Gourmet

¡Camarero, una de Bravas!

Patatas fritas con salsa de kétchup mezclada con mayonesa y tabasco, no son bravas. Ni las precocinadas, ni las cubiertas con salsa brava “de bote”, ni la mayoría de apaños naranjas que hoy podemos encontrar en establecimientos de comida rápida y alguna que otra céntrica terraza. Eso no son bravas, no.

Las auténticas patatas bravas surgieron en Madrid hace ya medio siglo y fueron patentada en 1960 por la hoy desaparecida Casa Pellico de la calle Toledo. Patatas frescas cortadas en dados irregulares, fritas en aceite de oliva y cubiertas con salsa de tomate picante, cayena y el toque especial de cada cocinero, conforman la receta original de una de las tapas más castizas de la capital. Quienes han disfrutado de unas bravas de verdad vinito o cerveza en mano, jamás se dejarán engañar por burdas imitaciones. Para el resto, os dejo mi Top 5 de los mejores sitios para disfrutar de unas auténticas bravas.

El oro indiscutible es para Docamar, una taberna situada en el número 337 de la calle Alcalá, que lleva sirviendo las mejores patatas bravas desde el año 1963.  La Plaza de Quintana se abarrota los fines de semana de niños que intercambian cromos y padres que les esperan disfrutando de una caña fresquita y un platito de patatas. Aquí la tapa estrella se sirve gratis acompañando a cada consumición, para despertarnos el gusanillo y las ganas de pedir la ración completa. La salsa brava es la protagonista indiscutible del local y la encontramos en botellas sobre la barra para que cada uno se sirva a su antojo.

El segundo puesto y la plata patatera, es para Las Bravas. Esta pequeña taberna de vinos que abrió sus puertas en los años 30 en la calle Espoz y Mina 13, fue evolucionando a la par que los gustos de sus clientes hasta convertirse en un local de referencia cuando hablamos de bravas.  Su salsa se elabora de forma artesanal, siguiendo una receta secreta patentada desde 1960, no se conforma con sacarle los colores a las patatas y cubre todas las tapas de la carta. Cuentan con dos sucursales más a escasos metros, en el número 3 de la Calle Álvarez Gato y en Pasaje Matheu, 5.

Medalla de bronce para la tabernaLa Chula de Chamberí, porque su chulería y sus excelentes bravas merecen ser recomendadas, a pesar de contar con escasos 4 meses de vida. A finales de año pasado abrió sus puertas en la Calle Fernando el Santo, 11. Un local de diseño que destila modernidad, pero que mantiene la cocina tradicional para homenajear a las tabernas de siempre. Además de sus increíbles bravas, se pueden degustar todo tipo de raciones, tostas y cazuelitas calientes, acompañadas de cañas bien tiradas y una selección interesante de vinos.

Nos alejamos del pódium de honor y del centro de la capital para descubrir El Pract&Co, la nueva propuesta en la Moraleja del chef Víctor Enrich. Cocina tradicional española con guiños a la oferta culinaria de un Bistrot o una Brasserie. Lo último en diseño para la decoración y sólo producto y brasa para nuestra mesa. Calidad y buen gusto hasta en tapas tan sencillas como las bravas, que por cierto, las bordan.

En el quinto lugar se nos ha colado un intruso que, aunque no destile aires chulapos, bien merece estar en este ranking por su particular versión de las bravas. Se trata del Bar Tomás, un pequeño bar de barrio ubicado en la calle Major de Sarrià, 49 (Barcelona). Allí las bravas se cortan con forma más tirando a gajo que a cubos y la salsa es una combinación de salsa ali-oli y con otra secreta de color naranja. Pero, pese a las licencias del cocinero, son las más populares y demandadas de la ciudad condal y por eso cierran nuestro Top 5 de los mejores sitios para tomarse unas bravas.

Cinco locales, cinco recetas diferentes y una excusa para visitarlos todos, la de poder rebatirme o darme la razón. En cualquier caso, ¡que aprovechen!


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