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Así se viven en ‘Los Simpson’ los recortes en Educación

Algo ocurre: los recortes educativos llevan años dando de qué hablar. Aulas hacinadas, menos dinero para transportes o comedores, instalaciones que necesitan urgentemente una reparación para la que no hay fondos… y un largo etcétera que no es exclusivo de España. 

La clase de la señorita Krabappel.
La clase de la señorita Krabappel.

Estos recortes no solo se pueden ver día a día en los informativos: también tienen su reflejo en diversas tramas de ficción. Hoy nos famos a fijar en Los Simpson: los alumnos del colegio de primaria de Springfield, donde estudian Bart y Lisa bajo la dirección de Seymour Skinner, pueden llegar a beber leche de rata porque es más batata que la de vaca, reciben clases de francés impartidas por un conserje escocés o ven cómo les cambian un viaje de estudios por una cena en el barrio. Estos son los principales recortes educativos de Los Simpson:

Profesorado

¿Hay que dar asignaturas nuevas y no hay profesorado? No importa, se pone al bedel Willy a dar clases de francés. Que el personaje sea de origen escocés y no francés, y su no-formación en materia educativa no es problema para enseñar la lengua gala. “Bonjour, que sois unos chimpancés come quesitos” saludaba Willy a los alumnos en su primera clase (Alrededor de Springfield).  Aunque el anterior profe de francés, el señor Kupferberg, tampoco era mucho mejor, pues no sabía mantener ni un simple diálogo con sus alumnos. 

El nivel del profesorado es tan bajo que, en un capítulo, el robo de todos los libros de respuestas de los educadores provocaba una ola de pánico ya que los maestros, en realidad, no estaban capacitados para dar clases sin tener a mano todas las soluciones de los ejercicios (Vocaciones separadas). En ocasiones, la falta de dinero hace que se prescinda de determinadas materias y de sus profesores, como en el capítulo La presidenta lleva perlas, en el que se acuerda eliminar las clases de música, gimnasia y arte de la escuela.

Pluriempleo

Willy no es el único que tiene un doble trabajo en el centro educativo como profesor y conserje. También es el caso de la cocinera Doris, que también hace las veces de enfermera. Su conocimiento sanitario es tal que en cierta ocasión Bart acude con dolores por una fuerte apendicitis y a ella solo se le ocurre darle Prozac masticable para niños, ofreciéndole escoger si prefiere el modelo “pequeño ratón maníaco-depresivo o pájaro azul de la infelicidad”. Pese a su fuerte personalidad, el personaje de Doris dejó de aparecer en la ficción porque falleció la actriz que la doblaba, lo mismo que sucedió con el personaje del divertido actor Troy McClure.

Comedor

Siguiendo con Doris, su cocina es otra prueba de los pocos recursos que recibe el centro. Los alumnos pueden beber leche de rata comprada a la mafia en lugar de leche de vaca, dado que es mucho más económica. La carne del menú en ocasiones es de testículos de caballo, algo que la jefa de cocina defiende con el refrán de su propia invención “más criadilla, más hierro en la comidilla”. Aunque la criadilla es preferible a cuando tienen que recurrir a periódicos o colchonetas de gimnasia para realizar productos cárnicos, los cuales se trituran en una tradicional picadora de carne.

El colegio, además, no tienen menús vegetarianos. Si algún alumno, como fue el caso de Lisa, pide un plato que no tenga procedencia animal, le dan de comer un simple panecillo “relleno de miga de bollo” (Lisa, la Vegetariana).

Salarios

Los profesores de Springfield han sufrido en alguna ocasión recortes en sus sueldos, lo que provocó que se disolviese el consejo escolar y convocasen una huelga (Disolución del Consejo Escolar). La situación se resolvió momentáneamente poniendo como maestros a vecinos del pueblo, entre ellos Marge Simpson. Y es que, según el plan de rmergencias del centro, en caso de huelga prolongada hay que sustituir a los profesores con cyborgs superinteligentes, y en el caso de que no hayan sido inventados, por vecinos.

Instalaciones y mobiliario

El colegio de primaria de Springfield tiene unas instalaciones muy pobretonas, con ventanas rotas, por ejemplo, y un conserje que vive en una pequeña habitación fuera justo de la escuela. Pero además tienen tal falta de mobiliario que incluso se ha utilizado a dos alumnos, Ralph y Weldell, para hacer las funciones de atril para debates (Vigilancia con amor). También tienen una vitrina para trofeos, pero como los alumnos son unos ineptos está vacía, aunque el director Skinner intenta disimular diciendo que los están limpiando, y Lisa, que se quemaron en un incendio de trofeos.

Materiales educativos

La pobreza del colegio es tal que su biblioteca se compone de libros que han sido retirados de las bibliotecas del país. Además, en la sala de ciencias, por recortar fondos, el esqueleto con el que los niños aprenden los huesos del cuerpo humano se sustituyó por un disfraz de esqueleto mucho más económico. Por no hablar de las tablas periódicas, que son propaganda de la marca Oscar Mayer y en la que hay elementos químicos como el “Salchichonio”, del que solo sabemos que su peso atómico es “delicioso”.

Mascota

El emblema del colegio es un puma, aunque la mascota de primaria es una boa a la que no cuidan del todo bien. Tanto es así que en un capítulo se traga a varios niños, y se informa de una norma especial según la cual ningún profesor se hará responsable si ésta se come a Milhouse en concreto. El mismo escrito afirma que tampoco se hará responsable ningún docente si “Bart Simpson se muere”.

Viajes y excursiones

En una visita educativa al parque histórico de Springfield, el director se sorprende al ver que la entrada vale dinero, y para no pagar opta porque los niños miren desde fuera y a lo lejos cómo es su interior y las actividades que se desarrollan en él. En otra ocasión, se confirma que se suspende el viaje de estudios a Italia, pero que en su lugar se hará una cena en una pizzería.

Uniformes escolares

En un capítulo Bart Simpson crea un revuelo en el colegio por llevar una camiseta con el lema “abajo con los deberes”. Esto provoca una rebelión escolar, y para que no vuelva a suceder todos los alumnos deberán usar uniforme. Lo que sucede es que éste es de tan baja calidad que un día de lluvia los uniformes se destiñen y muestran unos colores psicodélicos que enloquecen a los críos y demuestran que es peor el remedio que la enfermedad. 

Subvenciones

El colegio no recibe más dinero por las bajas calificaciones de sus alumnos. Pero en cierta ocasión, Lisa copia en un examen y eleva la media del centro, lo que les haría valedores de un ingreso, pero la conciencia de la pequeña no la deja tranquila y confiesa que copió. El director Skinner, deseoso de recibir el subsidio, monta una pantomima para que el superintendente Chalmers dé el dinero igualmente, sin saber que realmente Lisa no elevó la media educativa.

 Un futuro incierto

En un episodio se ve cómo será el futuro el colegio de Springfield, y la imagen que se da de él es desoladora: aulas hacinadas con niños que reciben clase por televisión bajo el patrocinio de la marca Pepsi.

¿Acabará así la educación en España?


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