Cultura

'Mamá quiero ser político’, un libro que revela cómo un solo dirigente enchufó a 200 personas

Es algo así como un anuario del oprobio. Los periodistas Sandra Mir y Gabriel Cruz han hecho un trabajo de investigación minucioso. Han encontrado la cifra de cuántos políticos no han trabajado jamás o la historia de funcionarios como José Luis Baltar, que colocó a 200 conocidos en cargos públicos. “Si su hijo le dice que quiere ser político, sáquele la tarjeta del partido”, escriben, irónicos.

'Mamá quiero ser político’, un libro que revela cómo un solo dirigente enchufó a 200 personas
'Mamá quiero ser político’, un libro que revela cómo un solo dirigente enchufó a 200 personas

Estas páginas no son una tabla rasa, aclaran sus autores, y la verdad... tienen razón. Son algo mucho peor: una mesa de quirófano, la bandeja de una cortadora de fiambre o lo más dramático, un espejo. “No decimos que todos los políticos sean malos. Valoramos la política y a quienes se dedican a ella. Sabemos que algunos son honestos. Pero la puesta en valor empieza desde el propio examen”, dice Gabriel Cruz, autor, junto con Sandra Mir, del libro ¡Mamá, quiero ser político! (La Esfera de los Libros, 2013), un libro de investigación en el que Cruz y Mir han invertido más de año y medio de documentación, reporterismo y trabajo de campo.

“Son datos públicos, están ahí. Se trata de ir, buscar y contrastar”, explica Cruz sobre este libro, en el que indagan no sólo en el quehacer de los dirigentes españoles, sino en la veracidad de su formación académica, su preparación profesional y los logros conseguidos durante su gestión. El resultado es tan "surrealista" como devastador. Se supone –o al menos lo sugiere el título- que este es un libro jocoso, y lo sería –porque está muy bien contado y escrito-, de no ser por el hecho de que todo lo que en él se cuenta es real: historias como las de la familia Fabra, que lleva 130 años en el poder o personajes como Jose Luis Baltar, del PP de Orense, quien logró "enchufar" cerca de 200 personas de su entorno en cargos públicos, además de estos, hay otros datos descorazonadores, como el que indica que 70% de las personas que ocupan cargos públicos nunca han sido empleados de empresas privadas, ni gestionado su propio negocio y muchos menos han pasado pruebas para ocupar el puesto que detentan.

En toda la legislatura, Andrea Fabra ha hecho 0,2 preguntas parlamentarias por día.

Se trata de anécdotas, estampas y episodios que retoman el trabajo que ya ambos periodistas habían hecho en La casta autonómica (La Esfera de los libros). Se centran ahora en un espectro más amplio: la narración documentada de cómo jóvenes con una escasa formación llegan a organismos internacionales en nombre de España –verbigracia Bibiana Aído y Leire Pajín-; cómo se puede votar una ley sin ni siquiera saberse el nombre; cómo se crean expedientes académicos que no son tales; o cómo se falsean historias… ¿por ejemplo? El ministro de sanidad socialista Bernat Soria, quien dijo que se había “autoexilado” en Singapur a causa de su investigación con células madre, cuando en verdad no llegó a más de 15 días de colaboración en un laboratorio durante unas vacaciones familiares, tal y como publicó en su momento Arcadi Espada.

Mariano Rajoy ha puesto a un amigo suyo a ocupar su plaza como registrador de la propiedad. Nadie puede optar a esta.

Tanto Cruz como Mir se dedicaron a revisar documentos públicos, entre ellos las sesiones del Congreso y las preguntas parlamentarias. Descubrieron cosas como ésta: Andrea Fabra, diputada de los populares por Castellón cobra dietas de traslado a pesar de vivir desde hace 20 años en Madrid. Pero eso no es todo, un examen a su quehacer en el parlamento arroja las siguientes cifras: desde 2011, Fabra ha hecho 2 preguntas orales, 25 en la comisión de RTVE y 300 por escrito, es decir, un total de 327 preguntas como diputada. Si se dividen entre los días laborables de la legislatura hacen un total de 0,2 preguntas diarias o una pregunta cada cinco días. Si su sueldo es de 39.394 euros, cada pregunta costó a los contribuyentes 535 euros.

Un Ayuntamiendo en Andalucía contrató al equipo de fútbol local como albañiles.

Cuentan también cómo Mariano Rajoyno ha renunciado al beneficio económico de su plaza de registrador de la propiedad ¿Pues cómo? Lleva veinte años en excedencia, pero nombró a Francisco Riquelme, un amigo de la facultad, registrador permanente en su plaza de Santa Pola, Alicante. El colega ocupa su puesto y se lo reserva hasta que vuelva. Así la plaza no puede salir a concurso... Enchufismo, mala gestión o falseo de currículos aparecen como el pan de cada día en España, donde hay cerca de 3.000 empresas públicas que dan empleo a 117.000 personas dependientes de diferentes organismos de poder. Esta estructura acumula una deuda de 55.000 millones de euros.

Los casos de las Cajas de Ahorro dan para mucho más. Además de historias como la del maestro turronero y la bailarina que ejercieron como consejeros de la CAM, o de los ex directivos que entre 2010 y 2011 se embolsaron cerca de 130 millones de tras ser despedidos, está el caso de algunos, como el sacerdote Miguel Castillejo, presidente durante veintisiete años de Cajasur, la caja de la Iglesia (seis miembros de su consejo eran curas). Castillejo dejó su cargo con una indemnización de 4 millones y se fijó una pensión vitalicia de 250.000 euros y que se aseguró de introducir una cláusula según la cual, cuando fallezca, esa pensión pase a manos de sus hermanas. La caja, por cierto, fue intervenida por el Banco de España y vendida en subasta. Un Ayuntamiento de Sevilla contrató al equipo de fútbol local como albañiles.

“Este libro es como una auditoría”, aclara Gabriel Cruz y no le falta razón. En sus pesquisas encontraron cómo en Los Palacios, en Sevilla, una localidad de 40.000 habitantesgobernada antes por el PSOE, futbolistas del equipo local, patrocinado por el Ayuntamiento, fueron contratados como albañiles por la empresa promotora Idelpa, vinculada al gobierno local. Y como esos, abundan los casos de empresas y cargos fantasmas, contabilidades creativas y demás despropósitos. Por eso, Mir y Cruz afirman: "si su hijo llega y le dice: ¡Mamá, quiero ser político!, no le haga cambiar de idea, su futuro está asegurado".


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