Economía

Cataluña oculta que su déficit fiscal en 2011 fue de 4.000 millones frente a los 15.000 que denunció

La Generalitat de Artur Mas recurre a diversos ajustes contables para inflar su déficit fiscal hasta en 11.000 millones, tal y como desgrana el grupo Convivencia Cívica de Cataluña en un informe sobre las balanzas fiscales elaboradas por Mas-Collel.

El President de la Generalitat, Artur Mas.
El President de la Generalitat, Artur Mas. GTres

La Generalitat denunció el pasado jueves que su déficit fiscal con respecto al Estado español ascendió en 2011 a los 15.006 millones o los 11.087 millones, según el método que se emplease. Sin embargo, el govern recurrió como siempre a unos cálculos espurios para poder justificar semejantes cifras.

Tal y como denuncia Conviviencia Cívica de Cataluña en un estudio titulado ‘Apuntes sobre la balanza fiscal de Cataluña 2011’, el consejero Mas-Collel obtuvo esas cifras a fuerza de incrementar impuestos y reducir gastos de un modo completamente artificial. Hasta el punto de que si se ajustasen esos datos distorsionados y ocultos por la Generalitat, entonces la balanza fiscal de la comunidad catalana se situaría en realidad en los 4.032 millones, una cifra bastante alejada de los 15.000 millones vendidos a bombo y platillo por el gabinete de Artur Mas.

¿Y cómo se cocinan esos cálculos? Por un lado, la consejería argumenta que hay que neutralizar el déficit. Es decir, hacer los cálculos como si el Estado español no tuviese déficit, de forma que se apuntan en la balanza un impuesto ficticio pagado por todos los catalanes y que alcanza los 7.185 millones de euros.

Semejante treta se justifica porque algún día los catalanes tendrán que pagar esa deuda generada. Sin embargo, ése no ha sido nunca el caso. Las deudas de los Estados siempre se han reducido mediante privatizaciones y, sobre todo, por la vía del crecimiento del PIB, el cual crece hasta diluir la ratio de deuda sobre PIB como fue el caso durante los mandatos de Aznar y Zapatero.

Por si no fuera poco, la Generalitat se apunta como suyo el IVA que pagan ciudadanos de otros territorios cuando compran productos catalanes, el IRPF de no residentes en tanto en cuanto esas rentas se hayan generado en Cataluña, o las cotizaciones sociales de empleados sitos fuera de Cataluña pero que trabajan para una empresa catalana.

Por otro lado, la Generalitat también distribuye los gastos como más le conviene. Sólo se contabilizan los gastos de los numerosos organismos del Estado en la medida en que éstos tienen sede en Cataluña. Y ello pese a que los catalanes también se benefician de sus servicios, como por ejemplo la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, la de Seguridad Alimentaria, el CIS, el BOE, el Instituto Nacional de Consumo, el de la Mujer, el del Turismo o el Consejo de Seguridad Nuclear. Y así hasta completar una lista de más de 30 entidades.

Bajo el mismo patrón, el gobierno de Artur Mas no atribuye a Cataluña el 16 por ciento de los gastos por Defensa tal y como le correspondería por su población. En lugar de ello, sólo se apunta un 5,6 por ciento de las partidas de Defensa con la excusa de que hay menos cuarteles y personal ubicado en la comunidad. Lo cual implica que se deja de anotar 800 millones de gasto del Estado en Cataluña.

Y otro tanto sucede con el pago de intereses de la deuda. En vez de emplear el 16 por ciento de población como criterio para repartir este importe, el gobierno catalán argumenta que en Cataluña el Estado gasta menos y que, por lo tanto, sólo ha de imputarse los intereses en función de una media histórica de lo que ha desembolsado el Estado central en Cataluña y que la Generalitat estima en el 10,8 por ciento. De modo que así también se borra del debe unos 1.000 millones de euros.

En definitiva, entre todos los gastos e ingresos que los nacionalistas siempre se imputan de una forma bastante torticera y siempre a favor de la Generalitat, el informe de Convivencia Cívica de Cataluña concluye que el govern infla el déficit fiscal en unos 3.790 millones. Los números se han elaborado a partir de los datos proporcionados por la Generalitat en su informe ‘Resultados de la balanza fiscal de Cataluña con el sector público central 2011'.

Y al sumar los 3.790 millones por partidas mal contabilizadas y los 7.185 millones por la neutralización del déficit, se alcanza la cifra de los 10.975 millones que, una vez restados a los 15.007 millones que clama la Generalitat, arroja los 4.032 millones que Convivencia Cívica de Cataluña estima como el verdadero déficit fiscal de Cataluña.

Sin embargo, ahí no queda la cosa. El informe de CCC también señala que dentro de estos cálculos la Generalitat se anota como déficit con el Estado español el déficit que mantiene con la Unión Europea por ser una región más rica que la media. Según un cálculo aproximado de CCC, esta diferencia podría oscilar alrededor de los 2.700 millones de euros, lo que a su vez reduciría todavía más el déficit fiscal de Cataluña con España hasta el entorno de los 1.300 millones. Poco que ver con la increíble cifra de 15.000 millones. 

Es más, de haberse integrado en esos números los recursos adicionales del sistema de financiación de 2011, que contablemente corresponden a ese año aunque se liquiden dos ejercicios más tarde, entonces el déficit fiscal de Cataluña seria sensiblemente menor o incluso registraría un superávit fiscal respecto al resto de España, denuncia CCC. Un hecho que se antoja más coherente con la realidad observada durante la crisis, consistente en que hay un déficit enorme en todas las Comunidades que se financia mediante las inyecciones de un Estado central que acude a los mercados para obtener los fondos, ya sea con el FLA, el pago a proveedores o unos mayores recursos de liquidación.  


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