Brexit

El 'brexit' ya está activado: ¿y ahora qué?

El divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea se alargará dos años en los que ambos bloques deberán negociar los términos de una desconexión con consecuencias difíciles de prever. 

Theresa May firma este martes la carta con la que el Reino Unido solicitará formalmente la salida del país de la Unión Europea.
Theresa May firma este martes la carta con la que el Reino Unido solicitará formalmente la salida del país de la Unión Europea. EFE

Nadie es capaz de vaticinar lo que ocurrirá cuando el Reino Unido consume su salida definitiva de la Unión Europea. Hasta ahora, la única certeza es que la primera ministra británica ha comunicado en un histórico discurso ante Westminster que ha invocado el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar el proceso de desconexión del club comunitario. A partir de ahora, se abre un período de dos años de negociaciones entre la Comisión Europea y las instituciones británicas para concretar las condiciones en las que se producirá el brexit .

La cuestión a dirimir es la 'dureza' con la que se llevará a cabo el divorcio tras más de 40 años como miembro de la UE. De ello dependerán las consecuencias económicas para ambos bloques y los daños que estos puedan infligirse mutuamente. En un extremo se sitúan los partidarios de un brexit duro, que abogan por romper con el mercado único y la libre circulación de trabajadores. En el otro están los que proponen un brexit blando; una fórmula negociada parecida a la de Noruega, que pasaría por estar integrados en el mercado único aunque fuera de la UE.

Algunos expertos consideran que aunque Theresa May y el ala más duro del partido conservador se hayan posicionado desde un primer momento en el lado de la línea dura ("brexit significa brexit", dijo la premier británica) utilizarán esa posición inicial para presionar a la UE y tratar de arañar condiciones más ventajosas para sus intereses. 

Por el momento, este miércoles Tim Barrow, embajador británico en la Unión Europea, ha entregado de manera personal al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la carta firmada este martes por May con la que el Reino Unido certifica su voluntad de abandonar el bloque comunitario. Pero en esta misiva, la propia Theresa May amenaza con que las relaciones en materia de seguridad y lucha antiterrorista podrían verse perjudicadas en caso de que no haya un acuerdo. "Debilitar nuestra cooperación para la prosperidad y la protección de nuestros ciudadanos sería un costoso error”, advierte la primera ministra.

Por su parte, la Eurocámara vetará cualquier acuerdo que impida que los ciudadanos comunitarios que se muden al Reino Unido durante estos dos años tengan los mismos derechos que los que ya residen allí. Aunque el Parlamento no participa en las negociaciones, tendrá que aprobar el resultado final votando en la primavera de 2019.

Tanto el negociador europeo, Michel Barnier, como los europarlamentarios están preocupados por la posibilidad de que Londres quiera establecer la fecha de este miércoles como límite para poner fin a la libre circulación de trabajadores por la UE. Además, en cuanto a un posible acuerdo comercial paralelo -como pretende Londres- el Parlamento Europeo advierte de que iría "en contra" de los Tratados.

Tim Barrow llega a Bruselas.
Tim Barrow llega a Bruselas. EFE

Pero a este lado del Canal de la Mancha existe también la división entre los partidarios de facilitar o dificultar los términos de la negociación del brexit. El Parlamento Europeo se muestra partidario de una negociación que deje claro que "no se puede tener las mismas ventajas dentro que fuera de la UE". Además, Bruselas reclama a Londres una factura de 60.000 millones de euros en concepto de fondos estructurales ya pactados y que aún siguen pendientes de pago. En este sentido, la canciller alemana Angela Merkel defiende para abordar las normas de la futura relación entre ambos bloques, antes se deben aclarar los términos de la desconexión. Reino Unido, sin embargo, quiere hacerlo de forma simultánea.

"Países como Francia son partidarios de la idea del correctivo y otros, como Alemania, siempre han valorado el contrapeso anglosajón. Por eso España e Italia pueden jugar un papel decisivo", apunta el investigador y profesor de Ciencia Política Pablo Simón. Sin embargo, este politólogo avisa de que "aunque hay intereses objetivos que harían que nuestro país pudiera implicarse en esta cuestión, España en general ha mantenido un perfil bajo en todos los procesos europeos".

Intereses cruzados

De sobra conocidos son los intereses cruzados entre España y el Reino Unido en lo que se refiere a exportaciones, turismo, residentes o el asunto de Gibraltar. El británico es el cuarto mercado para las exportaciones de productos españoles y es el país del que más turistas nos visitan. Además, allí están instaladas filiales de empresas como Ferrovial, Santander, Telefónica, Sabadell o IAG.

"Aunque España no irá en contra de la Comisión, puede establecer un acuerdo bilateral con Reino Unido que profundice en las relaciones"

Salvador Llaudes. investigador del RIE Elcano

Las islas británicas son, por su parte, el destino principal para los emigrantes españoles, aunque son más los ciudadanos ingleses que residen en nuestro país. La mayoría de ellos son jubilados, con la consecuente dependencia de la Seguridad Social. "Aunque nuestro país no irá nunca en contra de los designios de la Comisión, podría establecer un acuerdo bilateral con Reino Unido que vaya más allá y profundice en las relaciones entre ambos países", apunta el investigador del Real Instituto Elcano Salvador Llaudes.

Por lo pronto, la Comisión Europea será la encargada de negociar los términos de la desconexión de manera más o menos consensuada con los diferentes países. El presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, entregará este jueves a los 27 estados miembros el borrador con las directrices para la negociación, aunque no será hasta el próximo 29 de abril cuando serán adoptadas formalmente en una cumbre especial organizada en la capital comunitaria.

La banca británica y la agricultura

Uno de los aspectos que habrá que regular es la fórmula para que los bancos británicos puedan operar en suelo comunitario. El Banco Central Europeo (BCE) ya ha anunciado que concederá "períodos transitorios específicos para cada entidad, teniendo en cuenta las actividades y el perfil de riesgo". Sabine Lautenschläger, vicepresidenta del consejo de supervisión del organismo que dirige Mario Draghi, advertía este mismo lunes a las entidades y a los supervisores que deben estar preparados para todos los escenarios posibles. En lo que respecta a nuestro país, la banca española tiene las mayores inversiones de todos los estados miembros en el sector bancario privado británico, únicamente por detrás de EE.UU.

Pero la cuestión bancaria no es la única sobre la que pende la incertidumbre ante la salida del Reino Unido de la UE. Los efectos que puede tener el brexit en el presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC) es otro de los asuntos a los que buscar un nuevo encaje. El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan advertía este lunes en Madrid de que "en el peor escenario" la PAC podría sufrir un recorte de unos 3.600 millones de euros por la salida del Reino Unido. Esto se traduciría en una disminución del presupuesto comunitario global de 9.300 millones.



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