Cultura

El tango de la Guardia Vieja, una novela de sentimientos

En la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte se mezcla una historia de amor con otra de espionaje y aventuras; ficción sobresaltada de la posguerra y la Guerra Fría. Baile de arrabal, una apuesta por un tango y dos protagonistas.

El tango de la Guardia Vieja, una novela de sentimientos
El tango de la Guardia Vieja, una novela de sentimientos

Su título, El tango de la Guardia Vieja,  alude al tango original que se bailaba en los bajos fondos de Buenos Aires.  Tiene casi 500 páginas y transcurre en tres situaciones: Una extraña apuesta entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; y una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento italiano de 1966. Así es el nuevo libro de Arturo Pérez Reverte, “una novela de sentimientos, una novela de amor”, dice él, sobre la que describe como su “última trinchera”.

Editada por Alfaguara, esta obra llega a las librerías españolas con una tirada inicial de 300.000 ejemplares, y de forma casi simultánea se publica en Hispanoamérica y en Estados Unidos. Amor, intriga y espionaje se unen en una historia contada desde la madurez de los personajes centrales: Max, un bailarín mundano, ladrón de guante blanco, canalla y guapo; y Mecha, una mujer inteligente, de clase alta y muy hermosa. Tres veces se encuentran a lo largo de cuatro décadas. La primera, a bordo de un trasatlántico rumbo a Buenos Aires; allí, observados por el marido de Mecha –el compositor Armando de Troeye- , bailan juntos un tango, y comparten mucho más que la sola pieza de baile. La última, en 1966,  cuando él tiene 64 años y  ella 61, "el paso del tiempo la ha despojado de su belleza y de su glamour, y a él de sus recursos físicos, pero les ha dejado a cambio esa sabia lucidez y las certezas que el tiempo da", dice Reverte sobre esta especie de compendio de amor y aventuras en la que  la Europa asiste como un tercer personaje que se desdibuja y desaparece.

El tango de la Guardia Vieja teje un continuo ejercicio de reflexión y nostalgia  sobre "esa vieja Europa, un mundo de lujo y de elegancia que, con lo bueno y con lo malo, desapareció, fue barrido por la Segunda Guerra Mundial", explica Pérez-Reverte. En ella y en el destino de sus personajes, se tejen derrotas propias y colectivas. "La dignidad de Max está por encima de su fracaso, y Mecha se da cuenta. En realidad, la novela es la historia de un hombre que fracasa, visto por una mujer inteligente", prosigue Pérez-Reverte. "La historia de una ambición y de un fracaso elegante. Siempre me fascinaron los perdedores elegantes. Los he visto en mi familia, fuera de ella, en la guerra y en la paz. Y espero, si un día fracaso, saber asumirlo con la misma elegancia", explica el editor.

Sin embargo, alrededor del baile, de los arrabales del tango y del amor entre Max y Mecha, discurren dos planos temporales, discurre una rampa entre el pasado de 1928 y 1937 y el presente de 1966. Baile, espías, un torneo de ajedrez, el robo, el arrebato, el sexo, el juego, la caza, la presa y el cazador. Dos misiones transcurren paralelamente, en Niza y Sorrento, el objetivo a conseguir son unas cartas del  Ministro de Asuntos Exteriores de Mussolini, guardadas en la caja fuerte del banquero español que financia el golpe de Franco, y los libros secretos del campeón mundial de ajedrez. En esta novela espectáculo el ambiente lo es todo: un mundo perdido de hoteles, sastres, diseñadores, marchas de coches, tabaco, pistolas, perfumes, música, un universo que Pérez-Reverte rescata y reconstruye para poner en marcha sus acostumbrados teatros de aventuras, que muy pocas veces fallan. En ellos, el escritor siempre se sale con la suya.


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