Cultura

Fallece el cantaor Manuel Molina, precursor del nuevo flamenco

Con su muerte este lunes, víctima de un cáncer, desaparece una de las figuras fundamentales del flamenco.

El cantaor Manuel Molina
El cantaor Manuel Molina EFE

El compositor, guitarrista y cantaor Manuel Molina, una de los grandes renovadores del flamenco junto a Camarón de la Isla o Paco de Lucía, ha fallecido esta madrugada a los 67 años en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) víctima de un cáncer, han informado fuentes del Ayuntamiento. Molina formó en los años setenta un dúo musical Lole y Manuel, junto con Lole Montoya, con quien se casó y fueron padres de la también artista Alba Molina (Sevilla, 1978).

Con la muerte del cantaor, precursor del nuevo flamenco dirigido a un público no exclusivamente flamenco, desaparece una de las figuras fundamentales del flamenco. Su amor por el flamenco le venía de familia, ya que aprendió de su padre, el guitarrista algecireño 'El Encajero', del que imitó un estilo propio al cogerla en vertical. Aunque nacido en Ceuta, su familia se trasladó a Sevilla y se afincó en el barrio de Triana, donde empezó a tocar la guitarra y a componer sus primeros temas. Antes de conocer a Lole, Manuel Molina montó con Antonio Cortés 'Chiquetete' y Manuel Domínguez 'El Rubio' el trío 'Los Gitanillos' del Tardón, en referencia al barrio trianero, según recoge Efe.

Molina formó en los años setenta un dúo musical Lole y Manuel, junto con Lole Montoya, con quien se casó y fueron padres de la también artista Alba Molina

En su dilatada carrera musical también formó parte del grupo de rock 'Smash', en el que descubrió la música electrónica sin abandonar el flamenco, pero sabiendo que había algo más, señaló en su día, y consiguió el éxito con "Garrotín". Poco después conoció a Lole Montoya, perteneciente a una saga gitana de flamencos, se casaron y en 1975 salió al mercado su primer disco, 'Nuevo día', con influencias de los sonidos hippie y reminiscencias árabes, algo que ya sería constante en su música. La discografía del dúo es extensa y, entre otros discos, han publicado "Pasaje del agua" (1976), "Lole y Manuel" (1977), "Al alba con alegría" (1980), "Casta" (1984), "Lole y Manuel cantan a Manuel de Falla" (1992), "Alba Molina" (1994), dedicado a su hija Alba, o "Una voz y una guitarra".

En 1999 inició su carrera en solitario, sacó el disco "La calle del beso, en el que adoptó una nueva faceta, cantando, algo a lo que no estaba acostumbrado su público, y en un momento en el que el flamenco vivía uno de sus mejores momentos. Manuel Molina no necesitó una garganta privilegiada para dejar su huella en el flamenco, le fue suficiente con su habilidad y personalidad para interpretarlo. Más tarde, produjo el disco de su hija Alba Molina, con quien contó para la grabación de su debut en solitario y, precisamente, una de las últimas actuaciones de Manuel Molina fue el pasado año acompañando a Alba en Madrid, en esa ocasión también cantando aunque siempre prefirió quedarse "mudo" y ser conocido "sólo" como "la música y letra" de Lole.

El cantaor, al que le habían diagnosticado un cáncer hace apenas unos meses, se negó a recibir ningún tipo de tratamiento, y su última voluntad fue cantar y morir en un teatro. De hecho, hace apenas una semana su hija Alba Molina preparó un concierto homenaje en el que estaba previsto que participara lo más granado del flamenco gitano, incluida su exesposa Lole Montoya, pero tuvo que suspenderse al agravarse el estado de salud del músico. Los restos del cantaor serán trasladados al Teatro Romero de San Juan, en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), donde se ha instalado la capilla ardiente a la que han acudido cientos de personas.


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