El PSOE sucumbe al desconcierto después de su debacle electoral

Rubalcaba teme que Griñán resucite su pinza con Chacón para destronarle del sillón de Ferraz

El líder del PSOE ha encomendado al 'número tres' del partido, Oscar López, que apague el incendio provocado en las diferentes federaciones por el descalabro sufrido el domingo en Galicia y el País Vasco. Quiere imponer una tregua hasta los comicios catalanes del 25 de noviembre mientras teme los movimientos del andaluz José Antonio Griñán, propenso a resucitar la pinza que estableció en su día con Carmen Chacón.

Los socialistas han sucumbido al desconcierto después de su último fracaso electoral y en las distintas federaciones se escuchan desde el anonimato sentencias de este calibre: “Si no fuera tan ambicioso, Rubalcaba debería hacer la maleta y marcharse… Estamos pagando treinta años de endogamia…Estaba cantado el desastre en Galicia con un candidato tan penoso… Zapatero debería defender su gestión y explicar por qué hizo lo que hizo ya que nadie va a salir a defenderle… En el partido todo el mundo está en el día a día, nadie piensa nada para el futuro… Si Rajoy no comete una locura, estamos perdidos…”.

"Debería hacer la maleta y marcharse, estamos pagando treinta años de endogamia", se dice de Rubalcaba en algunas federaciones

Desde la ejecutiva federal, se respondió este lunes a tanta turbación con estos otros avisos: “Queremos avanzar sin buscar atajos…La elección del candidato a La Moncloa no es en absoluto el debate más urgente… La derrota de este domingo se enmarca en el ciclo electoral negativo que comenzó en las municipales y autonómicas de 2011 y que todavía no ha terminado… Ante un mero problema de imagen no caben soluciones cosméticas ni superficiales…”. La traducción simultánea de estas advertencias realizada por un veterano dirigente socialista es nítida: “Que nadie le busque las cosquillas a Rubalcaba… La culpa de nuestras desgracias la sigue teniendo Zapatero… Carmen Chacón sigue sin ser la solución…”.

La rebelión silenciosa, que es la que más inquieta al actual secretario general, no proviene de las voces críticas plenamente identificadas – el madrileño Tomás Gómez y la propia Chacón hace tiempo que están fichados en Ferraz – sino de las organizaciones que realmente pueden servir de palanca para desalojar a Rubalcaba del sillón de Ferraz, en el que se sentó hace escasamente ocho meses por 22 votos de diferencia ganados a Chacón en Sevilla. Y de todas ellas, la principal es la andaluza, controlada por José Antonio Griñán, quien ya en una ocasión tuvo que pararle los pies a Rubalcaba –“Aquí en Andalucía el aparato soy yo” – después de retener el Gobierno en esta comunidad gracias al concurso de Izquierda Unida.

"Aquí en Andalucía el aparato soy yo", le ha tenido que advertir el presidente andaluz al actual secretario general

Griñán ya jugó sus cartas contra Rubalcaba cuando respaldó a Chacón como candidata electoral para 2011 dentro de un proceso en el que el hasta entonces vicepresidente primero hizo todo lo imaginable para evitar medirse con la catalana en unas primarias. Lo consiguió, gracias a los movimientos de Patxi López y a la resignación de Zapatero, y tras su estrepitoso fracaso electoral no tuvo más remedio que competir con ella por la secretaría general cerrando en falso la sucesión en el cartel del PSOE.

Rubalcaba teme ahora que Griñán resucite su alianza con Chacón y fuerce la convocatoria de un congreso extraordinario aprovechando el malestar acumulado en la práctica totalidad de las federaciones por su forma de hacer oposición. “El PSOE ha desdibujado tanto su mensaje y su imagen de partido nacional que sonroja”, tronó ayer el ex presidente del Congreso José Bono. Y añadió: “En Cataluña y Galicia hemos gobernado con independentistas, en Andalucía con comunistas, en el País Vasco con la derecha. En ese puchero hay alimentos incompatibles…”.

Bono, el último en saltar a escena, critica públicamente la forma en que el PSOE ha desdibujado su imagen de partido nacional

Pero el malestar con Rubalcaba no solamente procede de su levedad, sino también de su falta de reflejos para promover una oposición ágil situada más a la izquierda. El propio Griñán, que sustituyó a Manuel Chaves en la presidencia del PSOE, ya no oculta su enfado con el líder socialista, al que achaca una oposición poco ágil y demasiado condescendiente con el PP. En el equipo del presidente andaluz no se oculta que si las cosas se ponen feas, y ya lo están bastante, termine pulsando el botón que movería también al resto de las federaciones a cuestionar formalmente el desempeño de Rubalcaba. La reedición de la pinza con Chacón no se descarta, aunque hasta el pasado domingo la tesis de Rubalcaba era que la irrupción del debate soberanista en Cataluña había enterrado cualquier posibilidad de ésta para hacerse con el cartel electoral.

Lo razonable, advierten fuentes socialistas, es esperar a las elecciones catalanas del 25 de noviembre y a la crisis que probablemente provocarán en el PSC. Esta es también la oposición de la cúpula socialista, quien ha encomendado a su ‘número tres’, Oscar López, que apague el incendio en las distintas federaciones para evitar romper la campaña a Pere Navarro y, de paso, abrir una tregua interna que impida los “atajos” contra los que ayer previno la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano. El objetivo ahora de Ferraz es evitar que estalle la olla a presión.


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