El consejero de ACS vende acciones de la compañía por valor de 6,6 millones en tres meses

Santander y Sabadell acorralan a Pedro López Jiménez, ex presidente de Unión Fenosa

Pedro López Jiménez, ex presidente de Fenosa y hombre de confianza de Florentino Pérez en ACS, de la que es consejero desde hace 23 años, acumula tres meses de ventas continuas de títulos de la constructora en el mercado. Los desplomes bursátiles de ACS y de Ence, de la que es uno de los socios de referencia, le ha colocado en una apurada situación ante la banca acreedora, lo que explica estos movimientos.

Santander y Sabadell acorralan a Pedro López Jiménez, ex presidente de Unión Fenosa
Santander y Sabadell acorralan a Pedro López Jiménez, ex presidente de Unión Fenosa

En apenas tres meses, López Jiménez se ha deshecho de casi 400.000 acciones de ACS por valor de 6,6 millones de euros. Y no es precisamente el mejor momento para hacerlo, ya que la cotización del grupo constructor y de servicios se encuentra en zona de mínimos desde 2005, época en la que el ejecutivo recorría el camino contrario e incrementaba su peso en el capital de la compañía.

Sin embargo, no corren ahora los mejores tiempos para las finanzas del que fuera presidente de Unión Fenosa durante tres años y medio, hasta marzo de 2009. López Jiménez precisa de liquidez para afrontar vencimientos de deuda inminentes, que llegarán incluso antes de que finalice el presente ejercicio. Santander y Sabadell son los bancos acreedores con los que primero debe cumplir para devolver sendos préstamos de cinco millones de euros que, sorprendentemente, se concedieron en su día sin que López Jiménez tuviera que aportar garantía alguna.

Pero eso no es todo. Hasta diciembre de 2013, el también consejero y accionista significativo de la papelera Ence debe hacer frente a vencimientos por un valor aproximado de 30 millones de euros. Y el problema es que el margen de maniobra para vender acciones se va acabando porque actualmente la mitad de la participación que le resta en ACS se encuentra pignorada como garantía de otros préstamos en los que sí se le exigió tal condición. Y lo mismo sucede con más del 90% de las acciones que posee en Ence.

Hasta el momento, los rendimientos de sus instrumentales le habían sido suficientes para atender el servicio de la deuda e ir cumpliendo con los vencimientos. Pero los notables desplomes que han sufrido tanto las acciones de ACS como las de Ence han obligado a López Jiménez a realizar fuertes ajustes en las cuentas de sus sociedades para poner al día el valor de sus inversiones. Como ejemplo ilustrativo, los últimos balances de Fidalser, la mercantil a través de las que ostenta las participaciones en bolsa, arrojan una caída del 91% en sus beneficios.

Ence, el verdadero problema

Aunque el fuerte castigo bursátil sufrido por ACS se encuentra entre las causas de esta situación, ha sido Ence, su verdadera gran baza en el mercado, la que le ha situado en esta complicada posición. A comienzos de 2006, poco después de que, de la mano de Florentino Pérez, asumiera la presidencia de Unión Fenosa (por entonces, ACS era el accionista de control de la eléctrica gallega), López Jiménez adquirió un paquete del 5% de Ence.

Para esta inversión, valorada aproximadamente en unos 55 millones de euros, contó con el firme apoyo de Caixa Galicia. La entidad financiera era accionista de Unión Fenosa y también figuraba como socio en Ence (aunque saldría del capital a finales de ese mismo año) con lo que no dudó en apoyar a un inversor que apostaba por una empresa con sede en territorio gallego, en este caso con un préstamo de 21 millones de euros garantizado con las acciones adquiridas. Por aquel entonces, Banco Sabadell también apoyó al flamante presidente de la, por entonces, tercera eléctrica española con otro crédito de 20 millones de euros, garantizado con la pignoración de acciones de Ence y también de ACS.

Pero actualmente la participación de López Jiménez en la papelera que preside Juan Luis Arregui está valorada a poco más de un tercio de lo que invirtió en su día con lo que el ejecutivo ha tenido que ampliar las garantías de los préstamos. Desde 2006, el valor ha sufrido un retroceso cercano al 75% en el parqué. Tampoco le ha ayudado el hecho de que la mayoría del dividendo de Ence haya pasado a ser en especie así como que ACS haya suspendido la retribución a cuenta de los resultados debido a las pérdidas que registra la constructora a consecuencia de su salida parcial del capital de Iberdrola.

Su situación en ACS es mucho más desahogada ya que fue en los primeros años de la pasada década cuando decidió elevar su participación en la compañía, con lo que compró a precios aun inferiores a los que cotiza actualmente la constructora.  Además en 2009, cuando dejó la presidencia de Unión Fenosa tras la compra de la eléctrica gallega por Gas Natural, llevó a cabo una serie de ventas de títulos de ACS en el mercado, a precios de entre 36 y 37 euros por acción, que le reportaron suficientes ingresos para afrontar con comodidad su situación en el grupo.

La senda de los Albertos

Sin embargo, el desplome de las acciones de esta compañía sí le ha penalizado en tanto en cuanto casi medio millón de títulos en su poder sirven de garantía de préstamos por lo que su depreciación le ha obligado a ampliar dichas garantías. En lo que va de año, ACS pierde un 30% y acumula una corrección cercana al 70% desde los máximos históricos de 2007. Actualmente, su participación en ACS es tan sólo un tercio de la que mantenía aún a comienzos de 2009.

Hombre de confianza de Florentino Pérez, Pedro López Jiménez lleva la friolera de 23 años en el consejo de administración de la constructora y ha acompañado también al primer ejecutivo del grupo en sus dos etapas como máximo mandatario del Real Madrid, de cuya junta directiva es vocal en la actualidad. No es el único nexo entre ACS y Ence. Por delante están los Albertos, Alcocer y Cortina, que son socios de referencia de ambas compañías aunque no se sientan directamente en los consejos sino que actúan a través de representantes.

Precisamente, los Albertos también tuvieron que vender precipitadamente un paquete de acciones del grupo constructor este verano para evitar males mayores en forma de una ejecución a cargo de la banca acreedora. Las turbulencias del mercado están poniendo contra las cuerdas a muchos de los inversores que cometieron la osadía de echar el resto con la bolsa en máximos históricos.


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