Cultura

La atracción psicodélica de Jefferson Airplane como gancho comercial

La música rock y pop lleva tiempo convertida en un continuo tobogán de idas y venidas. Así, estilos que ocuparon las listas de éxitos pretéritas son recuperados recurrentemente. Hoy en día los grupos multivendedores -que ocupan los lugares preferentes en multitud de festivales- parecen reivindicar algo parecido a la psicodelia.

Por tanto, no es descabellado que una de las bandas seminales de lo que a mediados de los años 60 se llamó rock ácido -por la enorme presencia e influencia que el LSD tuvo en su música y sus vidas- trate de obtener algún rédito comercial. Jefferson Airplane no parece que vayan a retomar en directo su formación clásica, pero sí han firmado un acuerdo con una empresa americana para que, coincidiendo el año que viene con el 50 aniversario de su fundación, inunden el mercado de todo tipo de merchandising y memorabilia, desde chapas a posters, desde bolsos a camisetas. Y en nada sorprendería que nos encontremos también con la reedición especial de su obra.

Al menos el acuerdo en ese sentido se ha firmado con los actuales poseedores de los derechos de imagen de  la banda, quien fuera su manager, Bill Thompson y la que fuera su cantante más celebrada, Grace Slick.

El centro de la explosión hippie

Slick, aunque no estuvo en la fundación del grupo, sí se incorporó para su segundo y más afamado disco, Surrealistic Pillow. Y no solo eso, sino que trajo con ella las dos canciones que les hicieron llegar a lo más alto de las listas por primera vez, el eterno Somebody to love y un White Rabbit, que ambientándose en el onírico mundo de Alicia en el País de las Maravillas, suponía todo un canto al uso experimental de las drogas como elemento complementario para el proceso creativo. Estamos en plena época psicodélica, cuando San Francisco se convertía en la zona cero de la explosión hippie y Jefferson Airplane ocupaban el epicentro de las protestas juveniles contra la guerra de Vietnam.

Junto a Grace Slick, el creador de la banda y cantante Marty Balin, los guitarristas Paul Kantner y Jorma Kaukonen, el bajista Jack Casady y el batería Spencer Dryden, convirtieron al Aeroplano en uno de los grupos fundamentales para comprender la evolución de una música que hundía sus raíces en el folk y el pop, pero que se había ido electrificando acorde a los tiempos, hasta llegar a procesos de experimentación musical como los incluidos en su tercer disco After Bathing at Baxter’s.

A pesar de que aún llegarían discos fundamentales como Volunteers, eran demasiados grillos para una sola jaula. Nunca se anunció oficialmente la separación de la banda, pero sus miembros se centraron en otros proyectos que ya habían convivido paralelos a Jefferson Airplane. Kaukonen y Casady en Hot Tuna y Kantner y Slick en Jefferson Starship siguieron haciendo historia, si bien no volvieron a ser el núcleo de un movimiento tan fundamental en la historia de la música moderna como con su banda madre.


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