Posible salida de Abertis a toda prisa

Florentino descapitaliza ACS: vende activos por 5.400 millones en apenas año y medio

La gestión de Florentino Pérez vuelve a irritar a sus socios
La gestión de Florentino Pérez vuelve a irritar a sus socios GTRES

A día de hoy, todo en ACS está a la venta. Así lo aseguran desde el entorno que está asesorando al grupo constructor desde el punto de vista financiero, sin duda el flanco más débil de la compañía. Esta realidad justifica los crecientes rumores sobre nuevas desinversiones por parte de la empresa, después de la colocación en el mercado de un paquete del 3,7% de Iberdrola. En las últimas horas se ha conocido que la constructora negocia deshacerse de una parte del paquete de acciones que mantiene en Abertis, que podría ir a parar a OHL.

Sin embargo, es precisamente el capítulo de las ventas uno de los que ha encendido la llama de la discordia entre Florentino Pérez y los restantes socios de ACS. Y todo porque la presión de los mercados sobre la compañía a propósito de su abultada deuda (en torno a 13.500 millones de euros, a la espera de que termine de colocar los activos relacionados con las energías renovables) ha llegado pese a que la compañía ha llevado a cabo desinversiones por un valor aproximado de 5.400 millones de euros en apenas un año y medio.

La cifra supera en más de 1.000 millones de euros la actual capitalización bursátil del grupo constructor, de servicios y de infraestructuras. Es decir, en sólo 18 meses ACS ha vendido activos que superan ampliamente el valor de todo el grupo, una circunstancia que permite afirmar que la gestión de Florentino Pérez está descapitalizando de forma notable la compañía aunque sin obtener a cambio el favor de los mercados.

Los expertos consideran que estas elevadas desinversiones de ACS justificarían los fuertes descensos que ha padecido el precio de sus títulos en los últimos meses. Desde que se inició el año, la capitalización bursátil de la constructora se ha dejado un 35%, mientras que en menos de doce meses las acciones han pasado de cotizar en el entorno de los 30 euros a irse claramente por debajo de la cota de 15 euros. “El mercado valora esas desinversiones e interpreta que por una empresa más pequeña no merece la pena pagar tanto dinero”, señala un operador.

Amplio historial desinversor

La colocación del 3,7% del capital de Iberdrola, en una operación que supuso para ACS una considerable minusvalía, supone el último capítulo de una serie de desinversiones forzadas por una gestión que ha conducido a la constructora a acumular una monstruosa deuda.

Con anterioridad, ACS encontró comprador para su filial Dragados Servicios Portuarios Logísticos, por la que obtuvo algo más de 700 millones de euros. También llevó a cabo la salida parcial de Abertis, en una operación conjunta con el fondo de capital riesgo CVC y La Caixa, que le supuso unos ingresos superiores a los 1.700 millones.

El mercado justifica que ACS valga menos en bolsa por cuanto tiene cada vez menos activos

Menos suerte ha habido con sus otras dos filiales de medio ambiente, Urbaser y Clece, que también puso a la venta. Por la primera no ha recibido ofertas convincentes mientras que tan sólo ha sido capaz de colocar una cuarta parte de la segunda. Algo similar ha sucedido con los activos de renovables ya que sólo ha podido dar salida a una parte (unos 1.800 millones) que no supone ni la mitad de toda su cartera. ACS también ha colocado activos de infraestructuras maduros que poseía en Chile, por las que ha ingresado algo más de 200 millones.

La inquietud de los socios llega por el hecho de que todas estas desinversiones no han servido para llevar la tranquilidad hasta los mercados. En sus mínimos de más de siete años y más presionada que nunca por los inversores, ACS se ha visto obligada por la banca acreedora a llevar a cabo su último movimiento en Iberdrola. Y todo eso pese a las milmillonarias desinversiones. En este punto, llega la posible salida de Abertis, en una operación a tres bandas con OHL. Sin embargo, el mercado estima que, de confirmarse, la maniobra supondría "pan para hoy y hambre para mañana". Lo que realmente le están exigiendo a ACS los acreedores es que siga vendiendo acciones de Iberdrola, que es la participación que está relacionada con una mayor porción de deuda, junto a los activos renovables.


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