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Alemania explicó a Franco en 1968 las claves del éxito de su modelo económico: "sueldos lo más altos posible"

¿Cómo fue posible la recuperación de la Alemania occidental en la posguerra, cuando el país estaba destrozado? Una de las causas fueron los elevados sueldos pagados a los obreros. Por el contrario, para España se promueve la reducción salarial desde las instituciones europeas.

Alemania explicó a Franco en 1968 las claves del éxito de su modelo económico: "sueldos lo más altos posible"
Alemania explicó a Franco en 1968 las claves del éxito de su modelo económico: "sueldos lo más altos posible"

El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el finlandés Oli Rehn, se desmarcó anteayer con unas declaraciones favorables a la necesidad de bajar salarios en España para salir de la crisis que han encendido a la sociedad. Rehn es el alto cargo que asentía hierático y en apariencia insatisfecho cuando Luis de Guindos le explicaba que "mañana aprobaremos una reforma laboral extremadamente agresiva, con reducción de pago por despido; ya verás, ya verás..."

Sin embargo, hace algo más de 40 años, Alemania, principal peso político de la Europa unida, paradigma de la ortodoxia monetaria y motor indiscutible de la Eurozona, estuvo en la España franquista, explicando los secretos de su milagro económico. El secreto: los salarios altos, los más altos del mundo, para fomentar el ahorro. 

Los alemanes de la posguerra impulsaron el modelo del capitalismo renano o economía social de mercado, que combina economías liberalizadas con progreso social. En mayo de 1968, los sindicatos verticales del régimen franquista y el ala falangista del Gobierno, que no terminaban de ver aquello de la apertura económica que comenzaban a aplicar los ministros dirigidos por Luis Carrero Blanco y Laureano López Rodó, casi todos ellos vinculados al Opus Dei, trajeron a un alto funcionario alemán para que diese una versión de su exitoso caso, que debería ser, teóricamente, el modelo a aplicar. 

El doctor Rudolf Vogel, subsecretario alemán de Hacienda dio una conferencia en la pomposamente llamada Casa Sindical, edificio hoy sede del Ministerio de Sanidad e Igualdad. Asistieron a ella numerosos funcionarios del aparato sindical franquista y la reseñó el "Pueblo" de Emilio Romero, periódico vespertino propiedad de la organización sindical, en su edición del 13 de mayo. El titular fue: “El ‘boom’ alemán empezó por los salarios obreros”. 

Alemania, por delante de EE UU

Vogel destacó que, desde 1950, las autoridades estatales, el empresariado y los sindicatos alemanes, fomentaron el ahorro, que coincide con “el crecimiento de los ingresos obreros, que pasaron de 35.000 millones de pesetas, en ese año, a 611.000 millones en 1967”. La crónica destaca que en dicho año, los salarios de los trabajadores alemanes eran los más altos del mundo, por delante de los de Estados Unidos. 

De esta manera, los obreros alemanes podían ahorrar, comprar los productos que fabricaban (electrodomésticos, automóviles…) y hasta les sobraba para venir de vacaciones a España. Así, los obreros financiaban y apoyaban el crecimiento de la industria nacional, que contaba con un colchón para la venta. 

Otra de las fórmulas de Vogel, confirmada por el tiempo, fue la siguiente: “Para el futuro industrial de un país es infinitamente más importante en la actualidad el capital invertido en investigación y educación que la obtención de materias primas”. Ya en 1968 aseguró que la posesión de materias primas era cada vez menos importante para el desarrollo de un país, y como prueba adujo Suiza y Japón.

España, por detrás de la UE

Mientras, España sufre las consecuencias de la crisis, con una más que destacable caída de salarios, que afecta a los funcionarios y empleados laborales de la Administración, así como a quienes trabajan en el sector privado, como empleados por cuenta ajena o como autónomos. El salario medio bruto de los españoles se situó en 2012 en 1.639 euros al mes, un 16,6% por debajo de la media europea, superado por los que se pagan en Alemania, Francia, Austria, Holanda, Sucia… Además, la entrada del euro ha provocado una mayor inflación de los precios que no se ha compensado con un aumento salarial similar. Desde la entrada del euro, el IPC ha avanzado alrededor de un 30%, mientras que los sueldos sólo han crecido una media del 15%. 

Lo anterior implica un menor ahorro, que se nota, por ejemplo, en las reducidas aportaciones los fondos de pensiones y otros productos de ahorro, y en el consumo, agravado éste con el incremento del IVA. Curiosamente España tiene los precios de la electricidad, el combustible, el ADSL y la telefonía entre los más altos de la Unión Europea, al igual que las cotizaciones a la Seguridad Social; pero el salario medio y el salario mínimo son de los más bajos.

Desde la UE están haciendo hincapié en los recortes sociales, pero se echa de menos, sin duda, alguna aportación más en materia de mercados liberalizados, que aporten esa competitividad necesaria a la economía. No todo puede ser vía salarios, tal como ya avisaban los alemanes hace muchos años, aunque ahora las autoridades europeas no parezcan recordarlo. O no quieran. 


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