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Alcoa no cerrará sus plantas pero planteará bajadas de sueldos tras la segunda subasta eléctrica

El gigante estadounidense no despedirá a los 800 trabajadores de Coruña y Avilés tras 'ganar' 140 millones en la subasta a la carta que le diseñó el Gobierno, pero planteará ajustes para 2015 por la incertidumbre sobre los precios eléctricos y del aluminio.

Concentración de trabajadores de Alcoa en Avilés en defensa de sus empleos.
Concentración de trabajadores de Alcoa en Avilés en defensa de sus empleos. EFE

El mayor consumidor de energía de España, el gigante ‘aluminero’ Alcoa, ha lanzado una advertencia para 2015: no se cerrarán las plantas de Coruña y Avilés ni se procederá al despido colectivo de sus 800 trabajadores, pero habrá nuevos ajustes.

Serán previsiblemente recortes salariales, según temen los representantes de la plantilla, debido a las incertidumbres derivadas de los precios energéticos y del aluminio, y a que tampoco en la segunda subasta eléctrica, la compañía consiguió todas las subvenciones que considera necesarias para hacer rentable su producción.

Su ‘mensaje navideño’ ha sido inquietante y ha puesto en guardia a los trabajadores gallegos y asturianos: Las plantas “continúan afrontando dificultades significativas debido a su estructura de costes y son vulnerables”, ha afirmado Alcoa, que ha recordado que estas dos fábricas son las de mayores costes de todo el grupo y están muy expuestas a los vaivenes de los precios del mercado mundial de aluminio.

La compañía se ha comprometido a no tocar el empleo durante 2015, pero ha avisado de que habrá que seguir reduciendo costes para asegurar la viabilidad de las plantas y que será en diciembre del próximo año cuando se vuelva a revisar el plan de futuro en función de cómo salga la subasta del servicio de interrumpibilidad para 2016.

La compañía garantiza la estabilidad de los empleos, pero no de los salarios, y liga el futuro de las plantas al éxito de la subasta que se produzca en diciembre próximo para el ejercicio 2016

A finales de noviembre, Alcoa había amenazado con el despido colectivo de 800 trabajadores (alrededor de 400 en cada planta) después de no conseguir los beneficios esperados en la primera subasta del servicio de interrumpibilidad, un sistema por el que los grandes consumidores de energía se comprometen a recortar o suspender su producción industrial en el caso de que el sistema eléctrico lo requiera por picos de demanda o caídas inesperadas de generación.

A cambio, estas grandes compañías (Alcoa, Acerinox, ArcelorMittal, Atlantic Cooper…) se embolsan pingües incentivos por un servicio que casi nunca se ha usado (la última vez fue de forma puntual en 2009).

Alcoa pujó en la primera subasta, pero se quedó sin sus deseados lotes de MW interrumpibles para las plantas de Coruña y Avilés. No tardó el grupo estadounidense en lanzar su amenaza de despido colectivo, porque según sus cálculos, las dos factorías no serían competitivas sin esas subvenciones encubiertas que reciben del sistema eléctrico.

La amenaza llevaba aparejada la solución. Alcoa ‘invitó’ al ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, a convocar una segunda subasta. No tardó Alberto Núñez-Feijóo, presidente de la Xunta gallega, en llamar a Moncloa para evitar los despidos y el consiguiente estallido social.

REE ha tenido que justificar la subasta de 1.000 MW adicionales para atender los deseos de Alcoa, cuando hace sólo un mes con los 2.000 MW previstos bastaba para el sistema

Así las cosas, Soria pidió a Red Eléctrica (REE) el diseño de una nueva subasta a la carta de Alcoa. El operador del sistema tuvo que sacarse de la manga y con urgencia una justificación para subastar 1.000 MW más, cuando en la anterior subasta se consideraron suficientes los 2.000 MW inicialmente previstos.

Dicho y hecho. Subasta ad hoc y Alcoa consiguió en torno a 140 millones de euros de incentivos al hacerse con buena parte de los lotes en liza. Ni el grupo estadounidense ni ningún otro gran consumidor industrial tendrá que suspender su actividad en virtud de los contratos de interrumpibilidad en 2015 porque en España la potencia eléctrica instalada cuadruplica la demanda prevista según REE.

La interrumpibilidad no se usa desde 2009 y ahora no es necesaria porque la potencia instalada cuadruplica la demanda y no ha riesgos de colapso del sistema

Pese a todo, el Gobierno no se puede permitir recortar estas prebendas ni mucho menos abonarlas sólo en el caso de que se use el servicio, como se hace en otros países, porque estas grandes compañías amenazarían ipso facto con el cierre de plantas, miles de despidos y la deslocalización de su actividad hacia países con mejores costes energéticos.

Fuentes sindicales reconocen que 2015 será un año tranquilo en cuanto a estabilidad de los empleos, pero no de los sueldos, porque toca renegociar convenios y Alcoa ya exigió el descuelgue en 2012 y forzó entonces recortes salariales. Algo parecido temen para este nuevo año, porque el grupo considera que no se ha llevado todos los incentivos que harían completamente competitivas las dos plantas.


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