El Gobierno confía en que el líder de Unió pueda seguir ejerciendo un papel moderador dentro de la tormenta soberanista

Moncloa y los empresarios piden a Duran que no rompa con Mas hasta la convocatoria de elecciones en Cataluña

El matrimonio entre Convergencia i Unió dura 35 años y el primero que lo rompa lo pagará caro. Esta es la tesis que comparten tanto Artur Mas como Josep Antoni Duran i Lleida, este último preparado para aguantar carros y carretas por consejo de Moncloa y también de importantes empresarios catalanes.

El pasado martes, Josep Antoni Duran i Lleida almorzó en La Moncloa con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el encuentro fue filtrado a conveniencia de las dos partes en un momento en el que tanto desde el Gobierno como desde Unió hay interés en desdramatizar lo que está ocurriendo en Cataluña y también lo que está por llegar de aquí a un año vista. Lo que no se ha contado de esta reunión, según fuentes nacionalistas, es la insistencia con la que se está aconsejando a Duran que no rompa con Convergencia y aguante hasta el límite la arrogancia con la que Artur Mas pilota junto a Oriol Junqueras (ERC) el proceso soberanista, humillando en no pocas ocasiones a sus socios democristianos.

Tanto en el Gobierno como en Unió Democrática hay interés en desdramatizar públicamente lo que está ocurriendo en Cataluña

Este es, exactamente, el mismo consejo que Duran ha recibido de los financieros y empresarios catalanes más interesados en que la situación se reconduzca y no se llegue hasta el temido choque de trenes entre Cataluña y el Estado. “Aguanta hasta que puedas, lo peor que podrías hacer es romper la coalición en estos momentos”, le aconsejó hace escasas semanas al líder de Unió Democrática un conocido banquero, consciente del riesgo que había de que CiU saltara por los aires si, finalmente, Esquerra volcaba sinceramente sus esfuerzos en hacer una candidatura conjunta para concurrir a las elecciones europeas de mayo.

Esto no sucedió y CiU se salvó de la ruptura casi por la campana. Sin embargo, a esta primera prueba de fuego le seguirá otra, mucho más contundente, cuando Artur Mas convoque elecciones en Cataluña con la oferta soberanista como eje exclusivo de su programa. Duran y su parroquia lo tienen claro: “Ahí llegará la fractura definitiva de la coalición ya que no participaremos en esta excursión”. Y esto es lo que se le ha pedido a Duran tanto desde Moncloa como desde las plazas empresariales y financieras que frecuenta: que no se precipite, que resista hasta el final y que aguante los humos de Mas, “porque todavía tienen la esperanza”, añaden las mismas fuentes, “de que podamos ejercer un papel moderador dentro de un proceso que todos sabemos será muy largo”.

La prueba de fuego para CiU llegará cuando Mas convoque a las urnas con la oferta soberanista como eje de su programa

Si bien se desconocen con exactitud los tiempos que maneja el presidente de la Generalitat para trasladar a las urnas el descontento de su electorado por la imposibilidad de celebrar el referéndum soberanista, tanto en CiU como en Esquerra hay cierta coincidencia en que este momento puede llegar después de las elecciones municipales del año que viene, en la que los republicanos aspiran a doblar el número de concejales en los ayuntamientos catalanes. Larga vida, pues, para la coalición nacionalista…hasta dentro de 15 meses, como mínimo, aunque en la dirección de ERC se admite que después de que el Tribunal Constitucional tumbe la futura ley de Consultas y se certifique la dificultad de celebrar el referéndum por vías legales, “cualquier cosa puede ocurrir”.

Que desde el Gobierno y desde la grandes empresas catalanas se le haya pedido a Duran que trague con carros y carretas antes de divorciarse de Mas, no significa que hayan confiado con fe ciega en su eficacia como pacificador o encantador de serpientes. Más bien, confiesan en Unió, están siendo permeables a los motivos que el propio Duran les traslada para no dar el primer paso hacia la ruptura: “Quien lo haga lo pagará caro”. Sobre todo, comentan diputados de CiU, dentro de una secuencia electoral en la que la coalición no ha dejado de desangrarse en las urnas, con un primer aviso serio en noviembre de 2012 cuando, después de una fastuosa Diada, Mas regaló a Junqueras casi 12 escaños.

Mas y Duran tienen claro que lo pagará caro quien de el primer paso hacia la ruptura de la coalición

Las últimas encuestas que han llegado a manos de Duran reflejan que caminar en solitario hacia las urnas les supondría un alto coste electoral tanto a Convergencia como a Unió, si bien serían los democristianos los que se dejarían más pelos en la gatera pasando a ser en el Parlamento catalán una fuerza prácticamente marginal.


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