Nacional

El Rey ultima un plan de acción institucional sobre la unidad y la vertebración del Estado

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Ni la Zarzuela ni la Moncloa. El Rey en persona se ha puesto al frente de un reducido equipo de su Casa para ultimar un plan de acción institucional con la idea de la vertebración y la estabilidad de España como primera línea argumental.

Convaleciente aún de la intervención de hernia discal a la que fue sometido a principios de marzo, Don Juan Carlos no permanece precisamente inactivo. Sus problemas de movilidad, que le mantendrán postrado en la Zarzuela todavía unas semanas ("entre dos y seis meses", precisaron los médicos de la Clínica La Milagrosa) le permiten sin embargo desarrollar labores desde su despacho con relativa normalidad. Mientras arrecian los debates sobre el futuro de la institución, sobre su posible abdicación e incluso sobre la modificación de algunos capítulos de la Constitución referidos a la Corona, el monarca prepara su reincorporación a la actividad pública y elabora un plan de acción, un programa de iniciativas en la línea de las responsabilidades que la Carta Magna le confiere, dentro del estricto ejercicio de su papel de arbitraje y moderación. La actitud del Rey se puede resumir perfectamente en la frase que recogía recientemente del entorno real la periodista Carmen Enríquez en el diario La Razón: "La Corona no se maneja con la espalda o con la cadera".

Perseguir quimeras

Así se ha sabido, por ejemplo, que el monarca prepara una serie de mensajes sobre algunas de las cuestiones más cruciales que sacuden a nuestro país en estos momentos de enorme agitación. La unidad territorial, la vertebración del Estado, la estabilidad de las instituciones, la desigualdades sociales son algunos de los ítems sobre los que versarán estos pronunciamientos del Jefe del Estado, cuyo formato aún no se ha decidido.

Dado que Su Majestad está aún incapacitado para acudir a actos públicos, se descarta la idea de aprovechar la fórmula de los discursos oficiales para lanzar estos mensajes en los que piensa insistir en los próximos meses. Sí se ha pensado, por ejemplo, en recurrir a la fórmula de las cartas o misivas en la renovada página web de la Zarzuela, como ya ha hecho en dos ocasiones precedentes. En una de ellas, de gran repercusión y hasta notable polémica, el rey hizo referencia a la situación de Cataluña (se publicó una semana después de la masiva manifestación independentista de la Diada) e incluyó una frase de enorme repercusión: "Lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas". No será la de las cartas digitales la única fórmula para hacer llegar los mensajes de la Corona a la sociedad española.

Audiencias y contactos

Pero ni abdicación ni paso al costado. Al menos, mientras no se aclare la comprometida situación judicial de la infanta Cristina y no se despejen del horizonte los escándalos que sacuden a la Corona, como los referidos al caso Urdangarin, de lento y largo proceso por delante y o la 'princesa' Corinna.

El rey, paralelamente a estos preparativos, desarrolla desde su despacho una silenciosa e intensa actividad en forma de contactos y de audiencias en Palacio con relevantes personajes de nuestra vida política y económica. Por razones lógicas, sigue con notable atención el debate público en torno a la incorporación de la Casa del Rey al proyecto legislativo de Transparencia de las instituciones o sobre la ampliación de la figura del aforamiento en la persona del príncipe de Asturias. Sobre este particular, han circulado diferentes versiones periodísticas en los últimos días y no son precisamente las más acertadas aquellas que hacen referencia al desarrollo de una ley orgánica que afecte directamente a la Corona.


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