Déficit excesivo, vigilancia de la Troika, nuevo plan de estabilidad y una EPA de susto, marcarán los dos próximos meses

El Gobierno asume que la economía española pasará su reválida definitiva antes del verano

Mariano Rajoy ya presume de que ha librado a España del rescate, pero su equipo económico no para de recordarle que los dos próximos meses serán cruciales para que, de una vez por todas, se despeje el temido fantasma. Dentro del Gobierno se mezclan voces optimistas con las que vaticinan nuevas zonas de sombra.

Las fotos de la política económica que pueden contribuir más a erosionar la imagen del Gobierno llegarán en breve con el envío del nuevo programa de estabilidad a Bruselas y la publicación de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre. En el nuevo cuadro macro tendrá que precisarse la previsión de caída para este año, que será más aguda que el 0,5% barruntado al principio. Fuentes gubernamentales barajan en estos momentos una contracción del 1,1%, cuatro décimas menos de los pronósticos que anticipan algunos servicios de estudios de los grandes bancos, pero en todo caso una caída lo suficientemente importante como para alimentar una nueva ofensiva de la oposición contra la política económica del Gobierno y para enrarecer la imagen de España en los mercados.

El Gobierno baraja enviar a Bruselas una previsión de caída para este año del 1,1%, en lugar de la contracción del 0,5% que recoge el cuadro macro vigente

Más dañinas serán todavía las cifras de desempleo. En la EPA correspondiente al último trimestre de 2012, el número de parados rozó la frontera de los seis millones (5.965.400). El próximo 25 de abril, es seguro que la sobrepasará con creces, diluyendo el espejismo al que invitaron los datos de paro registrado de marzo, cuando se crearon casi 5.000 empleos y el número de afiliados a la Seguridad Social creció en más de 30.000. La destrucción de puestos de trabajo va a continuar, sobre todo en el sector público, y el Gobierno ya se ha hecho a la idea de que hasta bien entrado el año que viene, como mínimo, no podrá crearse empleo neto.

Además, antes del verano la economía española será sometida a un doble examen en Bruselas. El primero deriva de las condiciones impuestas a España por el llamadoprocedimiento de déficit excesivo y el segundo del memorándum firmado a cambio del rescate de 40.000 millones a la banca. Ambas reválidas están bastante ligadas entre sí porque Bruselas y la Troika mirarán con lupa el balance del primer plan de reformas puesto en marcha por el Gobierno y los contenidos del segundo que será aprobado por el Consejo de Ministros del próximo viernes. En el equipo económico hay un relativo optimismo ya que se han aprobado, entre otras reformas, la que afecta al mercado laboral y al sistema financiero, está en marcha la de los servicios profesionales y se mantiene en capilla la del sector energético. También se han seguido las recomendaciones de Bruselas en la subida del IVA, la supresión de la deducción por compra de vivienda, la eliminación de las trabas administrativas y de los obstáculos que dificultan la unidad de mercado.

La reforma laboral, la financiera, la subida del IVA, la supresión de la deducción por vivienda y los cambios pendientes en el sector energético y los servicios profesionales, inyectan optimismo en el Gabinete

Pero la madre de todas las batallas, según fuentes gubernamentales, se librará cuando la Comisión Europea decida finalmente si deja a España hasta 2015 para reducir el déficit al 3%. Si fuera así, el objetivo para este año bailaría del 4,5% impuesto inicialmente a entre el 5,5% y el 6%, en cualquier caso un colchón suficiente como para que los nuevos ajustes no sean tan severos y la calle no se incendie.

De aquí a junio vamos a vivir momentos cruciales, no solo por los exámenes que tiene pendientes la economía española, sino también por las decisiones que se adopten en los consejos europeos”, dicen fuentes gubernamentales. Las voces más pesimistas dentro del Gobierno contemplan la posibilidad de que Bruselas de la espalda a una nueva relajación de los objetivos de déficit, no puedan asumirse recortes cercanos a los 25.000 millones y la prima de riesgo se dispare. Las optimistas, las que se dicen mejor informadas, aseguran que ya está prácticamente pactado para este año que el déficit quede en el 5,5%, un punto por encima de las exigencias iniciales. Entonces, la respiración artificial que mantiene viva a la economía española ganaría algo más de oxígeno.


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