación, entenderemos que su verdadero fin es formar no individuos, sino seres sociales.



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