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Los 50.000 inversores pillados en solares: jubilados, agricultores, maestros, mecánicos, fontaneros...

Unos colocaron el dinero de su jubilación, otros sus ahorros. Agricultores, maestros, mecánicos, peluqueras, trabajadores ahora parados y un sinfín de pequeños ahorradores se fiaron del aval del Estado para invertir en fotovoltaica. Ahora, todos están pillados, sin poder pagar sus deudas por los sucesivos recortes.

Planta fotovoltaica.
Planta fotovoltaica. Gtres

Antonio Arévalo y Ángel Cañizares son dos agricultores de Pozoblanco (Córdoba). Arévalo, además, cuenta con una pequeña empresa de azulejos que por razones obvias ahora no pasa por sus mejores momentos.

Ellos dos y muchos otros ciudadanos del pueblo en el que murió Paquirri decidieron, a finales de la pasada década, meter sus ahorros en un negocio interesante: el desarrollo de la energía solar fotovoltaica, premiada con altas rentabilidades (se ofrecían retornos superiores al 15% en 2008), con el aval del Estado, con la tranquilidad que da recibir una concesión de explotación a 25 años y, cómo no, con la satisfacción personal que supone luchar contra el cambio climático, evitar emisiones de CO2, crear un proyecto de energía renovable y, además, contribuir al desarrollo de la España rural.

Vamos, una perita en dulce. Entre los vecinos del pueblo se corrió la voz de que se estaban poniendo en marcha pequeños huertos solares de entre 50 y 100 kilovatios. "Profesores de instituto, jubilados, agricultores, pequeñas y medianas empresas de la zona y mucha más gente nos metimos en el negocio. Cada propietario compró una parte, aquello que cada uno pudo o quiso comprar, y se hizo un parque grande, formado por unas 55 plantas, creando un gran huerto solar en Pozoblanco", señala Arévalo en conversación telefónica con Vozpópuli.

En Pozoblanco se unieron maestros con agricultores, jubilados con mecánicos hasta crear 55 huertos solares que ahora están en peligro de quiebra tras los nuevos recortes

No había problemas de financiación. Los bancos en aquella época daban créditos hipotecarios al 100%, vendían preferentes o concedían préstamos para cualquier proyecto empresarial. Y en el caso fotovoltaico, los apalancamientos eran de entre el 80% y 90% para las plantas de entre 50 y 100 kilovatios.

Los pequeños ahorradores de la zona se enrolaron en los proyectos con créditos que van desde los 200.000 a los 600.000 euros, representando éstos entre el 80% y 90% del coste total de la inversión. Pero poco pudieron disfrutar de la prometida rentabilidad: en 2010, el Gobierno de Zapatero, el mismo que sentó las bases de la burbuja fotovoltaica en su primera legislatura, les pegó el primer hachazo.

Se limitaron las horas de generación eléctrica que recibían prima por producir, de unas 1.600 horas a las dichosas 1.250 horas, "de forma que cuando llega el 28 o 29 de agosto, nuestra planta deja de cobrar la prima de producción y la luz la cobras al precio de mercado. Pero a esto se une ahora el impuestazo del 7% que nos ha puesto el Gobierno de Rajoy. También nos han puesto una especie de IBI que antes no existía y que paga cada huerto solar y tenemos que pasar anualmente una especie de ITV y nos han obligado a cambiar los limitadores porque se han quedado obsoletos", describe Arévalo, que reconoce que "con lo que cobramos no podemos ya pagar la letra del préstamo al banco".

Al pequeño inversor de los huertos solares le acribillan con los recortes de las primas, la limitación de horas, el 'impuestazo' del 7%, un nuevo IBI, una especie de ITV y cambios obligatorios de los limitadores

Su ejemplo y el de sus vecinos pozoalbenses no es más que el botón de muestra del drama que están viviendo más de 50.000 pequeños ahorradores españoles que decidieron poner buena parte de su presente y su futuro en unos proyectos avalados por un Estado que es el que ahora les lleva a la ruina.

Fuentes del sector fotovoltaico español alertan de que "muchos de ellos están ya al borde de la ruina y empiezan a darse casos dramáticos de algunos que avalaron el préstamo para el huerto solar con su vivienda y otros activos y ahora, al no poder pagar las cuotas al banco, podrían perder su propia vivienda".

Es el nuevo foco de indignados en España, los pillados en el sector fotovoltaico, "como también hay miles que los son por las preferentes, por los sellos de Forum y Afinsa o por los desahucios", señala otra fuente del sector que recuerda que "los bancos, a partir de ahora, van a tener otros nuevos activos tóxicos, y no hablo de inmobiliarios, hablo de plantas solares, porque habrá inversores que las declaren en concurso de acreedores y las entidades se tendrán que quedar con ellas".

Hay nuevos indignados, unos 50.000 ahorradores de la energía solar, como los que compraron preferentes o los que ahora son desahuciados por no poder pagar el préstamo de su casa

José María, un mecánico navarro, sufre una historia similar a la de Arévalo. Metió parte de sus ganancias del taller en huertos solares, además en una de sus comunidades autónomas pioneras, Navarra. Ahora, con los cambios normativos aplicados desde 2010, a los que se unirán a partir de otoño los recortes de la reforma eléctrica del ministro José Manuel Soria, este emprendedor está pensando en tirar la toalla y acudir al banco con la llave de su planta. "No puedo pagar más cuotas, no sólo no ingreso lo suficiente con la producción de la planta para cubrir el préstamo, es que mes tras mes tengo que arrimar más de 300 euros, y no puedo seguir así 23 años más".

La reforma eléctrica mete un nuevo recorte (el enésimo) al sector fotovoltaico, el más afectado por los ajustes por ser el que tenía las rentabilidades más altas (hasta 450 euros por megavatio) y el que más déficit de tarifa genera de todas las renovables, que verá mermados sus ingresos en 600 millones de euros, frente a los 400 al sector eólico, los 262 a la cogeneración y los 150 millones que perderá el termosolar.

También hay pillados en el sector fotovoltaico muchos sencillos trabajadores que destinaron sus ahorros de los tiempos de bonanza a invertir en un pequeño huerto solar y ahora están en el paro. "Estamos viendo verdaderos dramas", señala una fuente de una asociación de pequeños inversores, "mecánicos, peluqueras, hosteleros que han tenido que cerrar sus negocios por la crisis, pero que además tienen que pagar el préstamo del huerto solar al banco pero con lo que ingresa la planta por producir electricidad no cubre ni el 80% de la letra mensual. Estos ahorradores sí que están en situación de extrema gravedad".

Así las cosas, lo que vaticinan los expertos del sector energético es que una vez que la reforma energética del Gobierno de Rajoy entre en aplicación tras su desarrollo normativo en otoño próximo, la avalancha de cierre de pequeñas plantas solares va a ser todo un problema, no sólo para los afectados, sino también para los bancos, pues también contribuyeron a crear la burbuja fotovoltaica.

En paralelo a los pequeños inversores, hay otra guerra, la de los grandes fondos internacionales, que van a denunciar de nuevo al Reino de España por cambiar las normas de retribución al sector fotovoltaico y hacerlo con retroactividad.


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