Cultura

ElRubius o cómo vender un libro sobre absolutamente cualquier cosa

Su oficio le reporta millones... de suscriptores, de visitas, de reproducciones. Se trata del fenómeno desatado por ElRubius, el youtuber de 23 años más seguido en toda España, quien ya lleva ocho ediciones de El libro troll, una rara mezcla de cuaderno de actividades, viñetas old school y retos que desafían hasta dónde puede llegar la estupidez humana.

ElRubius lleva ocho ediciones de su libro.
ElRubius lleva ocho ediciones de su libro.

En la pasada Feria del Libro de Madrid sus firmas de ejemplares abarrotaron las casetas. A pleno sol, largas filas de adolescentes gritaban con una mezcla de entusiasmo e histeria, mientras sus madres hacían lo posible por hacerles beber algo de agua antes de que, Rubén Doblas Gundersen, El Rubius, el youtuber más exitoso de España, estampara su firma en un ejemplar de El libro troll, una especie de obra interactiva que los lectores completan en las redes sociales e Internet y que ya alcanza su octava edición. Puede que sea junto con Yo fui a EGB de Javier Ikaz y Jorge Díaz, de los títulos más vendidos.

Nacido en 1990, con apenas 21 años Rubén Doblas Gundersen decidió abrirse una cuenta en Youtube. Ahí comenzó la avalancha. ElRubius se convirtió en alguien capaz de alimentar y hacer crecer un personaje que hoy acumula más de siete millones de suscriptores y casi 800 millones de reproducciones de sus vídeos. Los inicios fueron modestos, pero contundentes.

Comenzó con vídeos relacionados con sus videojuegos favoritos y fue puliendo poco a poco sus sketches con dibujos, escenas de su vida cotidiana y otras greguerías 2.0 en la que muchos identificaron dos puntos fuertes: humor y gamberrismo, sumados a una gestión eficaz de las redes sociales que le ha permitido conectar con una generación cuya principal fuente de entretenimiento -e información- es Internet.

Sin embargo, lo que queda entre medias deja tantas dudas como costuras a la vista. Bajo el nombre @Rubius5, este nuevo humorista online tiene su propia feligresía, a la que saluda con un invariable “Criaturitas del señor” y a la que ofrece en su página web todo tipo de contenidos y sketches en los que es capaz de todo lo ocioso imaginable: desde consultar a una médium para ordenar comida china hasta retorcerse babeante en el suelo mientras alguien le arroja leche y cereales. Del libro no se puede esperar mucho más... ¡y sin embargo se vende!

De madre noruega y padre español, Rubén Doblas Gundersen utiliza en El libro troll un mecanismo en principio caduco –el libro físico- para generar (y rentabilizar) una interacción con sus seguidores, que él convierte en consumidores de papel. El secreto radica, primero, en el personaje: tira lo suficiente como para que haya alcanzado ocho ediciones. Pero peor, mucho peor, es el contenido.

A mitad de camino entre un laminario, un libro para colorear y un conjunto más o menos apañado de caricaturas, El libro troll propone actividades o retos –la mayoría de ellos para compartir en las redes sociales- que desafían hasta dónde puede llegar la estupidez humana -o lo que es peor... el aburrimiento-. Desde sacar a pasear una salchicha por un centro comercial y grabarlo -apuntando en el libro las reacciones de las personas- hasta una variada colección de figuras para cortar y pegar -sí, con tijera y pegamento- en distintos lugares, para fotografiarlo y tuitearlo más tarde.

Influencers... ganar hasta 6.000 euros con un vídeo

ElRubius es uno de los más famosos, pero no el único. Existen otros como Mangelrogel, Willyrex o Jpelirrojo, algunos de los más destacados entre los 'youtubers', personajes anónimos que han conseguido atraer miles de suscriptores en sus canales ya sea porque se han especializado en humor y comedia, o porque se vuelven replicadores de fenómenos virales... Eso, cuando no se dedican a cosas más concretas como por ejemplo, consejos de maquillaje.

Considerando la cantidad de personas que hacen click en sus clips, diversas empresas decidieron patrocinar estos vídeos con un anuncio previo. Cuantas más suscripciones tenga el canal, más dinero se pagará por el patrocinio: desde los 100 euros hasta los 6.000. El mecanismo ha dado paso a una tendencia llamada Márketing de influencersque ha generado un perfil profesional muy específico que convierte el frikismo en una herramienta de ventas. Dependiendo del grupo, la edad o la temática, suponen un instrumento más o menos efectivo para llegar a determinados públicos. 


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