La conferencia política abre paso a la carrera hacia las primarias hasta después de las elecciones europeas

Las cinco razones por las que Rubalcaba ha cavado su tumba política

Dicen quienes estaban cerca de él que lloró. Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951) salió ayer ovacionado de la conferencia política como si acabara de resultar elegido para conducir al PSOE de nuevo hasta La Moncloa, pero ni se trataba de un congreso ni mucho menos de un aval a su gestión al frente del partido. Cinco son las razones que llevan a muchos de los que participaron en esta reunión a concluir que este domingo 10 de noviembre, este doctor en química que lleva 40 años en política ha empezado a cavar su propia tumba.

Alfredo Pérez Rubalcaba se despide de la conferencia política del PSOE tras ser ovacionado.
Alfredo Pérez Rubalcaba se despide de la conferencia política del PSOE tras ser ovacionado. EFE

La falta de credibilidad que arrastra después de haber colaborado en primera línea con los Gobiernos de Zapatero, sus dificultades para promover un giro a la izquierda en el que no cree, la ausencia de soportes sólidos para defender en una situación económica como la que vive España una multiplicación imprecisa del gasto público, su perfil intrigante y, por último, su desconexión con el nuevo poder andaluz que emerge en el PSOE, son algunas de las razones por las que buena parte de los delegados que han participado este fin de semana en la conferencia política ven acabada la carrera política de Rubalcaba.

La falta de credibilidad. Es algo que le achacan, incluso, quienes se consideran más próximos a él. Participó como ‘número dos’ del Gobierno de Zapatero en buena parte de las decisiones que a partir de mayo de 2010 distanciaron al PSOE de su electorado y es ilógico que ahora pretenda pilotar, como si no tuviera pasado, un nuevo proyecto político que ayer él mismo definió como “reformista radical”. Además, las encuestas así lo atestiguan: si en noviembre de 2011, con Rubalcaba en el cartel electoral, los socialistas perdieron cuatro millones de votos, dos años después su electorado permanece todavía aletargado, con unas expectativas que no superan el 28% de los apoyos, algo sin precedentes en su partido. Para más del 90% de los ciudadanos sigue sin inspirar confianza y, al final, llegado el momento de alumbrar un nuevo liderazgo, se impondrá la 'realpolitik'.

Dentro de unos meses, llegado el momento de alumbrar un nuevo liderazgo en el PSOE, se impondrá la 'realpolitik'

Poco capacitado para ocupar el espacio de IU. Rubalcaba hizo ayer un discurso que muy bien podría haber pronunciado Cayo Lara (IU), como si España hubiera dejado atrás la educación pública gratuita, la sanidad universal y no atendiera al pago de las pensiones. Ha comenzado a seguir de esta forma las directrices que emanan de las encuestas, en las que los votantes de izquierdas anhelan que el partido retome las mismas banderas que se agitan en la calle. Para muchos de los delegados que han asistido a la conferencia, el perfil del actual secretario general no es el más idóneo para guiar durante demasiado tiempo esta nueva etapa ni tampoco para ser el artífice de la recuperación del voto por la izquierda. Los 40 años que lleva en política le han dado a Rubalcaba un barniz institucional que se desliza hacia los grandes pactos de Estado y hacia una comunicación permanente con el PP, donde tiene grandes amistades, justo lo contrario de lo que ahora le exige el PSOE.

Buena parte de los delegados asistentes a la conferencia política no ven a Rubalcaba haciendo una oposición de pancarta en la calle

Nuevo programa de gasto público sin memoria económica. Sin una definición temporal precisa y con independencia de cuando se celebren, por tanto, las próximas elecciones generales, los socialistas se han comprometido en la conferencia clausurada ayer a  eximir a parados y pensionistas del pago del IRPF, a derogar la reforma laboral que ellos mismos iniciaron en 2010 y les provocó una huelga general, a crear un fondo de garantía del Estado de bienestar similar al de las pensiones, a dedicar el 5% del PIB a educación, a inyectar más recursos a la sanidad pública y a garantizar el pago de luz y agua a las rentas más bajas. En el debate económico organizado durante la conferencia se ha acentuado su escepticismo, empezando por el del propio Felipe González, ante la incipiente recuperación y ha prevalecido el pronóstico de que España caerá durante años en una especie de limbo con crecimientos no superiores al 1% del PIB, razón de más para haber acompañado estas propuestas de una memoria económica que las hagan creíbles. Rubalcaba, aseguran en su partido, sería el menos indicado para defender este programa social en la futura campaña electoral.

El PSOE cree que España entrará en un limbo con crecimientos inferiores al 1% del PIB, pero el grueso de sus propuestas disparan el gasto público

Primarias transparentes defendidas por un profesional del ‘aparato’. De esta conferencia ha salido también el formato general para elegir al nuevo candidato electoral a través de unas primarias transparentes abiertas a la militancia y a los simpatizantes que Rubalcaba seguirá intentando desplazar hasta después de las elecciones autonómicas y locales de 2015 pero que, según el consenso de la mayoría, le será muy difícil retrasar más allá del verano del año que viene. El hecho de haber estado durante cuatro décadas identificado con las luchas internas de poder dentro del PSOE, primero en la antigua Federación Socialista Madrileña y más tarde en la sede federal del partido, le convierten en un sospechoso de la intriga y la componenda del ‘aparato’, en contraste con la nueva imagen que la organización quiere proyectar a través de dirigentes más jóvenes, conectados a las nuevas generaciones, menos contaminados por la política y también poco propensos a los gestos tan artificiales de los que el propio Rubalcaba ha abusado tanto durante este fin de semana.

 La ovación que cerró ayer el cónclave socialista será muy parecida al homenaje que se le rendirá a Rubalcaba cuando se le agradezcan los servicios prestados

Emerge el nuevo poder andaluz. Rubalcaba ha salido vivo de esta reunión familiar, algo que ni él mismo tenía claro hace dos meses, pero todos los que han participado en ella han comprobado como acaba de brotar el nuevo poder andaluz con una tradición en el Partido Socialista de más de un cuarto de siglo que convierte en un mero paréntesis el ciclo 2004/2011 protagonizado por Zapatero. Este nuevo poder se vio retratado ayer en Susana Díazcuando descendía los escalones del salón de actos del Palacio Municipal de Congresos al lado de Felipe González. Esta vez no habrá foto de la tortilla, pero la federación andaluza se propone buscar un amplio consenso con Cataluña, orillada de los debates más rigurosos, y el País Vasco, sobre todo, para elegir al sustituto de Rubalcaba, evitando que el partido navegue hasta las próximas legislativas con un liderazgo débil, algo que el propio González ha apuntado como uno de los riesgos que corre el PSOE en su intento de acortar una travesía del desierto que solo acumula dos años desde el fracaso electoral de 2011. Este nuevo mando andaluz, que sigue teniendo una potente antena en José Antonio Griñán como presidente del PSOE, no cuenta con Rubalcaba aunque, llegado el momento, le tribute un emotivo homenaje de despedida parecido a la ovación que se le ofició ayer en Madrid al cierre de la conferencia.


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