La permanencia de José Blanco en su escaño desactiva los argumentos de los socialistas sobre la lucha contra la corrupción

Rubalcaba ordena a los dirigentes del PSOE que moderen la ofensiva contra el PP por el ‘caso Bárcenas’

El ‘caso Barcenas’ ha desaparecido de la agenda inmediata del PSOE, precisamente cuando acaba de descubrirse que el extesorero del PP atesoraba una fortuna de 47 millones en Suiza. Alfredo Pérez Rubalcaba ha ordenado a los dirigentes socialistas que recojan velas ya que a escasos metros de él se sienta el ex ministro José Blanco, investigado en el Supremo por un presunto tráfico de influencias, decidido a aguantar en su escaño hasta la posible apertura de juicio oral.

En la sesión de control al Gobierno de mañana miércoles, Alfredo Pérez Rubalcaba preguntará a Mariano Rajoy “por la política en materia de Investigación, Desarrollo e Innovación”, mientras que otros diputados socialistas se interesarán por el cambio climático, la igualdad de oportunidades en la educación o la reforma local. Ni rastro del ‘caso Bárcenas, a pesar de que el viernes se descubrió que el extesorero del PP llegó a tener 47 millones de euros en Suiza y de que los rumores sobre el origen de tanto dinero vuelven a inundar todos los comedores de postín. Fuentes socialistas atribuyen esta táctica política, tan ilógica en apariencia, a las órdenes que ha trasladado el líder del PSOE a la dirección de su partido y a su grupo parlamentario para que rebajen los decibelios en este caso de corrupción que salpica al PP ya que, en primer lugar, la experiencia le dice que está obteniendo escasa rentabilidad política del escándalo y, por otra parte, los socialistas no están en estos momentos como para enarbolar la bandera de la regeneración política.

El equipo de Rubalcaba cree que el 'caso Bárcenas' no le está reportando al PSOE rentabilidad política y que el partido no está en condiciones ahora para enarbolar la bandera de la regeneración

El recorrido que está teniendo el ‘caso Campeón’ tiene parte de la culpa. A pesar de que el Tribunal Supremo ha iniciado el trámite del suplicatorio ante el Congreso para poder imputar al ex ministro José Blanco y, en su caso, juzgarle por un presunto delito de tráfico de influencias, éste último ha decidido mantenerse atornillado al escaño hasta que no llegue, si así se decidiera, la apertura de juicio oral. Blanco está siendo investigado por haber influido presuntamente ante el alcalde socialista de  Sant Boi para que su amigo el empresario José Antonio Orozco construyera una nave en condiciones ventajosas junto al aeropuerto barcelonés de El Prat.

Hasta el momento, los socialistas han tenido en el ‘caso Bárcenas’ una estrategia muy parecida a la de la montaña rusa y es ahora, afirman algunos diputados de este grupo, cuando tendría que elevar su ofensiva a lo más alto ya que la confirmación de que Bárcenas acumuló 47 millones en Suiza, lejos de los 22 descubiertos inicialmente, siembra todo tipo de sospechas sobre el origen real del dinero y sobre sus auténticos propietarios.

Algunos diputados socialistas opinan que la ofensiva contra el PP debería estar ahora en la cresta más alta, pues acaba de descubrirse que atesoraba 47 millones de euros en Suiza

La continuidad de Blanco como diputado ha desactivado buena parte de la autoridad con la que el PSOE puede atacar al PP en el ‘caso Bárcenas’ y lo malo, añaden varios parlamentarios socialistas, es que el ‘caso Campeón’ puede tardar en resolverse entre seis meses y un año desde que el Congreso conceda el suplicatorio, por lo que el problema no es meramente coyuntural.

En los últimos meses, Blanco ha visto como se caían las acusaciones de cohecho y prevaricación que pesaban sobre él. La primera estaba relacionada con las supuestas gestiones realizadas en su día ante Sanidad, cuando dirigía el Ministerio Leire Pajín, para facilitar la introducción de productos unidosis en la red farmacéutica. La segunda acusación estaba vinculada a su mediación ante el Ayuntamiento de Sant Boi, por lo que solo se mantiene activo un presunto delito de tráfico de influencias. “No se ha podido demostrar que Dorribo me entregó 200.000 euros en una gasolinera”, dijo Blanco para corroborar  que no había lugar a acusarle de cohecho.

De las acusaciones de cohecho, prevaricación y tráfico de influencias contra Blanco, solo está activa esta última

El ex ministro ya ha mostrado públicamente su disposición a que el Congreso conceda el suplicatorio ya que ello le garantiza que la instrucción judicial siga en el Supremo, algo que le beneficia más que si volviera a la Audiencia de Lugo, la instancia original que inició la investigación del ‘caso Campeón’.


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