Desconcierto en la ejecutiva federal ante los movimientos de las distintas federaciones

Rubalcaba pierde el control del calendario sucesorio mientras Patxi López y Eduardo Madina mueven sus peones

El secretario general del PSOE creía que lo tenía todo atado y bien atado hasta la conferencia política de otoño, pero ahora teme que su calendario para encauzar la sucesión al frente del partido salte por los aires. El ex lendakari Patxi López, hasta ahora el preferido de Rubalcaba para su propio relevo, ha empezado a jugar por libre mientras el joven diputado Eduardo Madina se deja querer.

Rubalcaba pierde el control del calendario sucesorio mientras Patxi López y Eduardo Madina mueven sus peones
Rubalcaba pierde el control del calendario sucesorio mientras Patxi López y Eduardo Madina mueven sus peones

¿Cómo lo veis?, preguntaba ayer un alto dirigente del PSOE a algunos periodistas para que le dieran pistas de cómo se observa desde fuera la pelea interna que sigue abierta en el partido para desalojar a Alfredo Pérez Rubalcaba de la secretaría general. La respuesta sincera de uno de los informadores – “Con Rubalcaba no tenéis ningún futuro…”–, llevó al diputado socialista a encogerse de hombros y balbucear: “¿Y qué queréis, tener a Chacón en Ferraz... esa es la alternativa…?”. Hay nervios, muchos nervios, en la dirección federal del partido porque se constata que el secretario general ha perdido ya el control del calendario sucesorio y, sobre todo, porque algunos de sus afines, como es el caso del ex lendakari Patxi López y del joven diputado Eduardo Madina, actual secretario general del Grupo Parlamentario, empiezan a jugar por libre.

La Ejecutiva federal responde a los movimientos de Patxi López volviendo a lanzar el nombre de Eduardo Madina como posible sustituto de Rubalcaba

López, que desde que abandonó el Gobierno vasco siempre ha supeditado cualquier decisión sobre su futuro político a su afinidad con Rubalcaba, está teniendo desde hace semanas reuniones con representantes de las federaciones más importantes del PSOE para tomar su temperatura. Lo ha hecho con la madrileña, donde Tomás Gómez campa por sus respetos, con la andaluza, que le regaló los oídos en el congreso celebrado en Sevilla el año pasado, con la valenciana, también importante por el número de compromisarios que aporta a los cónclaves federales, y con la extremeña. En estas conversaciones, López ha dejado claras dos cosas: que está dispuesto a auparse al cartel electoral, pero siempre que primero se le facilite el control orgánico del partido, esto es, la secretaría general, y que su elección como candidato sea un desfile militar, es decir, que se haga por aclamación. Casi nada.

"¿Qué quereis, tener a Chacón en Ferraz...esa es la alternativa?, preguntaba ayer con desprecio un alto dirigente del PSOE afín a Rubalcaba a un grupo de periodistas

A Rubalcaba y a su equipo no les ha gustado nada estos movimientos de López porque consideran que son anticipados y deberían haberse producido siempre bajo la cobertura de la ejecutiva federal, pues no en vano los lazos de amistad entre el actual líder socialista y el ex lendakari siguen siendo sólidos.

Con lo que no contaba López es que a estos movimientos no pactados con Rubalcaba se iba a responder por parte de éste con  el lanzamiento, un tanto improvisado, de Eduardo Madina como candidato alternativo a la sucesión. El joven diputado bilbaíno es un político inseguro, según el mismo reconoce a sus más allegados, y sigue considerando que no está preparado para coger todavía el timón del partido, sobre todo en un momento de división tan agrio como el que se vive ahora en Ferraz y en las distintas federaciones socialistas.

Madina sigue viéndose inseguro para dirigir el PSOE mientras Patxi López toma la temperatura a las distintas federaciones

Madina es consciente de que tiene serios enemigos dentro del PSOE, pues son muchos, sobre todo entre los más veteranos, los que opinan que su liderazgo sería algo así como un revival del de Zapatero, con poca sustancia, mucha mercadotecnia y, sobre todo, con nula autoridad para cohesionar un partido que ha quedado sin el poder territorial del que disfrutó antaño, si se salvan los territorios de Andalucía, donde José Antonio Griñán se tambalea por el escándalo de los ERE, Asturias y media docena de capitales.

Uno de los principales problemas que dificulta la sucesión de Rubalcaba, opinan fuentes socialistas, es la obsesión de los aspirantes al relevo de aguar las elecciones primarias, es decir de tomar el liderazgo del partido como si se tratase de una conquista militar garantizándose un apoyo unánime que hoy, a todas luces, se antoja imposible.


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