Cultura

"Tesis sobre un homicidio": Darín, entre dos fuegos

En el interior de la Facultad de Derecho un profesor imparte un seminario mientras que en el exterior hallan el cuerpo sin vida de una joven. Roberto (Ricardo Darín), abogado criminalista, experto en Derecho Penal, está prácticamente convencido de que Gonzalo (Roberto Amman), uno de sus mejores alumnos, es el autor material de este crimen. A partir de este momento, emprende una investigación que acaba obsesionándole.

"Tesis sobre un homicidio", el segundo largometraje dirigido por Hernán Golfried. Basado en la novela de Diego Paszkowski, es una obra que se presenta en forma de thriller psicológico y nos sumerge en un duelo intelectual entre un profesor arrastrado por la paranoia y un alumno empeñado en demostrar que el azar puede intervenir de manera directa sobre la justicia.

La cinta arranca con un diálogo lleno de fuerza entre lo ético y lo moral y, va cobrando importancia, poco a poco, gracias a los elementos narrativos que van aportando bastante solidez a la trama. La incursión de indicios, la precisión de los diálogos y los planos subjetivos otorgan a la obra un ambiente de desasosiego muy efectivo. El resultado es una sucesión de escenas de tensión que obligan al espectador a mantener su atención en todo momento.

Es un trabajo bastante bien enfocado que se refuerza gracias a un guion de trama precisa, a planos secuencia intensos y a un ritmo narrativo que va en aumento. El directo logra que el suspense se vaya tejiendo poco a poco, manteniendo una dosis de intriga latente.

Pese a que tiene momentos previsibles, juega al despiste, y, aunque cae en el error de presentar desde el principio a un único sospechoso, consigue acaparar la atención del observador gracias al simbolismo que incluye y la importancia de los objetos que resultan esenciales para desvelar la trama.

La interpretación de Darín, aunque su personaje se recree demasiado en escenas interminables, es buena; la de Amman, el sospechoso alumno, resulta un poco fría aunque no desentona demasiado. Eso si, no acaba de cuajar del todo la química entre ambos personajes.

La peripecia se ve con interés pero en el último momento la trama da un giro radical cayendo en la confusión. El final decepciona, da la sensación de la que la obra no acaba de ser rematada del todo. Y es que elegir un final abierto para una peli que se sustenta en un asesinato no es una opción nada acertada. Quizás el espectador hubiese agradecido más que el crimen tuviese nombre y apellidos.


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