Gourmet

Chök, el nuevo paraíso de los ‘chocoholics’ barceloneses

Si esta mujer no existiera habría que inventarla, porque el sentido común puede más que los tópicos. Débora Coimbra es, ante todo, una mujer inquieta. Sus títulos de fisioterapeuta, especialista en trauma-ortopedia, medicina del deporte o terapias naturales le han dado muchas satisfacciones, pero la cocina era su gran asignatura pendiente.

Cuando ya ha cumplido los treinta y con cierta añoranza de su Brasil natal, ha convertido en realidad uno de sus más ambiciosos proyectos: generar emociones gourmet. Lo hace a través de Chök-The Chocolate Kitchen, comercio que se ha convertido en lugar de peregrinaje en Barcelona para todos los que creen que el cacao tiene algo de placer y mucho de necesidad.

Deporte y gastronomía pueden ir unidos y aquí se demuestra. Las dos vertientes de su vida profesional tienen más en común de lo que puede parecer a priori, ya que Débora es una firme defensora del chocolate como saludable ingrediente de cocina siempre que se consuma adecuadamente. Además, ella conoce mejor que nadie las propiedades nutritivas de los bombones, chöks y demás productos de su tienda, ya que muchos han nacido por obra y gracia suya.

Este establecimiento tiene mucho de casa privada, perfecto para dar un curso de repostería y aprender a hacer cronuts o piruletas de chocolate y fruta.

La idea es muy simple. Si el chocolate es de calidad el resultado tiene que ser óptimo, con la intención de ofrecer un producto sano y sabroso con el chocolate como ingrediente destacado. La gran especialidad de la casa son los chöks (un tipo de donut con menos azúcar, menos grasa y menos tiempo de fritura) con topping de frutas frescas liofilizadas que, además de seducir a los clientes por su colorido aspecto y delicioso sabor, también son un excelente ejemplo de sus conocimientos de trofología, la ciencia de combinar adecuadamente los alimentos para llevar una vida saludable. Incluso podría decir que se combinan con los colores. En ellos se pueden alternar, por ejemplo, el rojo intenso de la fresa, la polivalencia de pistacho y esa sobria elegancia del chocolate puro.

Débora apuesta por incorporar los sabores y olores de su tierra natal a sus creaciones. Esta forma de entender la cocina le viene de su infancia, época en la que ya disfrutaba ayudando a su madre a preparar panes y bizcochos para toda la familia. Por eso su negocio tiene mucho de casa privada, perfecto para dar un curso de repostería o para aprender a hacer “nubes con toppings”, los obligados cronuts o una piruletas de chocolate, fruta y galletas combinados de modo muy divertido.

Por supuesto, no faltan las actividades para sus convecinos del barrio de El Raval y los barceloneses en general que se apuntan a sus cursos de cocina con chocolate para grupos reducidos, incluso con clases para niños. 


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