LA TRAGEDIA DE LA NOCHE DE HALLOWEEN

Las 13 pifias del informe auto exculpatorio de Ana Botella sobre el Madrid Arena

¿Por qué nadie se dio cuenta de que supuestamente se sobrepasó el aforo? ¿Qué hicieron los 133 efectivos de seguridad? ¿Qué pasó con el 'botellón' y la reventa de entradas? La alcaldesa presentó ayer un documento interno plagado de sombras.

Ana Botella durante la presentación del informe interno, en la que no admitió preguntas.
Ana Botella durante la presentación del informe interno, en la que no admitió preguntas. Zipi (EFE)

Más de una docena de imprecisiones, puntos oscuros y contradicciones en sólo 25 folios. El informe elaborado por el Ayuntamiento de Madrid sobre la tragedia que costó la vida a cuatro jóvenes y heridas graves a una quinta genera más dudas de que las que aclara en su intento por esquivar cualquier responsabilidad del consistorio sobre lo ocurrido. El documento, que se encuentra accesible en la propia web del Ayuntamiento, revela la falta de coordinación durante los sucesos entre la Policía Municipal y los distintos responsables de seguridad que participaban en el evento aquella madrugada. El documento, que fue presentado por la alcaldesa, Ana Botella, en una comparecencia ante los medios en la que no admitió preguntas, apunta además que ni los guardias de seguridad ni los agentes municipales, que sumaban 133 a la hora en que se produjo la mortal avalancha, se dieron cuenta de que el aforo estaba “sobradamente sobrepasado”, como afirmó la Policía en su primer atestado sobre el suceso. Hay muchas más. Vozpópuli ha realizado un detenido análisis del polémico informe del Ayuntamiento y éstos son los trece puntos oscuros más llamativos.

1. ¿Por qué siguió contratando el Ayuntamiento a Diviertt si le debía dinero? El Ayuntamiento dedica un amplio espacio del informe a asegurar que el hecho de que la promotora tuviera deudas con la Seguridad Social no le impedía arrendar los edificios dependientes de Madrid Espacio y Congresos ya que consideraba que el contrato “patrimonial” que firmaban se regía por la ley de contratos privados y, por tanto, no estaba sujeto a esta limitación. Para ello, se remite a un informe de 2009 de un órgano del Gobierno de Aragón y pone como ejemplo de idéntica actuación de empresas de los ayuntamientos de Barcelona y Granada. Sin embargo, en otro punto del documento reconoce que Diviertt le adeuda dinero, que no cuantifica,  al propio consistorio por otros espectáculos anteriores que había realizado en edificios municipales. Según se desprende del texto, dicho dinero sólo se lo reclamaron en el momento previo a la firma del contrato para la celebración de la macrofiesta de Halloween que acabó en tragedia. 

El documento presentado por Ana Botella pasa de puntillas por los supuestos problemas de seguridad que detectó un ingeniero del propio consistorio en 2010.

2. ¿Por qué no se menciona el informe interno de 2010 que desvelaba graves problemas de seguridad en el recinto y sí se alude a una revisión policial inexistente? El documento presentado por Ana Botella pasa de puntillas por los supuestos problemas de seguridad que detectó un ingeniero del propio consistorio en 2010. De hecho, ni siquiera menciona el demoledor informe redactado por éste en 2010 en el que detallaba hasta 18 puntos negros. El informe se limita a asegurar que el edificio cumplía todos los requisitos que la ley le obligaba cuando se construyó y que “los informes que se emitieron, por tanto, sólo hacían referencia a las actuaciones que hubiera sido preciso ejecutar para la adecuación voluntaria al CTE (código Técnico de Edificiación)”. Sin embargo, el documento insiste en que dos miembros del Cuerpo Nacional de Policía realizaron una revisión previa del edificio, algo que este cuerpo policial lleva negando desde el día siguiente de los hechos y que ayer obligó a la Delegación del Gobierno a emitir una nota pública en la que recalca que aquellos agentes sólo fueron a recoger una documentación, no a certificar la seguridad del recinto. 

3. ¿Por qué no se habla de reventa ni de los jóvenes que se colaron? Ninguno de los documentos remitidos por los actores de aquella trágica noche refleja el supuesto incidente que precedió a la avalancha y que fue supuestamente captado por las cámaras de seguridad: el de un numeroso grupo de jóvenes burlando los controles para entrar sin pagar. Sólo la empresa Seguriber hace referencia a un suceso aislado en este sentido, aunque mucho anterior. Afirma que sobre las 2:10 de la madrugada, poco menos de dos horas antes de que murieran las cuatro jóvenes, observa “una aglomeración de personas en una de las puertas de acceso (la denominada F-3)” por lo que trasladó al lugar a dos agentes y pidió el apoyo “de varias dotaciones de la Policía Municipal”. Del que pudo propiciar la avalancha, ni una línea.

4. ¿Por qué la policía municipal dijo dos horas antes de la tragedia que “el aforo máximo no está completo”? A esta conclusión llega la jefa del dispositivo de la Policía Municipal, y se lo remarca al responsable de seguridad de Madrid Espacios y Congresos. ¿En qué se basa para llegar a una conclusión que dos horas después se invertiría fatalmente? En el Informe del Cálculo del Aforo de MEyC se establece un máximo para la entreplanta (4.000 personas), la planta baja (4.480) y la planta alta (4.620); es decir, que en el Madrid Arena cabrían un total de 13.000 asistentes siempre y cuando se repartieran de este modo en el recinto. Pero la empresa municipal limita el aforo al “Thriller Music Park” a 10.620 personas repartidas en las tres plantas.  Un número que ni de lejos espera la organización, que prevé entre 4.000 y 6.000 espectadores, y que MEyC eleva a 7.000 cuando se lo comunica a la Delegación del Gobierno. Dos horas antes de la tragedia, la policía local afirmaba que cabía más gente. “Todo discurre con normalidad”.  No consta tampoco que la empresa vendiera entradas diferenciandas según las zonas del pabellón. Todas daban acceso a la totalidad del Madrid Arena.

Demasiadas responsabilidades sobre un vigilante de Seguriber encargado del control del público mediante un sistema de televisión.

5. Un vigilante, ¿culpable? La empresa Seguriber asume las “funciones de seguridad” en el exterior del edificio con 38 vigilantes y dos coordinadores. De ellos, seis están dentro del Madrid Arena y uno en el centro de control de cámaras. “A este último vigilante”, dice el texto, “le correspondía el control del público asistente mediante sistema C.C.T.V. (circuito cerrado de televisión) de grabación automática para la prevención de actos vandálicos”. También le correspondía “ejercer de centro de comunicaciones en caso de  emergencia con teléfono exterior”, de acuerdo con el Plan de Vigilancia de la empresa. Una atribución de responsabilidades sobre una persona a la que Seguriber no ha contestado, a petición de Vozpópuli.

6. ¿Cuánto personal de seguridad había en el momento la tragedia? Nada menos que 133 efectivos. Es lo que da la suma de vigilantes de Seguriber (40), operativos de Kontrol 34 (75) y policías municipales, 18 cuando se produjo la avalancha. El informe presentado por la alcaldesa no dice en ningún momento si se trata de un número suficiente o no de personas a pesar de que el evento estaba catalogado de "nivel 1-alta riesgo". Tampoco se preocupó por hacer la adición.  

7. ¿Cuántas veces aparece citada la empresa Kontrol 34, responsable del control de acceso y seguridad interior? Dos, en las páginas 16 y 18. No parecen demasiadas para las atribuciones que recibe de parte de Madrid Espacios y Congresos, en contraste con Seguriber, la Policía Municipal o la sociedad Madrid Espacios y Congresos, citadas decenas de veces. La polémica compañía ni siquiera aporta un informe sobre lo ocurrido a los 46 documentos que aparecen en los anexos.

8. ¿Qué papel jugó la Policía Municipal? El informe consistorial arroja muchas sombras. El riesgo fue calificado de Nivel Alto y el Ayuntamiento movilizó durante toda la noche a 54 policías, pero solo 18 se encontraban en el lugar en el momento del desastre. Una hora después de la tragedia, a las 5 de la mañana, se amplió el dispositivo con otros 24 agentes. Además se reconoce que no se disolvió el botellón que muchos jóvenes practicaban fuera del recinto, sino que solo se apartó: “Se despejó el acceso sin problemas y se alejó a los jóvenes a una distancia de unos 40 o 50 metros de la puerta”. Finalmente, a las dos de la mañana la responsable policial del dispositivo aseveró que “el aforo [del Madrid Arena] no está completo”.     

El jefe de seguridad de Madrid Espacios y Congresos abandonó el pabellón antes de la tragedia, cuando quedaban tres horas de concierto.

9. ¿Por qué sólo entró un miembro de la Policía Municipal en el recinto tras el suceso? Según el relato de la responsable del operativo, sobre las 4:00 les llegó el aviso de que en la entrada al recinto se encontraba una joven tendida en el suelo “con graves problemas respiratorios” a la que estaba atendiendo el SAMUR. Poco después se recibe otros dos avisos similares. Ante ello, la responsable del dispositivo dio orden de que los 18 agentes acudieran a la puerta de entrada de Madrid Arena. Un único miembro entró en el recinto, donde vió el ya amplio despliegue de los servicios médicos. “Antes de retirarse para informar de lo que ocurría, observó que el concierto se desarrollbaa con total normalidad”, asegura el informe. Ningún policía municipal vuelve a entrar.

10. ¿Por qué se precintaron dos puertas de acceso durante horas? Las puertas del recinto se abrieron para los asistentes a la macrofiesta a las 23:30. Sin embargo, hasta cerca de tres horas después, en concreto a las 2:15, no se detectó que “dos puertas de acceso de la pista a los vomitorios habían sido precintadas con cintas de acotar y aislante por personal de seguridad contratado para el evento”. El informe asegura que empleados de Madrid Espacio y Congresos ordenaron “retirar tales precintos dado que son vías de evacuación”.

11. ¿Por qué abandonó el pabellón el jefe de seguridad de Madrid Espacios y Congresos cuando aún quedaban tres horas de concierto? Hacia las tres de la madrugada, el hombre puesto por la empresa municipal para controlar que se cumplían las medidas de seguridad abandonó el recinto. Aún faltaban tres horas para que terminara el mismo. Según detalla el informe, este responsable decidió salir al no haber recibido hasta entonces “ningún aviso de alarma por parte de la empresa organizadora de aglomeración de público ni dentro ni fuera del recinto”. Entonces,  personal de Madrid Espacio y Congresos se limitó a hacer “una comprobación visual del aforo, sin que éste aparentemente estuviera cubierto”. Una hora después tuvieron que volver al ser informados de los sucesos.

Villanueva, número dos de Botella, esgrimió ante los medios el contenido de un SMS enviado por el propietario de Diviertt.

12. ¿Por qué el número 2 de Botella, Miguel Ángel Villanueva, utilizó sin contrastarlo el dato de aforo que dio el promotor por SMS? Un responsable de Madrid Espacio y Congresos pidió el 1 de noviembre por la mañana al propietario de Diviertt que le facilitase datos del aforo real de la macrofiesta, a lo que Flores respondió con un mensaje por SMS: “Metimos 9650 personas, pero habitualmente el aforo que nos dais máximo es de 12000”. Una frase que pone en aprietos a la mano derecha de Botella, Miguel Ángel Villanueva, quien poco después comparecía ante los medios y esgrimía esas cifras como ciertas. El SMS también genera dudas sobre la cifra real del aforo para la fiesta, que oficialmente era de 10.620, y que sin embargo el dueño de Diviertt elevaba a 12.000 en su respuesta al alto cargo municipal.

13. ¿Por qué el Ayuntamiento no facilitó a la Policía la información que tenía hasta el pasado miércoles? El informe del Ayuntamiento concluye con un dato cuanto menos, sorprendente: los responsables municipales no entregaron a los responsables de la investigación policial la documentación “referida a la organización, gestión y control” de la macrofiesta hasta el pasado miércoles 14 de noviembre a las 14:40. Es decir, dos semanas más tarde de que se produjera la tragedia y ocho días después de que el Grupo V de Homicidios se la reclamara formalmente. Horas después de su entrega a la Policía, el Ayuntamiento se apresuró en entregársela a la prensa.  El juez, que instruye el sumario, sin embargo, ha tenido que esperar un poco más para recibirlo.


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