Independencia de Cataluña Puigdemont descarta convocar elecciones anticipadas y lanza a Cataluña al abismo

El presidente de la Generalitat decide finalmente no convocar elecciones anticipadas al no haber obtenido el compromiso del Gobierno de frenar la aplicación del artículo 155. Ahora deja en manos del Parlament seguir con el "mensaje" que arrojaron las urnas en la consulta ilegal del 1 de octubre.

"Mi responsabilidad era agotar todas las vías para encontrar una solución dialogada y pactada", ha asegurado el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una comparecencia institucional desde el Palau de la Generalitat, tras horas de enorme incertidumbre después de que la convocatoria de unos comicios anticipados volviese a ponerse sobre la mesa.  

"He estado dispuesto a convocar estas elecciones siempre que se dieran unas garantías que permitieran su celebración en absoluta normalidad", ha argumentado. Sin embargo, ante la negativa del Gobierno a ceder ante sus exigencias,el jefe del Ejecutivo catalán ha renunciado a la convocatoria de unas elecciones anticipadas como se había planteado durante toda la mañana de este jueves tras horas de intensas reuniones con sus consejeros y con los más de sesenta diputados de Junts Pel Sí.

Puigdemont ha terminado concluyendo que "no hay ninguna de estas garantías que justifiquen hoy la convocatoria de elecciones al Parlamento". La plaza Sant Jaume -abarrotada de estudiantes favorables a la secesión- ha estallado en un grito conjunto de alegría y de independencia ante las palabras de Puigdemont. Todo ello a pesar de que durante la mañana esos mismos jóvenes le dirigían gritos de "traidor" por haber vuelto a poner sobre la mesa la convocatoria electoral anticipada.

Acto seguido, Puigdemont ha vertido sus críticas contra el precepto constitucional que el Gobierno de Mariano Rajoy ha activado ante el reto separatista y que será aprobado este viernes en el Senado. "Es una aplicación fuera de la ley, abusiva e injusta que busca erradicar no solo el soberanismo sino toda la tradición del catalanismo que nos ha llevado hasta aquí", ha lamentado el jefe del Govern.

"No acepto estas medidas, por injustas y porque esconden casi sin disimular la intención vengativa de un Estado que se vio derrotado el día 1 de octubre", ha aseverado Puigdemont desde la Galería Gótica del Palau, el mismo lugar en el que a las dos y media de la tarde se había suspendido su comparecencia en aras de esa búsqueda de garantías. Todo ello tras conocerse el papel de mediador adoptado por el lehendakari vasco Íñigo Urkullu y la presión de ERC -han amenazado con abandonar el Govern si había convocatoria de comicios-.

No "hay ninguna intención de detener la represión y de procurar unas condiciones de ausencia de violencia en la que unas posibles elecciones deberían celebrarse", ha argumentado el president, en referencia al despliegue policial extraordinario y el encarcelamiento preventivo de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, los líderes de las entidades soberanistas, ANC y Òmnium Cultural. De esta forma, ha ignorado las enmiendas del PSOE de pedir la suspensión del artículo en caso de la presencia de las urnas en la autonomía y la disposición del PP a aceptar esta propuesta.

Asimismo, ha acusado al Gobierno de Rajoy de haber "aprovechado esta opción para añadir tensión en un momento en que lo que hay es máxima distensión y diálogo". El presidente catalán ha dicho que ahora "corresponde al Parlamento proceder con lo que la mayoría parlamentaria determine en relación a las consecuencias de la aplicación contra Cataluña del artículo 155". En la cámara catalana esperan ya todos los diputados para celebrar un Pleno que se ha retrasado, al menos, hasta las seis de la tarde. 


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