Economía

Valencia estalla a los pies de Montoro: Fabra se planta y pide más dinero para evitar la debacle electoral

Unas palabras de Antonio Beteta pidiendo más recortes provocan un incendio en Valencia. El presidente valenciano, Alberto Fabra, muestra su descontento por la falta de apoyos de Hacienda para remontar en las encuestas.

Cristobal Montoro y Alberto Fabra en una comida con empresarios en Alicante
Cristobal Montoro y Alberto Fabra en una comida con empresarios en Alicante Partido Popular

Aunque con la fecha aún por concretar, el presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, y un grupo de representantes de la patronal valenciana se reunirán próximamente con Montoro para reclamarle una mejora de la financiación y la inversión en 2015. Harto de que lo dejen solo ante el peligro, Fabra se ha plantado y pedirá más dinero. Está en juego el futuro electoral de uno de los principales feudos del PP.  

La Comunidad Valenciana es un polvorín a punto de estallar en manos de un barón regional con escaso fuste político y poco tirón en los sondeos, Alberto Fabra. Tan sólo faltaba la chispa de un bombero pirómano: hace escasos días, el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, dejó muy claro en Valencia que la Generalitat presidida por Fabra tenía que seguir ajustándose. Ante un corrillo de periodistas que le preguntaban por la infrafinanciación padecida en la región, Beteta contestó que el conseller de Hacienda valenciano "ya sabe muy bien por dónde ha de recortar”.

Y el comentario incendió Valencia. Después de haber protagonizado casi la mitad de todo el ajuste realizado en las CCAA durante 2013, el consejero de Hacienda valenciano, Juan Carlos Moragues, ya había prometido que los ajustes en 2014 se harían fundamentalmente por el lado de los ingresos. Pero la declaración de Beteta negaba esta realidad y ponía entre la espada y la pared a la Generalitat, justo cuando el PP valenciano pelea por intentar remontar en las encuestas frente a la amenaza de una coalición de izquierdas.

La patronal valenciana Cierval enseguida montó en cólera y respondió el pasado lunes con una carta dirigida a los ministros Cristóbal Montoro y Ana Pastor. En la misiva, mostraban su hartazgo y exigían un incremento de la financiación y de las inversiones para que éstas se sitúen en 2015 dentro de la media nacional, y en 2016 un punto por encima.

Y por si esto fuera poco, tres de los principales altos cargos de la Consejería de Educación dimitían en bloque para protestar en contra de nuevos recortes.

La situación se escapa de las manos de Fabra. “El presidente de la Generalitat se ha visto sobrepasado. Fabra ha comenzado la purga de los imputados. Ha cerrado Canal Nou. Ha hecho el mayor ajuste presupuestario de una comunidad autónoma en 2013. Pero carece de peso en el partido. Si lo tuviese, podría plantarse en Madrid y exigir un mejor trato fiscal para recuperar el terreno perdido en las urnas”, explica una fuente al tanto de la política a las orillas del Turia.

Tocaba que el nuevo sistema de financiación autonómica entrase en vigor en 2015. Pero Montoro ha retrasado su puesta en marcha por una sencilla razón: no tiene más dinero. Tradicionalmente, cada reformulación del reparto se basaba en dar más dinero a todos. Pero ahora no lo hay y en consecuencia el ministro de Hacienda ha preferido posponer el rediseño.

Sin embargo, varias Comunidades se sienten especialmente maltratadas por la actual distribución de los fondos. Aunque no haya un nuevo sistema de financiación, Valencia y Murcia demandan que se cree un fondo de nivelación que permita compensar a aquellas Comunidades peor financiadas.

De hecho, el mismísimo autor de las balanzas fiscales que publicará próximamente Hacienda, Ángel de la Fuente, sostiene que Valencia, Murcia y Canarias se encuentran infrafinanciadas en términos de población ajustada, un concepto que mide el número de habitantes y los ajusta en función del coste de sus servicios por edad o dispersión.

El propio Moragues siempre defiende que de haber estado dentro de la media de financiación habría cumplido con los objetivos de déficit.

La combinación del fango de la corrupción con el estallido de la burbuja en una región muy apoyada en el ladrillo ha hecho descarrilar buena parte de las opciones de victoria del PP valenciano en las urnas. A la desesperada, Fabra se ha unido a los empresarios para presionar a Montoro. Es más, según comentan algunas fuentes, para airear su descontento ha suspendido una visita programada a Madrid.


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