Sociedad

Del falso queso de tetilla al espárrago de Navarra chino: el millonario fraude de las denominaciones de origen

La usurpación o uso irregular del nombre de productos protegidos por una Denominación de Origen o Indicación Geográfica provoca pérdidas en el sector de unos 90 millones de euros. Los perjudicados por este tipo de prácticas ilícitas no son solo los productos y los productores, también los consumidores.

¿Es queso manchego cualquier queso hecho en La Mancha? ¿Cómo puede ser que un elevadísimo porcentaje del pimentón de Murcia proceda en realidad de Perú? Los productos reconocidos como Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP) están sometidos a estrictos controles y exigentes normativas y han de ser certificados por los Consejos Reguladores. Esa supervisión constante es lo que garantiza su calidad y justifica prestigio. Sin embargo, este sector, que mueve cerca de mil millones al año en España, sufre un elevado nivel de fraude, cuya última víctima es el consumidor. 

En hasta un 15% de las ocasiones, el producto referenciado no se corresponde con el protegido por una Denominación de Origen o Indicación Geográfica, sino que se trata de un producto genérico que oculta su verdadera procedencia para beneficiarse del nombre de productos de gran reconocimiento. En otras ocasiones, el fraude tiene un carácter evocativo, en el que un artículo utiliza términos, elementos o formas similares a los de una DOP o IPG para pasar por una de ellas, aunque también se dan casos en los que el etiquetado se hace de forma incorrecta, bien por desconocimiento o fallos no malintencionados, bien por la falta de precisión de la normativa. El beneficio que obtienen los artículos ‘piratas’ es doble: se sirven de los distintivos de calidad de reputados productos y lo hacen a un coste inferior, ya que no se someten a los rigurosos trámites y controles de calidad y garantía que exigen los Consejos Reguladores de Denominaciones de Origen. 

Se estima que estas prácticas ilícitas suponen para los productores unas pérdidas de alrededor de 90 millones al año, teniendo en cuenta solo el fraude detectado en el ámbito minorista

Todas estas prácticas irregulares generan unas pérdidas a los productores de unos 90 millones de euros al año, según las estimaciones de la Asociación Española de Denominaciones de Origen ‘Origen España’. Eso teniendo en cuenta solamente el fraude detectado en el ámbito minorista y sin contar todas las irregularidades que se producen en el sector de la hostelería. En el ámbito internacional, las pérdidas por imitación o usurpación de estos productos son, directamente, incalculables. Y es que, según explican desde la asesoría jurídica de ‘Origen España’, “cualquier producto bajo una Denominación de Origen está expuesto a estas prácticas ilícitas que generan una pérdida de reputación para el producto, una merma económica para el productor y un engaño para el consumidor”. Por eso, exigen a las Administraciones Públicas mayor protección ante los usos fraudulentos.

El 94% del pimentón de Murcia “habla chino o quechua”

Ejemplos hay muchos a lo largo de la geografía española. Gran parte de los fraudes pasan desapercibidos; otros, acaban en manos de la justicia. Es el caso de la IGP Espárragos de Navarra, que protagonizó la primera condena contra la mala comercialización de estos productos. La empresa Conservas de Navarra vendía espárragos bajo la marca ‘Navarra’ aunque en realidad procedían de China y Perú, por lo que fue condenada a pagar 30.000 euros a tres empresas de dicha Indicación Geográfica Protegida y a retirar el producto del mercado. Algo similar sucedió con una empresa asturiana que imitaba la forma registrada del queso de tetilla. El Tribunal de Marca Comunitaria, Dibujos, y Modelos Comunitarios de la Audiencia Provincial de Alicante obligó a dicha empresa a retirar todos los embalajes y material publicitario y comercial al entender que existía “proximidad visual externa evidente” con la que la marca ‘Mamiella Tres Oscos’ intentaba aprovecharse de la reputación de un producto de calidad diferenciada. 

Lamentablemente, otros afamados productos siguen sufriendo las consecuencias de la competencia desleal. El Consejo Regulador Denominación de Origen Protegida Pimentón de Murcia es uno de los que denuncian el uso ilícito de sus distintivos de calidad, fruto del esfuerzo. En palabras del secretario de la DOP murciana, José Luis Hernández, “el 94% del pimentón que se vende desde Murcia habla chino o quechua”. Y es que, al igual que sucede con los espárragos navarros, las empresas de la zona importan hasta 32 millones de kilos de pimiento de China y Perú. Solo un 6% del producto que se vende se hace cumpliendo los certificados de calidad.

Otro ejemplo es el gernikako piperra, o pimiento de Gernika, que se caracteriza por sus semillas autóctonas del País Vasco y su cuidadoso cultivo en caseríos de la zona y se comercializa bajo el distintivo Eusko Label. Sin embargo, otros productos procedentes de lugares como Almería, Murcia o Marruecos se presentan como auténticos pimientos vascos con garantía. Si miramos hacia las costas gallegas, la problemática es similar. La demanda de Mexillón de Galicia para conserva ha ido cayendo gradualmente, en parte debido a las irregularidades en el etiquetado de los enlatados, que han propiciado que se haya ido sustituyendo por el chorito chileno sin advertir al consumidor. La eliminación el próximo mes de diciembre de la normativa que obliga a indicar la especie y el origen del mejillón foráneo en las conservas debilitará aún más las industrias locales. Con todo, el producto que mayor nivel de fraude identificado soporta a nivel europeo es el queso parmesano, indica Origen España.

Solo un 6% del producto que se comercializa como pimentón de Murcia tiene los certificados de calidad requeridos

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente especifica todos los productos con calidad diferenciada en España, distribuidos en tres categorías: vinos, bebidas espirituosas y productos agroalimentarios. Entre estos últimos (un total de 128) se encuentran 30 quesos y mantequillas; 36 aceites de oliva; 4 mieles; 8 embutidos; 20 frutas; 14 productos de panadería y pastelería; 6 jamones... Una enorme riqueza fruto del empeño y esmero de cada DOP e IGP.

Un sello único para ayudar al consumidor

La Asociación Española de Denominaciones de Origen ‘Origen España’ y el ministerio que dirige Isabel García Tejerina firmaron un convenio el pasado mes de junio para trabajar por el fomento y la promoción de los productos de calidad mediante campañas de difusión y comunicación para informar de cómo identificar las DOPs e IGPs en el mercado, porque tal y como señala Pilar Bordertas, encargada de la Gestión de Origen España, “aunque lo parezca no lo es”.

Además, Bordertas explica que el sello único que ha adoptado la Unión Europea y que se implantará en el etiquetado a lo largo de 2015 “servirá para reforzar la uniformidad de los productos de Denominación de Origen de forma que sean más fácil de identificar para el consumidor.” Los productos protegidos por una DOP serán reconocibles por un sello de color rojo y los amparados por una IG lucirán uno color azul. En la actualidad, cada DO tiene su propio sello distintivo, por lo que mientras es muy difícil reconocerlos todos, resulta más fácil ‘colar’ una imitación entre todo ese batiburrillo de etiquetas.  


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