Estilo

Cómo conocer a un hombre por su reloj

¿Conocéis algún hombre que no se deje embriagar por los brillos hipnóticos de un reloj? Nosotras solo a uno, y no es de fiar: lo cambió por un iPhone. Los relojes son la joya masculina, el único accesorio por el que matarían. Los admiran, los coleccionan, los comparan... Mecánica, complicaciones y belleza unidas, pero no sobre cuatro ruedas, sino luciendo fabulosas en sus muñecas.

Dime qué reloj llevas y te diré quien eres... Un hombre nos puede despistar a primera vista por su apariencia. Dependiendo de en qué momento le pillemos, si bajando al súper o de despedida de soltero, podemos hacernos una idea errónea de quién es, y eso puede resultar un desastre en la siguiente cita... Pero si somos hábiles en la observación (cosa de la que no dudo), hay un método infalible por el que siempre acertaremos al catalogar a nuestras conquistas: su reloj, el tesoro más preciado de entre los complementos varoniles.

Hay quienes los coleccionan, quienes los compran como fondo de inversión e incluso quienes llevan uno en cada muñeca, como Maradona. Sin embargo, a todos ellos les une algo: todos dejan una parte de su corazoncito y su personalidad en la elección de sus relojes.

Rolex, el aventurero de ducha fría. Esos hombres recios que no se amedrentan con nada, que lo mismo te suben el Everest como te preparan un cóctel exótico en un pispás, esos, son los hombres Rolex. Precisos y herméticos, como un Oyster Perpetual Explorer.

Patek Philippe, el eterno Pagoda. Tener un Patek Philippe es llevar la tradición artesanal a la máxima esencia. El hombre Patek Philippe está por encima de las modas pasajeras, es el hombre de puro y Mercedes en la puerta. Le gusta seguir dándole cuerda al reloj y la piel de cocodrilo y la cuadratura del círculo, por eso lleva un Pagoda.  Si quieres metértelo en el bote, háblale del tiempo sideral y de la ecuación activa del tiempo... ¡No se te resistirá! Y, además, llevando un PP, seguro que es un buen partido.

Porsche, ¡viva la velocidad! Y si además se compra un 911 clásico, para qué queremos más. Al hombre Porsche le gustan las emociones fuertes, la velocidad y traspasar los límites enseguida, así que, ya sabes a lo que te enfrentas, luego no queremos quejas ni llantos. Déjate llevar, admira su P 6600 Dashboard y ¡tripéalo!

Jaeger-LeCoultre, el discreto. Juega con lo visible y lo oculto y te costará saber lo que piensa. Si lleva un Reverso, es de los clásicos, y si lleva la última novedad, el Memovox Tribute to Deep Sea, es un fichaje. No le gusta alardear, pero le encanta la exclusividad y probablemente haya conseguido su Jaeger en alguna subasta o en New Bond Street. ¡No lo dejes escapar!

Bell & Ross, el cabeza cuadrada. Cuando veas a un hombre con un Bell 6 Ross, una de dos, o es un estricto hombre de negocios o un astronauta, aunque esta segunda opción es un tanto más complicada de encontrar. Se rigen por cuatro principios fundamentales: la funcionalidad, la precisión, la legibilidad clara y la funcionalidad. Rigurosos y duros de pelar cual Sargento de Hierro. Los orígenes de este reloj están en la investigación aeronáutica y en la superación de las situaciones extremas. Nuestro favorito es el Vintage WW1, un homenaje a los pilotos de los años 20.


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