Estilo

Si quieres imponerte en la oficina, necesitas saber cuál es power’s new look

Las reglas son muy claras, que en el vestir también las hay y muy firmes: no hay que conjuntarlo todo, hay que feminizar el traje de chaqueta (chaquetas ajustadas a la cintura, detalles de color, conjuntadas con ‘skinny jeans’; los pantalones con  blusas o tops  de seda); la flexibilidad es la reina: hay que parecer creativos cuando toca y a la vez, jefes cuando hay que serlo y eso quizá se da en el mismo día a distintas horas; y, por último y sobre todo, no al ‘sobre-vestir’, está tan mal visto como el sobre actuar en el cine.

Hay que conocer bien estas normas si se quiere imponer el poder que uno representa en su empresa. Las ejecutivas tops de Hollywood lo tiene muy claro y han decidido revelar sus secretos al Hollywood Reporter: “Llevar el típico traje sastre a juego está pasado”. 

Ya lo decía Antonio Miró, el diseñador, allá por el 2.000, “la elegancia consiste en vestirse de lo que uno es”, es decir, hay que saber encajar en el ambiente. Aquí es donde Lynette Howell, productora de cine, está completamente de acuerdo. Necesita vestirse para moverse en el plató y dirigirse al director como un creativo más, nunca como un jefe, aunque lo sea. Es un equilibrio complicado, parecer jefe y del grupo a la misma vez. Es decir, mandar sin ser rechazado.

Los estilistas de Neiman Marcus aconsejan rebajar el nivel de exigencia estilístico.

Los estilistas, que allí son unos hachas, ya saben de qué va el negocio y se han confabulado con los personal shoppers para tener muy claro qué ofrecer a sus clientes. La imagen y su manejo es su negocio principal. Por eso, por ejemplo, los estilistas de Neiman Marcus, unos de los grandes almacenes más famosos del país, están aconsejando a sus personal shoppers para que rebajen la exigencia antigua de las ejecutivas fieles que acuden a vestirse allí. ¿De qué, si no, una ejecutiva iba a mezclar una bomber jacket con una blusa o un top de seda?

Custo, un triunfo en Nueva York 

Precisamente nuestro Custo triunfó en Nueva York gracias a las estilistas de Sex in the City (Sexo en Nueva York), a las que se les ocurrió vestir con sus camisetas a Carrie Bradsow para demostrar que la chica más in de la ciudad podía ser elegante con una simple camiseta. Custo ahora es una de las firmas más potentes de la New York Fashion Week y su negocio está expandido y establecido por todo el mundo.

El secreto para marcar la diferencia son los complementos.

Como siempre, el secreto -que no es tal a estas alturas- está en los buenos complementos y nuestras ejecutivas lo saben. El dress down está bien visto porque se acerca al pueblo, desde luego, pero marcar la diferencia es esencial para mostrar el poder y que nadie se suba a la chepa o se confunda.

Por eso han impuesto para este invierno los imprescindibles para marcar ese Power Look, sea con vestidos o con vaqueros. Ahí van y a ver quién se atreve si no es con clones... El cinturón de Hermès, las bailarinas de Lanvin, el Antigona de Givenchy y, por supuesto, los skinnyjeans (si son de J.Brad, mejor).

Incluso en la Teletienda han tomado nota de éste último y venden unas mallas similares a unos skinny envejecidos y en varios y que funcionan a modo de faja y de push up a la vezescondiendo todo lo que no se debe ver y potenciando lo que nos vuelve a todos locos.


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