El presidente de la Junta de Andalucía anunciará este miércoles que en breve cederá el cargo a Susana Díaz

El Gobierno espera que Rajoy llegue a su rendición de cuentas sobre Bárcenas con Griñán imputado en el escándalo de los ERE

El PSOE también tiene minas que pueden explotarle en las manos a Alfredo Pérez Rubalcaba y una de ellas ha quedado al aire en Andalucía, donde el todavía presidente de la Junta, José Antonio Griñán, puede quedar mañana jueves al borde de la imputación si el exinterventor general del gobierno regional tira de la manta. De hecho, en el Gobierno se espera que Mariano Rajoy rinda cuentas sobre el ‘caso Bárcenas’ el próximo 1 de agosto con el escándalo de los ERE en plena ebullición.

Más de dos años de investigación del escándalo que salpica al PSOE andaluz por el presunto fraude de casi 800 millones de euros destinados a pagar a los parados, han servido a la juez Mercedes Alaya para encajar casi todas las piezas del rompecabezas y tener que decidir ya si imputa o no al todavía presidente de la Junta, José Antonio Griñán. Este paso no lo dará hasta conocer mañana jueves la declaración del exinterventor del Gobierno regional Manuel Gómez, quien ya comunicó en su día al juzgado que entre 2000 y 2010 trasladó a los antiguos responsables de la Junta más de media docena de escritos en los que advertía que la partida presupuestaria origen del presunto fraude había sido diseñada precisamente para eludir sus controles.

El exinterventor de la Junta andaluza avisó reiteradamente a Grñán de que la partida destinada a los ERE estaba diseñada para escapar a su control

Arrastrado por el ‘caso de los ERE’, por el de Invercaria y por el de Mercasevilla, que han originado una veintena de imputados ligados al Gobierno andaluz, Griñán se ha visto contra las cuerdas y cercado por la Justicia, hasta el punto de que ésta fue la justificación con la que el todavía presidente de la Junta informó a Alfredo Pérez Rubalcaba sobre sus planes de celebrar elecciones primarias en Andalucía y acelerar su sucesión, algo que concretará hoy mismo a lo largo del día anunciando su próxima retirada.

Que la juez Alaya considera que el método empleado por los antiguos cargos de la Junta para financiar los ERE estaba pensado para alimentar el desvío de fondos públicos, no es un secreto para nadie en Andalucía. La duda es si después de la declaración que mañana haga el exinterventor, la instructora considera cerrado el círculo que compromete a Griñán y decide su imputación, paso que llevaría aparejado el traslado del caso al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Muy probablemente, este escenario es el que ha movido a Griñán a anticipar el anuncio de su retirada y el traslado de esta responsabilidad a Susana Díaz, recientemente elegida en su partido como futuro cartel electoral. Para retener al aforamiento de Griñán, en el PSOE se especula con la posibilidad de nombrarle senador por designación autonómica.

Si la juez Alaya imputa a Griñán, su caso pasaría al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía siempre que el todavía presidente de la Junta mantuviera su condición de aforado

En el Gobierno se espera que Mariano Rajoy llegue el próximo 1 de agosto a su rendición de cuentas sobre el ‘caso Bárcenas’ con Griñán imputado en el escándalo de los ERE, una mina que puede explotarle en las manos a Rubalcaba justo cuando ha decidido hacer de altavoz contra la corrupción y, presionado por los ‘barones’ regionales de su partido, amenazar con la presentación de un sucedáneo de moción de censura.

Fuentes parlamentarias del PP comentan que si Rajoy llega a este debate con el escándalo de los ERE en plena ebullición, al final a Rubalcaba “puede salirle el tiro por la culata”, pues habrá perdido autoridad para exigir la dimisión del presidente del Gobierno. El Grupo Popular espera que Rajoy incida en las medidas defendidas en esta legislatura para combatir la corrupción y precise algunas nuevas para controlar la tesorería de los partidos ya que ninguna fuerza política de las que sobreviven desde la transición ha quedado ajena a escándalos de financiación irregular.

Rajoy precisará en el debate del 1 de agosto algunas medidas novedosas pensadas para controlar el trabajo de los tesoreros en los partidos políticos

Las mismas fuentes del PP opinan que el formato elegido por el Gobierno para este debate, al margen de la polémica desatada por la fecha elegida, facilita que el ‘caso Bárcenas’ quede casi como algo marginal, sobre todo si los ataques que lance el PSOE pueden contrarrestarse con graves decisiones judiciales de última hora sobre el ‘caso de los ERE’.

Tanto es así que, en voz baja, algunos dirigentes socialistas comentan que Rubalcaba no debe borrar de su agenda la posibilidad de presentar a su estilo una moción de censura, sobre todo si, finalmente, los ‘barones’ socialistas concluyen que Rajoy “le ha tomado el pelo” y su liderazgo ha salido del trance todavía más debilitado.


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