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Renta Corporación, la última víctima de la necesidad de provisionar todo el ladrillo

El consejo de administración de Renta Corporación acordó ayer presentar el concurso de acreedores para la compañía y algunas de sus filiales y se convirtió de esta forma en la última de una interminable lista de empresas del sector inmobiliario que se ha visto abocada a la antigua suspensión de pagos. Aunque mucho le separa de la situación de Reyal Urbis, la anterior cotizada que solicitó concurso, un elemento une ambos procesos: el hecho de que la banca haya provisionado la práctica totalidad de su inversión en el ladrillo, lo que hace que no vea con reparos los procesos concursales que antes trataba de evitar a toda costa.

Renta Corporación, la última víctima de la necesidad de provisionar todo el ladrillo
Renta Corporación, la última víctima de la necesidad de provisionar todo el ladrillo

Renta Corporación ha sido la última en caer… por el momento. La inmobiliaria presidida por Luis Hernández de Cabanyes acordó la solicitud de concurso después de llevar a cabo múltiples procesos de refinanciación, muchos de ellos a través de daciones en pago a la banca acreedora. Sin embargo, no ha sido posible ir más allá. Las entidades financieras han terminado de poner el contador a cero en lo que su exposición al ladrillo se refiere y ya no ven con tan malos ojos la figura de la antigua suspensión de pagos.

La compañía, especializada en la compra de inmuebles para su rehabilitación y posteriormente para su venta, ha emprendido el camino hacia los tribunales de lo Mercantil forzada por tensiones de tesorería que hacían prácticamente inviable el pago de las nóminas correspondiente al mes de abril. Fuentes próximas a la empresa señalan que Renta Corporación esperaba cerrar alguna operación a lo largo del primer trimestre del ejercicio, con el fin de poder tomarse un respiro en la negociación con los bancos acreedores.

Pero, al contrario de lo que apuntaban las previsiones que manejaba la empresa, el mercado inmobiliario está materialmente parado, seco y la inmobiliaria no ha podido lograr esa ansiada operación. Con este panorama, la banca, que anteriormente era más reacia a los concursos de acreedores por el temor de dañar sus balances y accedía a alguna solución que permitiera a las empresas seguir adelante, ahora no tiene ninguna duda, ya que ha terminado de provisionar todo el riesgo asociado al ladrillo.

De los 185 millones de pasivo que presenta la compañía, 162 corresponden a la banca, repartidos entre Banco Popular, ING, Deutsche Bank, Banco Caixa Geral y Caixabank. La Sareb, el denominado banco malo, también aparece entre los acreedores, merced a la deuda que le traspasó recientemente Bankia.

Hacienda no cede

El resto de la deuda está relacionada con las obligaciones de la compañía con Hacienda. Tras varios aplazamientos, el departamento que dirige Cristóbal Montoro se plantó definitivamente, habida cuenta del esfuerzo que está llevando a cabo para el saneamiento de las cuentas del Estado y de las Administraciones Públicas.

“Como sucedió con Reyal Urbis, los bancos ya no tienen nada que perder con el concurso porque lo tienen todo provisionado. Es más, todo lo que obtengan a partir de ahora pasará a ser beneficio”, señala un consultor del mercado inmobiliario, que matiza que las entidades financieras ya prefieren esta solución a la dación en pago, que volvería a cargar en sus balances activos relacionados con el ladrillo.

Sin embargo, la situación de Renta Corporación no es ni mucho menos la misma que la del grupo que preside Rafael Santamaría. “Renta ha reducido de una forma muy significativa su deuda a través de las diversas daciones en pago, lo que hace que la situación actual no sea ni mucho menos inabordable”.

De hecho, se prevé que el de Renta Corporación no sea un concurso demasiado largo. Las negociaciones con la banca se iniciarán (de hecho, se reanudarán dado que se han mantenido hasta el último instante) de forma inmediata y se espera una solución para los próximos cuatro o cinco meses. La compañía podrá en marcha un ajuste de personal, consciente de que saldrá del concurso con un tamaño menor. Pero también se contempla la vía de la liquidación, en función de las conclusiones de la administración concursal.

La inversión de Bhavnani

Renta Corporación salió a bolsa hace siete años, en un contexto de euforia tanto en los mercados (con los índices en zona de máximos y aluvión de OPV) como en el sector inmobiliario. Su trayectoria en el parqué y los resultados cautivaron a inversores como Ram Bhavnani (que llegó a ser accionista de referencia de Bankinter y de Banco Popular), que formó parte de su consejo de administración.

Tras su salida, llegó el turno del empresario del sector de medios de comunicación Blas Herrero, que aun mantiene cerca de un 10% del capital y un puesto también en el principal órgano ejecutivo de la inmobiliaria.


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