Estilo

Los 7 errores más comunes con el uso del antiojeras

¿Cuántos antiojeras y correctores has probado a lo largo de tu vida y parece que ninguno acaba de convencerte? Quizá el problema no esté en el producto en sí, sino en el modo en el que lo utilizas. Fíjate en estos errores para no caer en ellos.

Efecto antifaz

Tienes ojeras negras y negra te las ves para cubrirlas. Eliges fórmulas opacas y de color muy clarito… y metes la pata. En contra de lo que pueda parecer, cuanto más claro sea el tono, más atención vas a llamar sobre tus ojos y se va a crear un efecto antifaz digno del mejor carnaval veneciano. Y si lo eliges más oscuro de la cuenta, se perderá el efecto iluminador. Tienes que escoger el que sea solo medio tono más claro que tu piel (y si tienen partículas reflectoras de la luz, perfecto) pero hay que ser realista: si la ojera está muy marcada se puede disimular, pero no desaparecerá del todo. Aplicar más producto solo conseguirá empeorarla.

Error de fórmula

Hay diferentes fórmulas de correctores y es por algo. Cada una consigue un acabado y tiene un fin. Algunas son para tapar manchas e imperfecciones (las más opacas) mientras que las específicas para el contorno de ojos tienen que ser más ligeras y cremosas para hidratar y adecuarse bien. Recuerda que estamos hablando de la piel más fina que hay que en el cuerpo. Para personas de más edad, mejor las más fluidas y ligeras para que penetre en las arrugas sin marcarlas. Cuando hay muchas ojeras se impone una fórmula más densa. Si son los dos casos (edad y ojeras), deja la fórmula ligera para la zona de las patas de gallo y cubre la oscuridad con el corrector más espeso.

No confundir con el iluminador

Son dos cosas distintas. El corrector tapa ojeras, granitos, rojeces y otras imperfecciones. Con el iluminador consigues dar puntitos de luz en las zonas que desees.

Cómo hacerlo bien

No hay que estirar la piel ni extender el corrector como si fuera una crema. Aplica el color solo en la zona más oscura (no en toda la zona del contorno de ojos), dibujando un triángulo invertido y fíjalo con pequeños toques de los dedos. Si la zona de las pestañas inferiores está enrojecida, puedes utilizar una brocha planita para acceder mejor.

No te olvides de fijarlo

Hay que aplicar después unos polvos traslúcidos (sueltos u opacos). Conseguirás fijar el producto y que dure más tiempo, pero no apliques mucha cantidad e intenta salvar la zona donde hay arruguitas.

¿Antes o después del maquillaje?

La eterna pregunta… que tiene una respuesta diferente según al maquillador al que se pregunte. Algunos recomiendan mezclarlo con el maquillaje para un efecto difuminado. Otros sugieren hacerlo antes de la base y, si es necesario, aplicar un poquito más después (sin pasarse en cantidad de producto o al final se agrietará y se introducirá en las arrugas) y otros optan por dejarlo para después.

Sobre los granitos

Para empezar no apliques encima del granito la base de maquillaje, sino solamente el corrector, entre medio tono y un tono más claro que tu piel (si te pasas de blanco, el grano resaltará igualmente, simplemente cambiará de color) y ponlo justo en el centro, para después difuminarlo. Si es necesario puedes dar luego otra capa, porque mejor dos finas y bien difuminadas que una gruesa. No te olvides de que no solo hay que tapar el granito, sino también la sombra que produce.


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