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Cospedal refuerza su poder territorial en el PP con la renovación de las baronías populares

La secretaria general del PP tiene la influencia orgánica de la que carece Sáenz de Santamaría. En los próximos meses deberá abordar las nuevas candidaturas para Madrid y Andalucía así como la sustitución de liderazgos en Castilla y León, Murcia y La Rioja.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, va reforzando significativamente su poder territorial en el partido. La "número dos" popular, ha ido abordando procesos de renovación interna en  baronías populares, lo que ha contribuido a incrementar su ámbito de influencia, que ya trasciende a la región sobre la que ella ejerce directamente el liderazgo, esto es, Castilla-la mancha. Ya ha ocurrido en Comunidades como Cataluña o País Vasco, en que se aceleró el proceso de sustitución de Antonio Basagoiti por la guipuzcoana Arantza Quiroga, pero éste no es más que el comienzo de un proceso mucho más amplio que afecta a otras organizaciones regionales con un enorme poder decisorio a la hora de elegir, por ejemplo, al presidente nacional del partido.

 Es el caso muy concreto de Madrid o de Andalucía. Tanto en el PP como en el PSOE se trata de los dos territorios con enorme capacidad de influencia en el debate interno. Quien controla ambos, tiene en sus manos el timón de las siglas. Valencia también es determinante en el PP por su número de afiliados y de delegados congresuales. En Madrid, Cospedal necesita abordar cuestiones bastante espinosas y trascendentales, esto es, las candidaturas a la Comunidad y Ayuntamiento para las elecciones locales y autonómicas de 2015, así como el futuro liderazgo del partido, todavía en manos de Esperanza Aguirre, con quien cada día que pasa está más enfrentada la dirección nacional y el entorno del jefe del Ejecutivo.

 El actual presidente de la Comunidad, Ignacio González, y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, son las dos grandes bazas de Cospedal. La relación con ambos es muy buena hasta el punto de que González ha empezado a marcar claras distancias con su antecesora para acercarse a la "número dos" popular, a quien conoce desde hace años. Por su parte Cifuentes es una de las figuras emergentes en Madrid, donde hay un partido necesitado de recambios y de una estrategia de acercamiento a la planta séptima de Génova.

Andalucía es otro de las prioridades de Cospedal. La apuesta por el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no termina de cuajar, mientras el vicesecretario de política local y autonómica del PP, Javier Arenas, sigue manteniendo capacidad de influencia en la dirección territorial más importante de España. La secretaria general necesita allí alguien de su confianza en un territorio que puede acabar convertido en batalla campal. Las opciones de los ministros Fátima Báñez o Miguel Arias Cañete para la candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía y, posteriormente, para dirigir el partido en la región, no entusiasman al entorno de Cospedal. Pero es que, además, Báñez es persona muy próxima a Soraya Sáenz de Santamaría, el otro nombre que, junto al de Cospedal, se asocia a un escenario post Rajoy. Quizá lo bueno de Arias Cañete para Cospedal sea que nunca ha tenido especial sintonía con Arenas, lo mismo que le pasa a ella.

Castilla-la Mancha, País Vasco, Cataluña, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Murcia y La Rioja pueden ser las bazas de Cospedal

Por su parte, Juan Vicente Herrera, presidente de la junta de comunidades de Castilla y León, no quiere volver a ser candidato. Ya lo fue hace dos años por petición expresa de Rajoy, que le pidió que continuase, pero esta vez su deseo ha tomado la forma de ultimátum. A Herrera le gusta para la sucesión Rosa Valdeón, alcaldesa de Zamora, mientras que Génova piensa en el regidor de Salamanca, a la sazón, presidente del comité de conflictos y de disciplina, Alfonso Fernández Mañueco, a quien Cospedal ha promocionado con este cargo en la dirección nacional del partido.

Tampoco el murciano Ramón Luis Valcárcel quiere volver a presentarse a las elecciones autonómicas y sueña con un puesto en la lista europea, lo que pasa, como en el caso castellanoleonés, por substituirle tanto en las listas como en el liderazgo regional. Es otra oportunidad para renovar las estructuras con personas bien vistas por la secretaria general del PP. La Rioja es, todavía, una incógnita. El más veterano de los presidentes autonómicos populares, Pedro Sanz, ha dicho en distintas ocasiones que este es su último mandato, aunque en su entorno creen que podría volver a aspirar a la presidencia de la Comunidad en 2015. Si no es así, Cospedal deberá buscar una alternativa.

Castilla-la Mancha, País Vasco, Cataluña, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Murcia y La Rioja pueden ser las bazas de Cospedal en un escenario post Rajoy, frente a la otra hipotética candidatura, la de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Fuentes próximas al presidente del Ejecutivo afirman que ni una ni otra juegan a sustituir al actual inquilino de la Moncloa. "No van Contra Rajoy, pero saben que un día se irá y pueden luchar entre ellas".Cospedal tiene el poder territorial del que carece Sáenz Santamaría, aunque la vicepresidenta aparece como la sucesora "natural" de Rajoy en una situación de emergencia que obligara a este a abandonar antes del fin de la legislatura. No parece, sin embargo, este el caso. "Rajoy está tranquilo con el tema Bárcenas y es optimista con la marcha de economía", aseguran los mismos medios.


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