El Buscón

Un Botín en plena forma recibió uno por uno a sus invitados en Montmeló

Ni crisis ni gaitas. Santander agasajó de nuevo a clientes e inversores en la pasada edición del Gran Premio de Montmeló de Fórmula 1, llevándose el mismo viernes a sus invitados. Todo un fin de semana de placer y lujo, a todo confort, con el motor como excusa. El sábado y el domingo había extenso programa, con asistencia a las fases de clasificación, visita al Paddock, almuerzo buffet, etcétera.

El sábado por la noche, Santander ofrecía una cena institucional “de asistencia voluntaria”, aunque para los asistentes era obligatorio el traje oscuro “y corbata”. Lugar: La lonja del mar, antigua Bolsa de Barcelona.

La presencia fue masiva, obviamente, y la sorpresa (y el deleite) de los asistentes llegó cuando vieron que el mismísmo Emilio Botín esperaba en la entrada del recinto, saludando personalmente uno por uno.

Botín es ya un fenómeno de la comunicación que no se anda con ningún tipo de componenda. No se le cayeron los anillos por dar la bienvenida hasta el más modesto gestor, aunque algún que otro malévolo comentó luego, copa en mano que “buf, tanta amabilidad escama; ya verás la ampliación de capital que nos mete cualquier día de estos”.

Conviene no olvidar que el mismísimo viernes, el Gobierno había elevado de nuevo los ratios de cobertura a los bancos por su exposición al ladrillo. De capital va la cosa. 

En cualquier caso, el finde no se le dio mal a Santander. Fernando Alonso quedó segundo y se ha colocado en primera posición (compartida) del Mundial. A ver si este año va la vencida con el asturiano, que desde que dejó Renault no hay manera de que nos dé una alegría.


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